Cinca Medio, o cómo nueve pueblos sirven de ejemplo a toda una región

Enclavada a medio camino entre las ciudades de Huesca y Lleida, esta comarca oscense ha aprovechado su situación entre el Atlántico y el Mediterráneo y el centro y el norte peninsular para apostar por la logística y ofrecer sus localidades como reclamo para nuevos negocios

Cinca Medio, o cómo nueve pueblos sirven de ejemplo a toda una región

Con poco más de 575 kilómetros cuadrados, nueve municipios y unos 24.000 habitantes, la comarca del Cinca Medio (Huesca) ha sabido hacer trinchera en los últimos años y definirse como un lugar de oportunidades dentro de una comunidad autónoma en la que la despoblación sigue ganando terreno. Su mayor triunfo: aprovechar su ubicación para definirse como un punto de conexión entre el nudo logístico de Zaragoza y los de Lleida y Barcelona gracias al paso de la A-22 y a su infraestructura, como la Terminal Intermodal de Monzón (considerada como uno de los puertos secos más grandes de España) y un centro logístico en constante crecimiento. Un impulso que también se ha notado en el asentamiento y fortalecimiento empresarial de la zona: desde compañías dedicadas a la producción de químicos (entre ellas, algunas de la talla de Montsanto, líder mundial del sector) hasta pequeños productores locales.


Es precisamente esta capacidad de cubrir las necesidades de las empresas (independientemente de su tamaño) y de los vecinos lo que ha derivado, además, en distintas iniciativas para fijar población en la zona. Ejemplos de ello son la llegada de fibra óptica a toda la comarca o la presencia y prestación de servicios básicos que ofrecen distintas empresas como Correos. En el caso de este operador logístico, la diversificación de los servicios de sus oficinas postales sirven hoy de nexo entre las empresas y las grandes ciudades con el mundo rural y viceversa. Acciones que, además de fortalecer la pequeña logística y la calidad de vida de los vecinos, ayudan al día a día de las pequeñas empresas, que buscan digitalizar su negocio, centralizar sus gestiones o vender por internet. No es baladí que todo ello haya repercutido en que sea una de las pocas comarcas de la provincia donde todos sus pueblos han crecido (medio millar en dos años, según los últimos datos del INE). Por ello, el presidente de la comarca del Cinca Medio, José Ángel Solans, asiente una y otra vez al afirmar que este lugar es “un ejemplo en el que otras comarcas aragonesas pueden mirarse”.

Un espacio logístico de confluencia territorial

¿Es solo su posición geoestratégica y su industria lo que permite este desarrollo económico? Solans reconoce que estas características son muy tenidas en cuenta por los inversores, pero insiste en que, sin proyectos de desarrollo consistentes, la comarca no hubiera obtenido los resultados actuales. Entre ellos, el presidente destaca la creación de suelo industrial (donde crear polígonos a bajo coste y bien comunicados), que en los últimos años ha atraído a multitud de empresas y ha generado empleo. “Ahora somos el centro del eje más industrializado de la provincia de Huesca: Barbastro, Binéfar y Monzón. Esto nos ha permitido conjuntamente levantar un espacio logístico industrial donde confluyen las economías de Cataluña, Francia y el centro y norte de la Península”, explica el presidente. La clave por carretera es la A-22 que, cuando cierre su último tramo entre Siétamo y la ciudad de Huesca (previsto para 2022 o 2023), conectará la comarca a través de autovía con lugares como Pamplona y Bilbao al oeste, los puertos de Somport y Vielha en la frontera francesa, Barcelona y Sagunto en el Mediterráneo y el centro peninsular.

Este nudo logístico también ha sido esencial para potenciar el transporte de mercancías por tren del sector agropecuario de la zona (especialmente el porcino con Cataluña a través de a Terminal Intermodal de Monzón, que mueve 1.300 convoyes diarios), lo que ha desembocado en un aumento de la creación de empresas, de la aparición de pequeños productores y, como efecto dominó, de otros negocios para satisfacer las necesidades básicas de la población. “A estas nuevas empresas se las asesora, se les ofrece talleres para mejorar sus habilidades y se les ayuda a realizar los trámites para pedir subvenciones, entre ellas, las europeas”, añade Solans. En Monzón, por ejemplo, este año se han presupuestado seis millones de euros para impulsar el empleo, la digitalización y la actividad de los autónomos, entre otras iniciativas.

Entre esos nuevos emprendedores están José Luis y Javier Ferrer, hermanos de Albalate de Cinca que hace cinco años crearon El Capazo Verde, una granja de huevos ecológicos. “Mi hermano Javier cogió las riendas del negocio familiar de cultivo de frutales, pero no era muy rentable. Un día, cuando mi otra hermana estaba viendo en la tele un programa en el que salían gallinas ecológicas, se nos ocurrió que podía ser una buena idea. Y nos tiramos al vacío”, cuenta José Luis Ferrer. Empezaron con 500 gallinas y ahora, con el paso de los años, ya corren 2.200 por su finca al aire libre. Estas aves producen de media mensual 3.200 docenas de huevos. Ellos, con ayuda de otros miembros de la familia, se encargan de todo el proceso: desde el cuidado de las aves hasta del reparto de los huevos por los pueblos de la zona. “Respecto a la venta, estamos muy contentos porque solemos vender todo lo que tenemos. Aunque esta siendo duro, aún estamos acabando de arrancar”, reconoce José Luis.

Emprendimiento (y colaboración) para atraer población

La cuestión de fijar y atraer población sigue siendo un objetivo clave para asentar el impulso económico del lugar. Aunque la despoblación no es tan grave como en otros lugares de la comunidad autónoma (su densidad es de las más altas entre las comarcas de Aragón, con 41,32 habitantes por kilómetro cuadrado), el Cinca Medio se ha sumado a nuevos proyectos para dinamizar poblacionalmente pueblos semivacíos. Uno de ellos es el de la plataforma Hola Pueblo, que ayuda anualmente a decenas de personas foráneas a instalarse en estas localidades con la condición de que desarrollen proyectos empresariales. En la edición de este año por la Comarca de Cinca Medio, participa Fonz, de unos 851 habitantes. A los nuevos vecinos, tras pasar un proceso de selección, se les facilitará una vivienda, una monitorización para la puesta en marcha del negocio y el apoyo de distintas entidades colaboradoras para ayudarles con sus servicios.

Entre ellas, por ejemplo, se encuentra Correos, que pone a disposición tanto de particulares como de empresas sus oficinas postales con servicios como el de Oficina de Registro Virtual (ORVE), para digitalizar y enviar documentos oficiales; el de Soluciones Digitales, para ayudar a las empresas a crear una web y vender por internet; o tarifas adaptadas de envío de paquetería.

La bodega del siglo XIII del tatarabuelo sigue abierta

Junto a la ganadería y granjas avícolas como la de los hermanos Ferrer, el sector agrícola sigue siendo una de las actividades económicas principales. De hecho, el 80% de la superficie total de la comarca está destinada para dicho uso, según datos de la Oficina Comarcal del Cinca Medio; en su mayoría, para cereales como la cebada, el girasol (para cultivo industrial) y la alfalfa. De esta última leguminosa, el 80% de su producción (unas 60 toneladas, según datos de esta oficina) se ha exportado en los últimos años a China, Emiratos Árabes y a casi todos los países del arco mediterráneo.

Junto a estas grandes explotaciones conviven los viñedos, que en su mayoría producen vinos con la denominación de origen de Somontano. Una de las bodegas con este sello de calidad en el Cinca Medio es Sers, regentada por la familia Canales en Cofita. Aunque crearon y comercializaron su marca en 1996, su herencia vitícola viene de lejos. “Nuestra casa de Labranza era de mi tatarabuelo, que también hacía vino. Pero es que si bajas a la pequeña bodega del edificio familiar, descubres que es del siglo XIII. Está claro que la idea de que pusiéramos en marcha Bodegas Sers no vino de la nada”, relata Pablo Canales, hijo de 34 años.

La filosofía de negocio de esta bodega es que sea el vinatero el que cultiva la uva, lleve a cabo todo el proceso de elaboración del vino y lo comercialice. Sus seis caldos solo contienen uva propia, en su mayoría autóctona y cultivada de forma sostenible. Su producción anual ronda las 25.000 botellas, de las que exportan el 10% a países europeos. Poco a poco han ido prosperando y, en el último año, las ventas por internet han crecido y ya representan el 5%.

De la tierra del Cinca Medio también germinan nuevas oportunidades de negocio. Así lo pensaron hace seis años Jesús y Alfonso Latre cuando vieron que en el entorno de Esplús y Benafed, su pueblo, era perfecto para el cultivo del nogal. También que España importaba muchas más nueces de las que producía. Probaron suerte y crearon Nueces del Pirineo, una empresa dedicada a su cultivo y venta. A día de hoy obtienen unas 30 toneladas al año, aunque esperan a corto plazo doblar esa cantidad. “Aún estamos en pañales. Es un cultivo que tarda bastante tiempo en producir, pero las sensaciones que estamos teniendo son buenas. La nuez es un fruto que está en alza, y ahora mismo hay pocos productos [del campo] que estén así”, dice Jesús.

Uno de los paisajes naturales de la comarca Cinca Medio, en Huesca.
Uno de los paisajes naturales de la comarca Cinca Medio, en Huesca.Carlos Gil-Roig

Para estos hermanos, el signo de distinción es su proceso de cultivo: recogida manual, cuando el fruto está en su momento de maduración justo y con un tiempo de secado muy estipulado. “Nosotros lo hacemos más artesanal y a la gente le gusta. Todo el mundo repite”, relata Jesús. No obstante, remarca que es duro conseguir un producto de calidad y satisfacer las demandas de los consumidores. “Quiere una nuez tirando a grande y que sea muy fácil de partir. Que, apretando con la mano, se rompa”, relata. El objetivo a corto plazo es seguir creciendo y vender por internet para ser más rentables. De hecho, Nueces del Pirineo es uno de los productores que forma parte de Correos Market, el proyecto de Correos que busca respaldar a los pequeños productores dándoles a conocer a través de un market place propio, facilitando posibles ventas y distribuyendo su mercancía.

Recuperar las tradiciones y venderlas por internet

No solo los negocios del Cinca Medio generan rentabilidad y dinamización social; algunos son un ancla para que ciertas tradiciones no mueran en el olvido. Es la historia de Clara Blasco, de Alcolea de Cinca, y su taller de juguetes tradicionales. Lo que comenzó como un entretenimiento para fabricar juguetes para sus hijos se convirtió en un autoempleo con 20 años de vida y una marca, Pitos y Flautas. Reconoce que al principio no fue fácil: “¿Mujer rural en un pueblo pequeñito? No tenemos fácil encontrar un trabajo. Esto nació de mi amor al arte, pero también de una necesidad de trabajar”, relata Blasco. A la par que tallaba, esta artesana visitaba a la gente mayor de su pueblo y de otras localidades de la comarca para, a modo de investigación, anotar cómo jugaban y cómo eran sus juguetes. Dos décadas después, Blasco ha rescatado y tallado medio centenar de esos juegos populares, que continúan vivos en su tienda y clientes de muchos pueblos de la zona compran. “Hago también para grupos, para que jueguen en la calle. A veces, con una asociación que tenemos, damos charlas en colegios y enseñamos cómo se utilizan”, explica.

La iglesia del siglo XVIII de Alcolea de Cinca, el pueblo donde vive Clara Blasco.
La iglesia del siglo XVIII de Alcolea de Cinca, el pueblo donde vive Clara Blasco.Carlos Gil-Roig

Hace unos años amplió el negocio y ahora también elabora joyas en plata y elementos decorativos para habitaciones de niños. Desde hace unos años vende por internet a través de su tienda, aunque el objetivo, como el de muchos otros productores, es digitalizarse un poco más y convertir el canal online como una vía de venta más habitual y rentable. Una realidad cada vez más cerca, ya que en los últimos años, según la Oficina Comarcal, la fibra óptica ha llegado a todos los pueblos del Cinca Medio.


Créditos

Redacción y guion: Julio Núñez
Fotografía: Carlos Gil-Roig
Coordinación editorial: Francis Pachá
Coordinador de diseño: Adolfo Doménech
Diseño y maquetación: Juan Sánchez y Rodolfo Mata

Archivado En:

Más información