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La lucha por el pelo afro en Estados Unidos

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Los afroamericanos en Estados Unidos han sufrido históricamente presiones para que cambien sus peinados para que encajen más con los estándares de los blancos. Las nuevas generaciones se rebelan y dejan crecer sus rizos al natural como seña de identidad cultural

  • Vernon Donaldson, 19 años. Luce unas rastas hechas por él mismo. Nunca ha ido a la peluquería porque dice que la textura de su cabello le permite que se formen solas. No estudia, ni trabaja, y asegura que no se ha sentido discriminado por su cabello. "Por ahora", matiza. Lo que sí le ocurre es que la gente supone que por tener rastas fuma marihuana.
    1Vernon Donaldson, 19 años. Luce unas rastas hechas por él mismo. Nunca ha ido a la peluquería porque dice que la textura de su cabello le permite que se formen solas. No estudia, ni trabaja, y asegura que no se ha sentido discriminado por su cabello. "Por ahora", matiza. Lo que sí le ocurre es que la gente supone que por tener rastas fuma marihuana.
  • Lalia Toure, 52 años. Nació en el Sahel (África), explica que en su tierra cada tribu tiene sus tradiciones respecto al cabello y que en algunas culturas cierto peinado significa que la persona se acaba de casar o que ha dado a luz. Cuando era una veinteañera se mudó a Estados Unidos, donde tiene que cambiar su peinado “para ser aceptada”, dice.
    2Lalia Toure, 52 años. Nació en el Sahel (África), explica que en su tierra cada tribu tiene sus tradiciones respecto al cabello y que en algunas culturas cierto peinado significa que la persona se acaba de casar o que ha dado a luz. Cuando era una veinteañera se mudó a Estados Unidos, donde tiene que cambiar su peinado “para ser aceptada”, dice.
  • Fotografías expuestas en el Noire Salon, en Silver Spring, Maryland, con peinados realizados por la peluquera Camille Robbins.
    3Fotografías expuestas en el Noire Salon, en Silver Spring, Maryland, con peinados realizados por la peluquera Camille Robbins.
  • Detalle del peinado a Camille Nelson en el Noire Salon, Silver Spring (Maryland).
    4Detalle del peinado a Camille Nelson en el Noire Salon, Silver Spring (Maryland).
  • Camille Nelson, 51 años. Esta abogada jamaicana se hizo el 'relaxing' (alisado a base de cremas con productos químicos) desde los 13 hasta los 30 años. “Me pregunté '¿por qué estoy haciendo esto? ¿qué quiero ocultar? ¿por qué mi mamá quería hacernos esto?”. Tiene rastas desde 1999 y fue la primera profesora de la American University en llevarlas. “Mucha gente hace preguntas. Tenemos una oportunidad para educarlos y decirles que las rastas no son sucias”.
    5Camille Nelson, 51 años. Esta abogada jamaicana se hizo el 'relaxing' (alisado a base de cremas con productos químicos) desde los 13 hasta los 30 años. “Me pregunté '¿por qué estoy haciendo esto? ¿qué quiero ocultar? ¿por qué mi mamá quería hacernos esto?”. Tiene rastas desde 1999 y fue la primera profesora de la American University en llevarlas. “Mucha gente hace preguntas. Tenemos una oportunidad para educarlos y decirles que las rastas no son sucias”.
  • Decoración en el Noire Salon, en Silver Spring, Maryland.
    6Decoración en el Noire Salon, en Silver Spring, Maryland.
  • Camille Robbins-Reed, 42 años. Es nieta e hija de peluqueras, y también es dueña del Noire Salon, en Silver Spring, Maryland. La primera vez que se hizo la permanente lisa fue a los cinco años. A los 15 dejó de echarse productos químicos en la cabeza. "Se me cayó el cabello durante un año", recuerda. A los 22 comenzó a usar rastas, que lleva hasta hoy. Ella intenta que sus clientes "se sientan cómodos, pero que su pelo no los perjudique para recibir el salario a final de mes".
    7Camille Robbins-Reed, 42 años. Es nieta e hija de peluqueras, y también es dueña del Noire Salon, en Silver Spring, Maryland. La primera vez que se hizo la permanente lisa fue a los cinco años. A los 15 dejó de echarse productos químicos en la cabeza. "Se me cayó el cabello durante un año", recuerda. A los 22 comenzó a usar rastas, que lleva hasta hoy. Ella intenta que sus clientes "se sientan cómodos, pero que su pelo no los perjudique para recibir el salario a final de mes".
  • Sharon Malcom, 67 años. Trabaja como bibliotecaria de una escuela en Baltimore y nunca se ha sentido discriminada por llevar su pelo natural. Cuando era joven se hizo el alisado permanente. "En esa época era lo natural para conseguir un trabajo, pero las cosas han cambiado". Hace 30 años abandonó los productos químicos y se dejó rastras. Ahora luce un 'look' afro. "Nunca me he sentido discriminada porque siempre he trabajado en [el sector de la] educación, donde no es un problema".
    8Sharon Malcom, 67 años. Trabaja como bibliotecaria de una escuela en Baltimore y nunca se ha sentido discriminada por llevar su pelo natural. Cuando era joven se hizo el alisado permanente. "En esa época era lo natural para conseguir un trabajo, pero las cosas han cambiado". Hace 30 años abandonó los productos químicos y se dejó rastras. Ahora luce un 'look' afro. "Nunca me he sentido discriminada porque siempre he trabajado en [el sector de la] educación, donde no es un problema".
  • Malaika-Tamu Cooper, 53 años. Cuando llevaba trabajando 10 años en la compañía fotográfica Picture People le dijo a su jefe que se quería dejar su pelo natural: afro. Este le dijo que esa apariencia no se vería profesional. "O me hacía la permanente o perdía mi trabajo”, recuerda. Renunció y desde entonces se dedica a dar charlas sobre pelo natural y es dueña de tres peluquerías. Desde 1993, lleva rastas, y ya le llegan hasta la rodilla. "En ninguna otra etnia te dicen que no eres bello tal como naces".
    9Malaika-Tamu Cooper, 53 años. Cuando llevaba trabajando 10 años en la compañía fotográfica Picture People le dijo a su jefe que se quería dejar su pelo natural: afro. Este le dijo que esa apariencia no se vería profesional. "O me hacía la permanente o perdía mi trabajo”, recuerda. Renunció y desde entonces se dedica a dar charlas sobre pelo natural y es dueña de tres peluquerías. Desde 1993, lleva rastas, y ya le llegan hasta la rodilla. "En ninguna otra etnia te dicen que no eres bello tal como naces".
  • Tasheena Anderson, 29 años. De pequeña su madre le hacía la permanente lisa. Una vez que se hizo mayor, se dejó el pelo rizado. "Me tomó tres años volver a tener mi pelo natural, porque el 'relaxing' [alisado a base de cremas con productos químicos] tarda mucho en salir del todo". Hace un par de años se mudó con su familia de Baltimore a Pensilvania. Su novio no encontró trabajo hasta que se cortó las rastas. "Fue un choque cultural, nunca lo habían discriminado por eso".
    10Tasheena Anderson, 29 años. De pequeña su madre le hacía la permanente lisa. Una vez que se hizo mayor, se dejó el pelo rizado. "Me tomó tres años volver a tener mi pelo natural, porque el 'relaxing' [alisado a base de cremas con productos químicos] tarda mucho en salir del todo". Hace un par de años se mudó con su familia de Baltimore a Pensilvania. Su novio no encontró trabajo hasta que se cortó las rastas. "Fue un choque cultural, nunca lo habían discriminado por eso".