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ADN, la memoria viva de las víctimas de la dictadura de Alfredo Stroessner

Paraguay crea un perfil genético sin precedentes en el país que permitirá avanzar en la identificación de víctimas del gobierno militar

 El director del Laboratorio de Genética Forense de EEAF, Carlos Vullo,  explica datos del mapa genético de Paraguay, el miércoles 5 de diciembre en Asunción.
El director del Laboratorio de Genética Forense de EEAF, Carlos Vullo, explica datos del mapa genético de Paraguay, el miércoles 5 de diciembre en Asunción.

"¿Quién iba a creer que si donás una gota de sangre van a encontrar a tu papá desaparecido hace 40 años?", se preguntaba Silvia Beatriz Potenza, hija del bibliotecario del Congreso argentino José Agustín Potenza, a quien la Policía paraguaya y uruguaya secuestró junto a la militante italoargentina Rafaela Filipazzi en el hotel Hermitage de Montevideo, en junio de 1977. Sus restos fueron encontrados en una comisaría de Asunción, donde ambos fueron torturados antes de morir. Silvia se quedó muda cuando la llamaron en 2017 para contarle que su padre había sido identificado en Paraguay.  Esta historia, así como otras tres identificaciones realizadas en Paraguay no habrían sido posibles sin el trabajo que desde 2006 realizan desde la dirección de Memoria Histórica del ministerio de Justicia paraguayo, junto al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).  Un esfuerzo que resultó este miércoles en la presentación en Asunción del primer perfil genético de la población paraguaya.

"Es un avance histórico y de amplio alcance científico. Es trascendental contar con este perfil de la población", dice el director de Reparación y Memoria Histórica Rogelio Goiburu, hijo del militante opositor al régimen de Alfredo Stroessner (1954-1989) Agustín Goiburu, desaparecido en 1977. En busca del paradero de su padre, Rogelio coordinó a un equipo de búsqueda e identificación de personas detenidas, desaparecidas y ejecutadas extrajudicialmente que ya ha localizado y recuperado 37 restos óseos, de los al menos 425 casos ocurridos durante la dictadura más larga de América del Sur, documentados por la Comisión de Verdad y Justicia.

La identificación de los restos óseos exhumados se realiza comparando el perfil genético del hueso con la base de perfiles genéticos poblacionales. El nuevo mapa abre ahora la posibilidad de realizar cálculos de probabilidad estadísticos, algo muy útil para investigar crímenes complejos, delitos sexuales y juicios de filiación. "Con esto demostramos que, pese a los exiguos recursos que nos da el Estado, podemos lograr estas cosas importantes para el país. Apostamos a que esto anime a mucha gente a apoyar esta causa de recuperar la memoria", destaca Goiburu, médico de formación.

El perfil genético obtenido servirá también para el seguimiento del transplante de órganos, especialmente de médula ósea, y para las investigaciones sobre los orígenes étnicos de la población paraguaya. 

La historia oculta bajo tierra

"Buscar huesos y darle identidad. Darle la historia que está oculta bajo la tierra, como los huesos. Se trata de mirar al futuro sabiendo lo que pasó en Paraguay y que la democracia se fortalezca", expresa Goiburu. Filipazzi, Potenza, Miguel Ángel Soler y Cástulo Vera Báez fueron los primeros cuatro identificados y restituidos a sus familiares gracias a la toma de muestras de sangre. Ellos integran la lista de al menos 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidas y unas 400.000 encarceladas durante la vigencia del Plan Condor, diseñado por las dictaduras latinoamericanas en los setenta para asesinar a quienes luchaban contra ellas y se escondían en otros países, según está documentado en el Archivo del Terror, un sumario de documentos que la policía paraguaya guardaba en Asunción.

El mapa genético permite la identificación comparando el perfil genético del hueso con la base de perfiles genéticos de familiares y, posteriormente, con el perfil genético poblacional, que es lo que le otorga validez científica al trabajo genético de identificación. En el caso de Paraguay, los resultados determinaron que tiene un 86% de ADN materno de origen indígena americano, una proporción más alta comparada con otros países de la región como Argentina (entre el 40 y el 65%) o Uruguay (22%), aunque más baja que en Bolivia, donde alcanza el 99%. Así lo explicó el director del Laboratorio de Genética Forense de EEAF, Carlos Vullo, durante la presentación de los resultados del perfil hecho a base de 550 muestras sanguíneas de hombres de madre paraguaya de distintas regiones del país. El trabajo también muestra que en Paraguay el ADN heredado de los varones, a través del cromosoma Y, es en un 66,3% de origen europeo, un 14,7% euroasiático, un 13,8% africano y un 5,2% americano.

Vullo destacó que los resultados han servido para la elaboración de cuatro artículos científicos, uno de ellos ya publicado, y dijo que otros están por venir. El científico argentino hizo la presentación acompañado del ministro de Justicia de Paraguay, Julio Javier Ríos, el presidente del EAAF, Luis Fonderbrider, de Goiburu y del fiscal Santiago Gonzalez Bibolini.

Fonderbrider llamó a las personas cuyos familiares están aún desaparecidos a acercarse a la Dirección de Memoria Histórica para continuar las búsquedas. "Ha pasado mucho tiempo y no sabemos donde vive la gente, necesitamos la otra parte, que los familiares se acerquen", dijo Fonderbrider.

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