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Opinión

Eix del Llobregat: pagar peaje y peligro de morir

En el caso de la C-16, además de jugarse la vida, los automovilistas viajan por algunos de los peajes más caros por kilómetro de Europa

Accidente en C-16 a la altura de Cercs, el 1 de marzo de 2025.Transit

El año 2025 terminó trágicamente para una familia de Mallorca. Dos niños de cuatro y cinco años murieron días después del accidente que tuvieron el 29 de diciembre en Cercs, en el Berguedà. La madre y el padre de los menores resultaron heridos de gravedad al igual que el único conductor del otro vehículo con el que chocaron frontalmente. La noticia impacta e indigna a partes iguales. Dos pequeñas vidas segadas una vez más en el fatídico kilómetro 101 del Eix del Llobregat o C-16. Nueve meses antes una mujer barcelonesa de 59 años ponía fin a su vida en el mismo tramo, como tantas otras gravemente heridas o muertas los últimos años.

El European Road Assessment Programme (EuroRAP) califica el trayecto entre Berga y Bagà con alto riesgo de tener un accidente, situándolo como uno de los diez más inseguros del país. Este tramo es peligroso por la combinación de tráfico intenso y una infraestructura que ha quedado obsoleta. Los fines de semana, especialmente en invierno, los atascos son una norma que pone a prueba la paciencia de los conductores, y especialmente de los vecinos y alcaldes del Alt Berguedà, que hace décadas protestan en vano.

Generalmente se asocia pagar peaje a carreteras más seguras, pero en el caso de la C-16 además de jugarse la vida, los automovilistas viajan por algunos de los peajes más caros por kilómetro de Europa. Es el caso del túnel del Cadí, que vale 14,56 euros por trayecto, al que se le puede sumar la autopista de Terrassa a Manresa con un coste de 9,76 euros los fines de semana, y si se opta por los túneles de Vallvidrera, se le debe añadir el peaje de les Fonts de 3,19 euros y el de Vallvidrera de 5.28 euros. En total 32,79 euros por trayecto desde Barcelona hasta la cara norte del túnel del Cadí, pasando por los citados veinte kilómetros de la vergüenza.

Diferentes gobiernos de la Generalitat y muchos partidos políticos catalanes llevan dos décadas incumpliendo. El ejecutivo Tripartito (PSC-ERC y ICV) prometió el desdoblamiento con dos carriles por sentido de Berga a Bagà, corría el año 2006. Se anunció que sería una autovía continua, pero llegó la crisis y todo se frenó. Durante el segundo mandato del presidente Artur Mas, hubo un cambio. No se haría una autovía, sino un innovador sistema reversible que permitiría mover la mediana y ampliar un carril en sentido norte o sur en función del tráfico del día. El Govern de CDC se comprometía a tener una propuesta al acabar el 2015, pero hasta tres años más tarde no salía a información pública el proyecto con otra composición del gobierno y con un presupuesto de 178 millones de euros. También quedó parado por falta de dinero y muchas alegaciones del territorio. En 2024 el ejecutivo catalán, comandado por ERC, anunciaba una vez más el carril reversible y un presupuesto de 240 millones de euros. La promesa era hacerlo en dos fases: desdoblamiento hasta Cercs y carril reversible hasta Bagà con fecha de licitación antes de acabar el 2025. Pero la realidad vuelve a ser tozuda, ha cambiado de nuevo el Govern y ya hemos pasado casi dos años de la presentación a bombo y platillo. Los años pasan y la incompetencia política se enquista causando un dolor tremendo.

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