Sánchez y Scholz buscan vías para evitar un ajuste fuerte

El encuentro entre ambos líderes evidencia que las reglas fiscales serán el caballo de batalla en la UE

El canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el lunes en La Moncloa. Foto: ANDREA COMAS | Vídeo: EFE

El Gobierno de Pedro Sánchez tiene enormes expectativas en el cambio en la cancillería alemana, que después de 16 años en manos de los conservadores de Angela Merkel ha pasado a las de los socialdemócratas de Olaf Scholz. Y el lunes, en La Moncloa, en su primer encuentro oficial, Sánchez y Scholz mostraron una evidente sintonía en casi todo, con la intención no disimulada de reforzar el eje socialdemócrata europeo, que ahora tiene a dos de los cuatro grandes países, mientras los conservadores del PPE no dominan ninguno.

La única discrepancia importante fue en el tono de ambos al hablar de la modificación de las reglas fiscales y el pacto de estabilidad. Sin embargo, fuentes del Ejecutivo señalan que dentro, en el encuentro oficial, ambos mandatarios acercaron posiciones también en este asunto y exploraron la discusión que se abre ahora en Europa sobre la posibilidad de dar más margen a los países más endeudados, como España, Italia o Francia, para que puedan reducir esa deuda paulatinamente, sin presiones fuertes como las de 2011, que ahogaron a varias naciones. La delegación española vio a la alemana mucho más cercana a una posible negociación de lo que había visto a otros gobiernos de este país.

Sánchez destacó la sintonía entre ambos: “Compartimos la visión sobre el progreso social y económico para devolver la dignidad y el respeto a los trabajadores. Compartimos el empuje a la Europa social y nuestros principios socialdemócratas”.

Scholz también destacó esa cercanía política, aseguró que ambos tienen muy buena relación personal hace años, y reconoció a España como “modelo de vacunación” en todo el mundo. Los índices españoles son muy superiores a los alemanes, un país donde hay mucha más resistencia a las vacunas, hasta el punto de que el Gobierno las va a hacer obligatorias.

—¿Puede España ser un ejemplo para Alemania en la vacunación?, le preguntaron a Sánchez los periodistas alemanes.

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—La pandemia nos ha enseñado que ningún país puede dar lecciones, contestó el presidente.

Pero al llegar al punto de las reglas fiscales, las declaraciones fueron claramente diferentes. El pacto fiscal, un estricto acuerdo que obliga a reducir la deuda por debajo del 60% y el déficit del 3%, ha sido suspendido durante la pandemia y no está claro si volverá y cómo. España, Italia o Francia, todas por encima del 100%, quieren cambiar estas normas. Alemania se muestra más reacia, pero parece haber espacio a la negociación con fórmulas intermedias.

El canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el lunes en La Moncloa.
El canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el lunes en La Moncloa.Andrea Comas

Sánchez fue muy claro: “Las reglas fiscales son demasiado complejas, difícilmente cumplibles, es importante cambiarlas. Tenemos que dar respuesta al reto ecológico y garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas”. Scholz, por el contrario, defendió el pacto de estabilidad aunque tampoco se cerró a cambios. “El pasado ha mostrado que en Europa cuando resolvemos conjuntamente los problemas económicos es cuando mejor nos va. El pacto de estabilidad nos ha dado el marco para el fondo de recuperación. Queremos seguir construyendo sobre las experiencias del pasado. Europa caminará de la mano en los próximos años sobre la base del pacto de estabilidad, que nos ha servido de marco y nos ayuda en el futuro”, señaló el alemán.

Pese a este tono diferente en público, fuentes del Gobierno español aseguran que en privado la sintonía fue importante también en este complejo asunto de las reglas fiscales. Las posiciones de Alemania —que no necesita ayudas del Next Generation y tiene una deuda del 72% del PIB— y España —que la tiene en el 122% y es el segundo país que más fondos recibe después de Italia— siempre son diferentes en estas cuestiones, pero Sánchez y Scholz encontraron muchos puntos de acuerdo, según estas fuentes, para trabajar en los próximos meses en mecanismos flexibles alrededor del pacto de estabilidad.

Scholz es socialdemócrata, y tiene muy claro que no se puede ahogar a las economías del sur con unas exigencias de reducción de deuda demasiado fuertes que impidan el crecimiento, señalan en el Ejecutivo. Además, el canciller y su coalición apuestan por una masiva inversión pública para favorecer la transición ecológica, y eso es incompatible con un ajuste fuerte. El propio acuerdo de coalición alemán señala que “el pacto de estabilidad debe reformarse para ser más simple y transparente con el objetivo de asegurar el crecimiento, mantener la sostenibilidad de la deuda y garantizar inversiones sostenibles y respetuosas con el clima”.

España no ha encontrado pues en Alemania el muro que hubo en otros tiempos, especialmente en la época de la llamada austeridad.

Aunque la discusión será muy dura no tanto con Alemania sino con los llamados países frugales, que quieren volver cuando antes a las reglas fiscales y apretar a los países del sur.

Ambos dirigentes también coincidieron en lanzar un mensaje fuerte al líder ruso, Vladímir Putin, para que ordene de inmediato una desescalada en la frontera entre su país y Ucrania, donde los movimientos de tropas hacen temer una invasión militar como la de Crimea. “El Gobierno alemán quiere decir que es muy importante ver pasos inequívocos de Rusia hacia la desescalada de la situación. Una agresión militar a Ucrania traería graves consecuencias políticas y económicas. Solo causaría sufrimiento para todos”, dijo Scholz con tono grave, secundado por Sánchez.

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