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Desconcierto en México ante el nuevo fiasco diplomático

Cuando Peña Nieto evaluaba entrevistarse con Trump, el republicano anunció que sería mejor cancelar el encuentro

Peña Nieto y el canciller Luis Videgaray
Peña Nieto y el canciller Luis Videgaray

La verborrea tuitera de Donald Trump ha descolocado a la diplomacia mexicana que ni siquiera pudo apuntarse el tanto de la dignidad después de que Trump anunciara la construcción del muro. Cuando México evaluaba la posibilidad de no acudir a la reunión del día 31 en Washington, un tuit de Donald Trump a primera hora de la mañana del jueves desmontó la estrategia.

Aunque eran muchas las voces que exigían no acudir a la cita, la decisión llegó demasiado tarde. “Lo que faltaba: se adelanta Trump a cancelar reunión con Peña Nieto. Esto es una humillación” escribió en su cuenta de Twitter Ricardo Anaya, presidente del principal partido de oposición (PAN).

En el extremo ideológico opusto, Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda y líder en las encuestas a la presidencia, también exigió a Peña Nieto suspender su visita a EE. UU. ante el nuevo “exabrupto de Trump” y pidió al Gobierno de México demandar a Trump ante Naciones Unidas por violación a los DDHH”, escribió en la red social.

Una vez que Peña Nieto anunció que no acudirá donde no es bien recibido, los principales líderes políticos aprobaron la decisión con la palabra "dignidad" como argumento. El gobernador Graco Ramírez, en nombre de todos los gobernadores del país (CONAGO) respaldó la decisión de cancelar la visita y señaló que “la dignidad y la unidad son el valor supremo”, escribió en nombre de las 32 entidades del país.

Sin embargo, la sensación mostrada es que el portazo de Peña Nieto llegó tarde y que la aprobación colectiva responde más a un deseo de mostrar unidad ante la catarata de malas noticias que llegan del norte, que a una estrategia compartida.

La decisión del mandatario del PRI (Revolucionario Institucional) de no acudir a Washinton fue el epílogo a una secuencia de hechos, dirimida en Twitter, que se resume de la siguiente forma y que enfrenta a México a la crisis diplomática más grave de este siglo.

Tras su toma de posesión, Donald Trump y Peña Nieto pactaron una entrevista para el martes 31 de enero. Seis días antes, ayer miércoles, Trump firmó el decreto para la construcción de un muro entre los dos países. Acto seguido Peña Nieto, dijo que bajo ningún concepto pagará por el mismo.

A esas horas de la noche, destacadas voces de la vida política del país; desde Cuauhtémoc Cárdenas a Vicente Fox habían pedido cancelar el encuentro ante el agravio. Incluso desde Los Pinos se filtró la idea de que se estaba “reconsiderando” suspender la entrevista entre los mandatarios.

Sin embargo, sin tiempo para reaccionar, Donald Trump sorprendió la mañana del jueves con un tuit en el que prácticamente suspendía unilateramente la entrevista: “si no van a pagar el muro es mejor cancelar la reunión” escribió el magnate presidente en la red social.

De esta forma, México perdía la oportunidad de tomar la iniciativa diplomática. El flamante canciller, Luis Videgaray, el hombre que le habla al oído a Peña Nieto, quedó en evidencia apenas 22 días después de tomar posesión de su cargo y a pocas horas de que comience la negociación sobre el Tratado de Libre Comercio que Trump también quiere dilapidar.

Videgaray, quien gestó el bochornoso encuentro de agosto entre Peña Nieto y el candidato Trump, cosechó su segunda humillación ante el enemigo número uno de los mexicanos.

El dislate diplomático se sintió incluso en la semántica del anuncio. Mientras que Peña Nieto dijo que decidió suspender su entrevista con Trump, el magnate presidente dijo que ambos habían acordado suspender el encuentro y la Casa Blanca se aprestó a comunicar que busca una nueva fecha, quitando hierro al malestar mexicano.