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Maduro, el hombre orquesta de Odebrecht en Venezuela

El sucesor de Hugo Chávez y su 'número dos', Diosdado Cabello, han sido acusados por el expresidente de la constructora brasileña en el país sudamericano de recibir sobornos

Nicolás Maduro, este jueves en Caracas.
Nicolás Maduro, este jueves en Caracas. EFE

Nicolás Maduro es el personaje central de la trama de Odebrecht en Venezuela. Como canciller de Hugo Chávez, el mandatario venezolano entregó 11 millones de dólares a los publicistas de la última campaña electoral del fallecido presidente, el matrimonio formado por Joao Santana y Mónica Moura. En sus declaraciones a la justicia brasileña la pareja aseguró que Maduro era parte de la operación Lava Jato, la trama de corrupción más grande en América Latina.

La supuesta relación del gobernante con el pago de sobornos de la constructora brasileña a funcionarios e intermediarios en Venezuela se ha conocido por partes. Quizás el señalamiento más contundente proviene del testimonio judicial de Euzenando Azevedo, el presidente de Odebrecht en Venezuela. En julio la prensa local electrónica aseguró que, como parte de la expansión internacional de sus negocios, la empresa financiaba campañas presidenciales. A Maduro le entregaron 35 millones de dólares para que enfrentara como el delfín del chavismo las elecciones sobrevenidas de abril de 2013, que eligieron al sucesor del fallecido Chávez. El dinero lo recibió Américo Mata, el coordinador de su campaña electoral.

Azevedo se acogió a la figura de las "delaciones premiadas" para que la justicia de su país le reduzca la condena. Su testimonio ha sido tan explosivo como el de la ex fiscal general de Venezuela Luisa Ortega Díaz, quien ha escapado del país después de una implacable persecución del régimen y denunció el miércoles en Brasilia al número dos del chavismo, Diosdado Cabello. Siempre según su versión, el poderoso vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) habría recibido unos 100 millones de dólares en coimas, depositadas en la empresa de dos primos en España.

Esa cantidad supera los 98 millones de dólares estimados en principio como contraprestación de Odebrecht a los funcionarios e intermediarios venezolanos que participaron en la adjudicación de las obras. El anuncio se conoció en diciembre cuando estalló el escándalo continental. El Departamento de Justicia aseguró entonces que la constructora brasileña, a través de una oficina especialmente creada para ordenar las coimas, había pagado unos 788 millones de dólares en 11 países a partir de 2001 para asegurarse contratos públicos.

A ese argumento se ha agarrado Cabello para desmentir las acusaciones de Ortega DÍaz, contra quien cargó en su programa de televisión semanal Con el mazo dando. "¿Por qué no lo investigaste cuando fuiste fiscal, mi reina? Ves que quedas muy mal. ¿Pero no ves que pareces loca?", dijo el también diputado de la Asamblea Nacional Constituyente.

La prensa electrónica venezolana ha venido revelando desde principios de año que Odebrecht, a cambio de los desembolsos, exigía a los políticos que no entorpecieran las obras en desarrollo y facilitaran los permisos para las nuevas adjudicaciones, que siempre fueron otorgadas por el Gobierno central.

No se han precisado montos ni se han enseñado pruebas, pero sí se conocen los nombres de los supuestos políticos beneficiados. Aparte de Cabello, en la lista también están el presidente Nicolás Maduro, el excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski, el ministro Elías Jaua, el fallecido gobernador del Estado de Guárico (centro del país), el actual gobernador del Estado de Bolívar, el chavista Francisco Rangel Gómez, los exgobernadores opositores Manuel Rosales, Pablo Pérez y los alcaldes Francisco Garcés, Carlos Ocariz y Antonio Ledezma, este último considerado como un preso político del régimen, y un expresidente del Metro de Los Teques, Farith Fraija.

Capriles ha negado la aludida relación con la trama corrupta de la empresa brasileña y ha pedido que se enseñen las pruebas que lo incriminan. El lunes, en su programa de radio, afirmó que los señalamientos de la prensa local pretendían desprestigiarlo para usarlo "como chivo expiatorio en Venezuela".

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