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La sombra de Odebrecht, la preferida del kirchnerismo, también amenaza al entorno de Mauricio Macri

El jefe de los espías argentinos recibió una transferencia de un hombre utilizado por la compañía para pagar sobornos

El presidente Mauricio Macri inaugura en Córdoba una obra de Odebrecht. ATLAS / TELEM

En Argentina estaba muy instalada la idea de que el caso Odebrecht era un problema para el kirchnerismo. Durante los 13 años en el poder de Néstor y Cristina Kirchner la multinacional brasileña hizo grandes negocios y, según la investigación judicial, aportó a “intermediarios” en Buenos Aires 35 millones de dólares que le permitieron acceder a contratos por unos 278 millones de dólares. Sin embargo, el escándalo ha dado un vuelco inesperado y ha tocado de lleno el entorno de Mauricio Macri.

El jefe del espionaje argentino, Gustavo Arribas, íntimo amigo del presidente –hasta el punto de que le alquila el departamento de lujo en el que vivía antes de trasladarse a la residencia oficial- se ha visto obligado a declarar ante la justicia argentina por unas transferencias de casi 600.000 dólares que le hizo en 2013 Leonardo Meirelles, la persona que utilizaba habitualmente Odebrecht para pagar sus sobornos. La hipótesis que manejó La Nación, el diario que publicó la noticia, es que se trataba de una coima por la obra del tren Sarmiento, en la que participaba el primo de Macri, Ángelo Calcaterra.

El Gobierno argentino desmintió indignado esta hipótesis y Macri defendió a su amigo: “No entiendo de dónde sacan la vinculación con Odebrecht, es un cuento”, llegó a decir. Arribas ofreció unas explicaciones confusas y finalmente presentó un papel para tratar de demostrar que ese dinero –el solo reconoce 70.000 dólares, no 600.000- fue para pagar los muebles de una casa de lujo que vendió en São Paulo, donde vivía. Sin embargo la escritura de la venta es de 2015 y la transferencia es de 2013. Arribas alegó que el comprador se había retrasado en registrar la documentación.

Macri parece ahora especialmente interesado en que se desvelen los intermediarios argentinos que recibieron esos 35 millones de dólares en sobornos de Odebrecht porque está convencido de que el escándalo girará de nuevo hacia el kirchnerismo. La corrupción en la obra pública durante la etapa de los Kirchner está más que probada, ahora falta ver los datos que pueda aportar la justicia brasileña para confirmarla. De hecho los dos principales responsables de los grandes contratos públicos durante el kirchnerismo, el exsecretario de Transportes, Ricardo Jaime, y el exsecretario de Obra Pública, José López, están en la cárcel por distintos casos de corrupción. López fue detenido in fraganti mientras trataba de ocultar nueve millones de dólares en un convento lanzando unas maletas por la tapia.

Macri se reunió en Brasilia el martes, durante una visita de Estado, con la presidenta del Supremo Tribunal Federal, Carmen Lucía Antunes, y le pidió que se revelen cuanto antes quienes son los argentinos que aparecen como perceptores de las comisiones del caso Lava Jato.

Sin embargo, al contrario que en Perú o Colombia, el caso en Argentina todavía no ha alcanzado directamente a expresidentes, y la empresa Odebrecht trabaja con normalidad, mientras en otros países sus contratos se han cancelado. De hecho Macri inauguró recientemente una obra de la compañía en Córdoba, y apareció rodeado de obreros con cascos de Odebrecht en plena polémica por los posibles vínculos del jefe de los espías con los sobornos que han dinamitado la política brasileña y amenaza al resto del continente.

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