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Un médico mata a tiros a un ladrón y abre un debate descarnado en Argentina

El cirujano alega legítima defensa, mientras que la familia del fallecido habla de "fusilamiento"

El médico Lino Villar Cataldo, anoche en un programa televisivo.
El médico Lino Villar Cataldo, anoche en un programa televisivo.

¿Actúa en legítima defensa quien dispara a un ladrón en pleno asalto? Este viejo debate ha reaparecido en Argentina a raíz del caso de un médico que mató de cuatro disparos a un joven que intentó robarle su automóvil. Según el parte policial difundido por los medios, los hechos ocurrieron en la noche del 26 de agosto en Loma Hermosa, a las afueras de Buenos Aires. El cirujano Lino Villar Cataldo relató que se disponía a salir de su consultorio cuando un ladrón lo golpeó y lo encañonó con un arma para quedarse con su automóvil. Villar Cataldo aprovechó la situación para ir a buscar su pistola, con la que disparó cuatro balas contra Ricardo Krabler, quien murió casi en el acto. El facultativo se encuentra imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, pero su defensa alega que actuó en legítima defensa.

El Código Penal argentino exime de responsabilidad penal a quien actúe en defensa propia para evitar la vulneración de sus derechos, toma una medida proporcional para evitar esa injusticia y lo hace cuando esa situación es actual, es decir, durante el asalto y no durante la huída del ladrón, porque en ese caso se trataría de venganza y no de legítima defensa.

El juez de instrucción espera contar con todos los peritajes para determinar si mantiene la imputación, aunque ha concedido la excarcelación a Villar Cataldo al entender que en libertad no va a entorpecer la investigación judicial.

Sin esperar al fallo judicial, políticos y famosos se han pronunciado a favor del médico mientras que la familia del fallecido habló de "fusilamiento", pidió justicia y ha amenazado a Villar Cataldo a través de las redes sociales.

"No queremos que las victimas se transformen en victimarios. Nosotros primero queremos proteger a las víctimas. Y en este caso, por supuesto que si hubo un uso irracional de la fuerza, tendrá que analizarlo la Justicia. Pero la víctima fue el médico y no hay que perder de vista este concepto", dijo en rueda de prensa la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

"Pienso que nadie quisiera estar en una situación así, es terrible. Fue víctima de un delito, no salió a cometer uno. Estaba en su casa y lo asaltaron, y dio la respuesta que pudo dar porque se sintió en riesgo", declaró la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en un programa televisivo. "Ahora la Justicia tiene que evaluar si la respuesta que dio es proporcional al peligro que sintió el médico", agregó. Los conductores televisivos Susana Giménez y Eduardo Feinmann han expresado su apoyo al facultativo de forma mucho más directa. "Uno menos, este no jode más", dijo Feinmann al hablar sobre Krabler, quien tenía antecedentes penales.

La gobernadora bonaerense vinculó la muerte de Krabler a la inseguridad y señaló que es responsabilidad del Gobierno "hacer que nadie sienta que tiene que tener un arma en su casa para sentirse protegido". Esa fue la razón por la que Villar Cataldo se hizo con la pistola que tenía en su consultorio, pero ahora asegura que no la quiere volver a tener. En el canal América TV, el médico aseguró que "tiene miedo" de que la familia del fallecido actúe contra él o contra sus hijos y se plantea irse del país. Además, pidió perdón a la madre de Krabler y remarcó que no se siente orgulloso.

Una de las amenazas contra Villar Cataldo llegó a través de las redes sociales. "Este gil (tonto) va a pagar lágrimas por lágrimas", escribió en Facebook un hermano de Krabler al día siguiente de su muerte, aunque después lo borró. La madre, Silvia Krabler, intentó quitar hierro a las palabras de su hijo, al asegurar que lo que quiere la familia es que Villar Cataldo vaya "a la cárcel".

"Yo tengo Facebook y me mandan un montón de cosas: 'Que se mueran todos. Morite vos también'; un montón de cosas. No le deseo ni a mi peor enemigo lo que me pasó. No se rían tanto de mi desgracia porque nadie está exento de que lo fusilen como lo fusilaron a mi hijo. Quiero justicia porque el médico se contradice en todo", declaró Krabler a Radio La Red.

Uno de los casos más resonantes en Argentina sobre el uso de la legítima defensa fue el del ingeniero Horacio Santos. El 16 de junio de 1990, estaba de compras con su mujer cuando escuchó la alarma de su auto y vio cómo dos ladrones escapaban con el radio de su coche. Los persiguió y cuando llegó a su altura efectuó dos disparos que terminaron con la vida de los ladrones. Santos fue condenado en 1995 a tres años de prisión en suspenso por homicidio con exceso en la legítima defensa. Además, tuvo que indemnizar económicamente a las familias de ss víctimas.