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El soterramiento del tren Sarmiento, la obra maldita de Buenos Aires

El Gobierno argentino renuncia al proyecto estrella de una línea con una larga historia de promesas incumplidas, accidentes y corrupción

Tuneladora usada en la obra de soterramiento de la línea de tren Sarmiento.
Tuneladora usada en la obra de soterramiento de la línea de tren Sarmiento. Télam

Las vías del tren Sarmiento dividen Buenos Aires en dos, en paralelo a la avenida Rivadavia, y después cruzan localidades de la periferia hasta Moreno, 35 kilómetros al oeste de la capital argentina. La línea fue proyectada bajo tierra en 1901, pero se construyó sobre la superficie y sólo a fines de los noventa se retomó la idea de volverla subterránea. Desde 1998 se ha anunciado el inicio de las obras más de una docena de veces, pero después las promesas se incumplieron o quedaron truncas al poco tiempo. Con la licitación adjudicada desde 2008, la tuneladora se puso en marcha unos meses en 2012 y volvió a funcionar entre 2016 y mitad de 2019, bajo la gestión de Mauricio Macri. Ahora, el Gobierno de Alberto Fernández advierte que no hay fondos para finalizar el trabajo y estudia la rescisión del contrato.

"En el marco de la crisis que existe hoy, no podemos llevar adelante una obra de esas características", dijo el ministro de Transporte, Mario Meoni, en rueda de prensa en la sede del Ejecutivo argentino. "Como está planteado hoy, es inviable", detalló este lunes Meoni, quien dijo que se precisan cerca de 1.500 millones de dólares para soterrar los 15 kilómetros previstos que faltan.

La obra está paralizada desde el pasado julio, cuando las autoridades sacaron la tuneladora comprada a Alemania para mantenimiento, pero no la volvieron a poner en funcionamiento. El proyecto ya había recibido un duro golpe en 2017 por la aparición de la trama de corrupción de la brasileña Odebrecht, pero fue noqueado por la crisis económica.

Meoni advirtió que una rescisión de contrato puede desencadenar un juicio millonario contra el Estado, por lo que intentan negociar un "reclamo razonable" con las empresas contratistas. La licitación la ganó una unión transitoria de empresas (UTE) formada por la brasileña Odebrecht, la española Comsa y la argentina Iecsa, propiedad entonces del primo de Macri, Ángelo Calcaterra. En 2017, a raíz del escándalo por los sobornos de Odebrecht en toda América Latina —se sospecha que en Argentina desembolsaron 35 millones de dólares en coimas durante el kirchnerismo—, la constructora se retiró del conglomerado empresarial y entró la italiana Ghella.

Tragedia de Once

Las sospechas de corrupción en esa línea ya habían aflorado antes, cuando en 2012 registró un grave accidente en el que perdieron la vida 51 personas y 700 resultaron heridas. Un tren que llegaba a la estación cabecera de Once, en Buenos Aires, no pudo activar los frenos y chocó contra el paragolpes. Las pericias determinaron que la formación estaba en pésimo estado, lo que derivó en un juicio contra altos cargos kirchneristas y empresarios por presunta administración fraudulenta de los fondos destinados al mantenimiento y mejora del servicio de tren. El entonces ministro de Planificación, Julio de Vido, fue condenado en 2018 a cinco años y ocho meses de cárcel al ser hallado partícipe necesario de este delito.

El tren Sarmiento transporta cada día más de 200.000 pasajeros que viajan desde el oeste hacia el centro de la ciudad y viceversa. Esperan cada servicio hasta 10 minutos, pero el tiempo no puede reducirse porque impediría abrir los más de 30 pasos con barrera que conectan el tránsito a un lado y otro de las vías. Sin ese problema, el Gobierno estima que se podría triplicar la frecuencia.

La intención del Gobierno argentino es que la financiación del soterramiento la asuman la provincia de Buenos Aires, que está al borde del default, y de la capital argentina, el distrito más rico del país, controlado por la oposición macrista. Para reducir costos, el alcalde porteño, Rodríguez Larreta, baraja la posibilidad de elevar las vías del Sarmiento en vez de hacerlas pasar bajo tierra, como ya se ha hecho con otras líneas que cruzan la ciudad. De no lograr los fondos suficientes, la obra volverá a quedar en suspenso por tiempo indefinido una vez más.

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