La Fiscalía rechaza investigar a López-Gatell y un juez le ordena argumentar por qué

Una denuncia ciudadana acusa al subsecretario de Salud de responsabilidad en las muertes por la pandemia. Los expertos la consideran una cuestión formal, sin indicios para pedir su responsabilidad

El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, enseña una vacuna contra la covid.
El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, enseña una vacuna contra la covid.Eduardo Verdugo (AP)

Un juez ha ordenado a la Fiscalía General que argumente su decisión de no abrir una carpeta de investigación contra Hugo López-Gatell por las muertes que ha ocasionado la pandemia en México. Tras las denuncias de unos familiares de fallecidos por covid-19, la Fiscalía consideró que no había caso, que el subsecretario de Salud no era responsable ni de esos decesos ni de los otros centenares de miles. Es decir, que no había pruebas que sustentaran tal cosa. Pero ahora, tras un amparo, la justicia ha determinado que la Fiscalía deberá argumentar por qué no encuentra datos de prueba para iniciar un proceso penal. Por tanto, es más una cuestión de forma, que de fondo, a decir de los expertos jurídicos.

“Yo no veo que haya elementos para la responsabilidad penal contra Gatell”, dice Marisela Villegas Pacheco, doctora en Derecho en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, de la UNAM. “Para ello, se necesita que haya datos de prueba que tipifiquen la conducta que se pretende investigar, o sea, un comportamiento humano encaminado a un fin, pero este servidor público no pudo prever la pandemia, así que no veo elementos”. Sería tanto como decir que López-Gatell creó la pandemia, “pero él no la creó, solo la controlaba”, explica la académica.

Es por la vía Administrativa por la que Villegas Pacheco entiende que podría haber caso. Ahí se podría determinar si el servidor público en el ejercicio de sus funciones actúa con honestidad, lealtad, eficacia, eficiencia, etcétera, tal y como determina la Constitución en su artículo 7 de Responsabilidades Administrativas. ¿Fue el subsecretario de Salud eficaz y eficiente en el control de la pandemia? ¿Se promovieron, respetaron y garantizaron los derechos humanos, el derecho a la salud? Si no es así, el Estado debe prevenir, investigar, sancionar y reparar a las víctimas.

Para ello debe haber una denuncia o una investigación de oficio que correspondería a la Secretaría de la Función Pública, cosa que no se ha dado. “Porque la Fiscalía investiga delitos, no responsabilidades administrativas”, explica Villegas Pacheco.

Hugo López-Gatell se puso al frente de la pandemia desde el inicio. Ha sido la cara visible de la gestión, por encima del secretario de Salud, Jorge Alcocer, y, por tanto, el que ha recibido las críticas, feroces, en algunos casos. Se le reprochó desde bien pronto su actitud inflexible en algunos aspectos, como el uso de la mascarilla, o la persistencia de un mensaje que pedía a los ciudadanos mantenerse en sus casas si los síntomas no eran graves. Pronto se vio que los hospitales no se saturaban porque muchos pacientes morían en sus hogares o llegaban tan tarde a los centros médicos que su salvación ya era prácticamente imposible. Los expertos le atribuyen también algunas sentencias desafortunadas y tampoco ayudaron gestos como cuando se le vio de vacaciones en la costa mientras se pedía a la ciudadanía que se mantuviera en sus casas. Él mismo comunicó que había contraído la enfermedad en febrero de 2021.

La microbióloga mexicana Laurie Ann Ximénez-Fyvie puso en las librerías Un daño irreparable. La criminal gestión de la pandemia en México, donde acusaba al epidemiólogo al frente de la pandemia de haber buscado un contagio masivo entre la población para así alcanzar la inmunidad de rebaño. Llegaba incluso a compararle con Josef Mengele, el malvado nazi que experimentó técnicas médicas atroces con los judíos. Ya entonces pedía que él y otros gestores de la pandemia en el mundo pasaran por el Tribunal de La Haya.

En cifras oficiales, México acumula más de 300.000 muertes por covid y 4,5 millones de contagios. Pero la propia Secretaría de Salud reconoce que son decenas de miles más los que no aparecen en el recuento que se ha ido efectuando día a día. Es el quinto país del mundo en muertes por habitante, según los datos del portal Statista. Brasil está aún peor. En este país, una comisión de senadores elaboró un informe sobre los posibles delitos en que habría incurrido Jair Bolsonario y los entregó a la justicia. Se le acusaba de crímenes contra la humanidad, pero el caso está parado en los tribunales. Con procesos judiciales o sin ellos, lo cierto es que pocos gestores de la pandemia en el mundo se han librado de duras críticas sobre su responsabilidad y su eficacia en este cometido.

En la actualidad, los contagios por ómicron están disparados en México. El subsecretario señaló que los contagios crecen 10 veces más rápido que las hospitalizaciones, pero la preocupación por la saturación hospitalaria se cierne sobre las autoridades. “Las personas, en su mayoría, presentan síntomas leves”, ha dicho Gatell. Un centenar de hospitales han registrado altos porcentajes de ocupación en las últimas semanas, pero las vacunaciones están ayudando a frenar la gravedad de la enfermedad.

Con todo, ya se están tomando medidas por todo el país, en algunas ciudades se ha determinado el uso obligatorio de las mascarillas y en otras, como Ciudad de México, con un volumen de ciudadanos que complica la gestión de cualquier pandemia, se han cerrado museos, aunque la vida económica, comercial y de ocio discurre aún con la normalidad de los últimos meses, cuando aún el ómicron no llegaba y la covid permitía pensar en una vuelta a las actividades corrientes. Los colegios, por ejemplo, siguen su actividad presencial.

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