Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
México

Un feminicidio abre viejas heridas en Cherán, icono del autogobierno en México

Guadalupe Campanur Tapia ha sido estrangulada y su cuerpo ha sido abandonado en una carretera

Guadalupe Campanur Tapia.
Guadalupe Campanur Tapia. Facebook

El municipio indígena de Cherán, en Michoacán, es un ejemplo único de autogobierno en México. Los vecinos se levantaron hace seis años contra sus gobernantes y contra delincuentes que hacían de la tala ilegal de madera uno de los principales negocios de la región. Se organizaron, crearon instancias propias de Gobierno —entre ellos un Consejo Mayor— e instituyeron rondas ciudadanas para cuidar la seguridad e impedir la devastación de sus bosques. Los habitantes que ayudaron a transformar Cherán suelen referirse a la reducción de la violencia como uno de los principales indicadores del éxito de la experiencia: la última vez que ocurrió un homicidio fue en 2012, según los últimos datos disponibles del Gobierno federal.

Por eso, la noticia del asesinato de una mujer de esta comunidad, en el cercano municipio de Chilchota, ha conmocionado a los habitantes de Cherán y revivió los recuerdos de los tiempos en que los casos de violencia eran una realidad más frecuente. A Guadalupe Campanur Tapia, de 32 años, la encontraron la noche del martes en una carretera, había sido estrangulada. Al lado del cuerpo había una credencial con su nombre, y después de exámenes se confirmó su identidad. “Sí nos tocó mucho, también por la vida más tranquila a la que nos habíamos acostumbrado los últimos seis años”, comenta Pedro Chávez Sánchez, miembro del Consejo Mayor de Cherán.

De acuerdo con la Procuraduría General de Michoacán (PGE, la Fiscalía estatal), el deceso de Camapanur se produjo entre las 36 y 48 horas previas a la localización del cadáver. La familia no había presentado ninguna denuncia sobre la desaparición de la víctima, pero autoridades municipales de Cherán se enteraron después de que ella llevaba ya algunos días sin regresar a casa.

La muerte impactó de lleno a la comunidad porque Camapanur había participado en el proceso de transformación del municipio y llegó a trabajar por un periodo como guardabosques. "Por ser mujer, por ser activista y por participar del movimiento comunero el asesinato nos indigna profundamente", añade Chávez.

La noticia del asesinato repercutió en las redes sociales, donde organizaciones civiles pidieron justicia para Campanur, y en los medios locales, que destacaron su papel de activista ambiental. Sin embargo, la PGE ha resaltado que todavía no pueden definirse las razones que motivaron el asesinato. Vecinos de Cherán y personas que conocían a Campanur también dicen a EL PAÍS que es precipitado vincular el crimen con su activismo. Ellos cuentan que, si bien participaba de reuniones comunitarias, como lo hace buena parte de los vecinos del municipio, ya no actuaba como guardabosques ni hacía ronda comunitaria desde hace un par de años.

Las autoridades estatales han abierto una carpeta de investigación para esclarecer los hechos. Sea cuál sea la motivación del asesinato, la muerte de Campanur ha abierto viejas heridas en Cherán. Aunque siguen se reivindican como una de las experiencias más exitosas de autogobierno en México, es imposible blindarse por completo de la realidad nacional de violencia, en la que siete mujeres son asesinadas cada día, según datos de ONU Mujeres y el Observatorio Ciudadano Nacional Contra el Feminicidio.

Más información