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México eleva el tono y condena la invasión de Rusia a Ucrania

En el primer mensaje que nombra explícitamente a Moscú, la Cancillería adelanta que rechazará el uso de la fuerza y la presencia de tropas rusas en la próxima sesión del Consejo de Seguridad

El secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard
El secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en una rueda de prensa, el 22 de febrero.Isaac Esquivel (EFE)

A menos de 24 horas del estallido de la crisis en Europa del Este, México ya ha definido de forma más clara su posición frente al conflicto. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha pasado de condenar la guerra a rechazar abiertamente la invasión de Rusia a Ucrania, según ha dado a conocer el canciller Marcelo Ebrard en el primer mensaje que nombra y censura explícitamente la operación militar de Moscú. “Tenemos muy claro que estamos ante una invasión, ya no hay ninguna duda sobre ello”, ha dicho Ebrard en un mensaje grabado este jueves y que sirve como adelanto de cuál será la posición del país latinoamericano en la próxima sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas este viernes, donde participa como miembro no permanente.

La instrucción de López Obrador para la representación mexicana en la ONU ha sido repudiar el ataque ruso, en una decisión sustentada en las propias invasiones que ha sufrido el país en el pasado y que lo llevaron a perder más de la mitad de su territorio. “Por historia y tradición, por nuestra formación como nación tenemos que rechazar y condenar enérgicamente la invasión de un país como Ucrania de parte de una potencia como Rusia”, ha dicho Ebrard. El titular de Relaciones Exteriores ha agregado que el Gobierno ha estado en contacto con otros siete países, aunque no ha especificado cuáles, y ha asegurado que se pedirá un cese al fuego y se mantendrá la oposición al uso de la fuerza como solución del conflicto. México pedirá que se respete la integridad territorial de Ucrania y que se proteja a su población civil, y ratificará su respaldo a un esfuerzo multilateral encabezado por Naciones Unidas.

El país latinoamericano parecía asumir una posición que tendía más hacia la neutralidad en las primeras horas de la crisis. “No estamos a favor de ninguna guerra, México es un país que siempre se ha pronunciado por la paz y por la solución pacífica de las controversias”, dijo López Obrador en su conferencia matutina, en un posicionamiento que se apegaba a los principios de formulación de política exterior que han caracterizado a la diplomacia mexicana, como el respeto a la soberanía y la no intervención. Ebrard había dicho que se daría una postura más clara en unas horas.

La Embajada de Ucrania había reprochado a México que no condenara abiertamente la invasión rusa y había pedido que cortara relaciones con el Gobierno de Vladímir Putin. Pasado el mediodía también hubo protestas encabezadas por decenas de miembros de la comunidad ucrania frente a la representación rusa en Ciudad de México. Ebrard había dicho por la mañana que no se contemplaba una ruptura diplomática con Moscú porque la prioridad era tener abiertas vías de diálogo.

Las miradas están puestas en el proyecto de resolución que aún se fragua en el Consejo de Seguridad. Juan Ramón de la Fuente, embajador mexicano ante Naciones Unidas, había dicho que esperaban un “proyecto duro, condenando la invasión de la Federación Rusa y reiterando su respaldo a Ucrania”. Para el diplomático Enrique Berruga, que ocupó ese mismo puesto de 2003 a 2007, está por verse quién patrocinará el documento y si México se sumará como copatrocinador. Eso determinará si el país asumirá una participación más pasiva, relegado a ser un espectador de la crisis, o si desempeñará un papel más proactivo. Dependerá mucho de la redacción y de cómo se hile diplomáticamente la reacción multilateral.

“La posición inicial no estaba mal, pero se podía dar un paso más allá”, afirma Berruga. “Esto es un asunto global, no es un asunto de Ucrania”, dice el diplomático, “estamos en el Consejo de Seguridad en una de las crisis más severas que ha habido en tiempos recientes, para muchos desde la Segunda Guerra Mundial”. Desde su perspectiva, sin embargo, romper relaciones con Rusia sería más un “acto histriónico” que algo que realmente abone a una solución negociada al conflicto. Berruga, consultado horas antes del anuncio, demandaba un pronunciamiento más contundente: “Los principios tradicionales de política exterior no te alcanzan en este tipo de situaciones, hacer un llamado a una solución pacífica de las controversias, por ejemplo, no se va a traducir en que Moscú se siente a tomar un café y te diga que va a parar con la operación militar”.

“Lo que vamos a defender en todos los foros es que México condena enérgicamente esta invasión”, ha refrendado Ebrard. Latinoamérica llega fragmentada y sin una respuesta unificada ante la crisis, con el cierre de filas de los aliados de Rusia en la región -como Venezuela, Cuba y Nicaragua- y posiciones de abierta condena desde el Chile de Sebastián Piñera y la Colombia de Iván Duque, en el otro lado del extremo político. También aparece con representación de las dos potencias regionales en el Consejo de Seguridad: Brasil y México. “Es muy importante que un país como el nuestro que no tiene una fuerza militar relevante a nivel mundial defienda el derecho internacional y un orden civil”, sentencia Berruga. La posición mexicana parece dar el primer paso firme en esa dirección.

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Sobre la firma

Elías Camhaji
Es reportero en México de EL PAÍS. Se especializa en reportajes en profundidad sobre temas sociales, política internacional y periodismo de investigación. Es licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y es máster por la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS.

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