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Rusia celebra elecciones regionales en un clima favorable al presidente Putin

Los comicios, que dan la victoria provisional a Rusia Unida, allanan el camino para las generales de 2018 en las que la candidatura de Putin es aún una incógnita

El presidente ruso, Vladímir Putin, depositando su voto en Moscú.
El presidente ruso, Vladímir Putin, depositando su voto en Moscú. REUTERS

Los rusos votaron este domingo en unos comicios a diferentes niveles; municipales en Moscú, de jefes provinciales en 16 regiones, y en otras 6 de parlamentos provinciales. Los primeros resultados parciales provenientes del este del país dan un triunfo holgado a Rusia Unida, el partido en el poder del presidente Vladímir Putin. La importancia de estas elecciones radica en que pueden servir de barómetro antes de las presidenciales que deben celebrarse en marzo de 2018 y en las que el presidente Putin seguramente competirá, aunque por el momento no lo ha anunciado oficial y públicamente. 

La situación más interesante se da en Moscú, donde por primera vez la oposición ha logrado hacer una lista común con la participación de formaciones políticas que no están representadas en el Parlamento, como Yábloko, de centroizquierda, o PARNAS, de centroderecha. Esta lista contiene los nombres de más de 1.000 candidatos que o son frontalmente opuestos al actual régimen o son independientes que no quieren ser identificados con las políticas del Kremlin

Lo que está por ver es hasta qué punto estos candidatos pueden mermar los votos de Rusia Unida, el partido gubernamental, ya que ello podría influir, según algunos observadores, en la decisión que tome Putin con respecto a su participación en las presidenciales de 2018. Mientras tanto, las autoridades de Moscú han optado por ignorar la lista y bajar el perfil de los comicios, que prácticamente no han sido publicitados, lo que ha dado pie a algunos opositores para calificarlos como "elecciones secretas". 

El recuento parcial de los votos en Sajalín, en el Pacífico, donde las mesas cerraron cuando en España era la una de la tarde, mostraba que no había sorpresas. Con un 20% de los sufragios escrutados en las elecciones de diputados para la asamblea provincial, Rusia Unida, el partido gubernamental, iba a la cabeza con más del 70% de los votos.

Esto viene a confirmar que la lucha por la sucesión se dará en la misma élite actualmente en el poder. De ahí que politólogos y medios de comunicación rusos prefieran debatir, más allá que las elecciones locales, la lista de potenciales candidatos presidenciales en el dudoso caso de que Putin decida no competir. 

Posibles sucesores

Entre los políticos más influyentes que podrían reemplazar al actual jefe de Estado estaría, según el think tank Peterbúrskaya Política, el primer ministro Dmitri Medvédev, quien ya sustituyó a la cabeza del país a Putin enel período 2008-2012. A este le siguen el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, el gobernador de la provincia de Tula, Alexéi Diumin y el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú. En el quinto lugar se coloca la única mujer que aparece en los 10 primeros lugares, la presidenta del Senado, Valentina Matviyenko.

Esta apreciación no coincide con el índice de confianza de los potenciales candidatos. Según un sondeo realizado entre el 28 de agosto y el 3 de septiembre por el Centro de Estudios de la Opinión Pública (Vtsiom), el ministro de Defensa obtuvo un 16,7%, seguido de Medvédev con 15,5% y de Serguéi Lavrov, el ministro de Exteriores, con el 12,8%. El principal opositor, Alexéi Navalni, obtuvo en el sondeo solo el 0,9%. Aprueban la labor de Putin como presidente de Rusia el 84,4% de los encuestados.

Según el periódico Védomosti, el Kremlin estaría pensando en la posibilidad de que una mujer fuera candidata en las próximas elecciones, para darles un mayor interés. Sin embargo, Dmitri Peskov, portavoz del presidente, declaró que en el Kremlin no habían pensado en levantar ninguna candidata para que compita con Putin. La primera mujer que anunció su candidatura presidencial en Rusia fue la demócrata Galina Starobóitova, en 1996, pero la Comisión Electoral Central (CEC) se negó a registrarla; en 2000 compitió la actual jefa de la CEC, Ela Panfílova, que obtuvo solo 1% de los votos, y en 2004 lo hizo Irina Hakamada, que sacó el 4%. Desde entonces no ha habido mujeres en la carrera presidencial.

El panorama a corto plazo, a juzgar por los estudios y encuestas, es prometedor para las élites actualmente en el poder y frustrante para quienes desean un cambio profundo en la sociedad rusa. La actual nomenklatura (conjunto de altoscargos políticos de la antigua Unión Soviética o de sus países aliados) aparentemente tiene garantizado el Gobierno del país al menos hasta el año 2024. Pero, como la historia ha demostrado, a Rusia le gusta sorprender; nada se puede dar por seguro e incluso lo menos previsible puede suceder.