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Paraguay libera a un narcotraficante que amenaza con matar a un periodista

Las informaciones de Cándido Figueredo Ruiz desarticularon la estructura del narco

Cándido Figueredo Ruíz en la redacción de ABC Color en septiembre de 2015.
Cándido Figueredo Ruíz en la redacción de ABC Color en septiembre de 2015.

La vida del periodista paraguayo Cándido Figueredo Ruiz está en peligro. Un juez liberó el 2 de septiembre al narcotraficante Felipe Escurra Rodríguez, pese a que una grabación de la policía brasileña registró cómo discutía con un cómplice un plan para asesinar al comunicador. Escurra Rodríguez no perdonó nunca una serie de crónicas que el reportero publicó en el diario ABC Color, de Asunción. El narco estaba preso desde 2016 por tráfico de drogas y armas, y su repentina liberación ha sorprendido en todos los sectores judiciales. El Comité para la Protección a Periodistas (CCP) ha pedido al Gobierno de Paraguay que proteja a Figueredo Ruiz.

"Publicamos en ABC Color una investigación donde mostrábamos dos pistas de aterrizaje clandestinas para traer cocaína de Bolivia y para llevar marihuana. Antinarcóticos le destruyó todo y yo me convertí en su enemigo número uno", cuenta a EL PAÍS Figueredo desde su casa en la ciudad de Pedro Juan Caballero, ubicada en plena frontera entre Brasil y Paraguay, una de las zonas con mayor tasa de homicidios del mundo, sobre todo por los ajustes de cuentas entre bandas. Figueredo vive con protección policial las 24 horas desde hace más de 20 años. Tres mujeres y cuatro hombres cuidan de él y de su esposa día y noche. La pareja ha sufrido amenazas de muerte constantes, dos tiroteos a su vivienda y dos a su automóvil por su cobertura sobre el crimen organizado y el narcotráfico en una de las fronteras más peligrosas del mundo.

"Estamos en alerta roja. Esta noticia nos ha desanimado. Nos deja más vulnerables y más preocupados. Con la rabia que nos tiene no dudaría en ir por nosotros porque con las publicaciones le estamos destruyendo toda su estructura", explicó el experimentado periodista, merecedor del International Press Freedom Award 2015. "No tenemos el apoyo necesario de las autoridades para preservar la libertad de prensa. Aquí reina la impunidad, uno puede comprar jueces y fiscales, nos sentimos abandonados e ignorados".

Figueredo denuncia que Felipe Escurra Rodríguez "pagó a las autoridades judiciales" por su libertad. El diario ABC Color publicó que en la salida de la cárcel de Tacumbú, en Asunción, una escolta de dos camionetas con cuatro militares de la región de donde procede el narcotraficante lo acompañaron durante 500 kilómetros, hasta su casa. "Con esto uno ve el dominio que tiene el narcotráfico entre militares, agentes judiciales y políticos: la narcopolítica funciona a las mil maravillas en este país, y el narco carcome todos los sectores de la sociedad paraguaya", opina Figueredo. Ahora el ministerio público ha vuelto a solicitar la captura de Escurra. "Pero ¿dónde está? Ya es imposible saberlo. Tal vez está a unas casas de mí", dice el periodista.

Riesgo e impunidad

El director ejecutivo del Comité de Protección para Periodistas, Robert Mahoney, declaró en un comunicado que la liberación de Escurra "aumenta el peligro de uno de los periodistas de Paraguay que más en riesgo vive". "Su liberación solo aumenta la responsabilidad de las autoridades de asegurar la vida y libertad frente al miedo", aseguró.

La vida de los periodistas no es fácil en Paraguay. "La impunidad de los autores morales de asesinatos contra periodistas en Paraguay es del 100 %", dice Dante Leguizamón, miembro del estatal Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) e hijo de Santiago Leguizamón, reportero asesinado el 26 de abril de 1991, y primer periodista asesinado tras la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

Desde entonces otros 16 comunicadores fueron asesinados en Paraguay. En octubre de 2014, Pablo Medina, periodista del diario ABC Color, y su colaboradora Antonia Almada murieron en manos de sicarios al investigar los presuntos nexos del narco con políticos del departamento de Canindeyú, en la frontera con Brasil.

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