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Anna Faris se salvó de un escape de monóxido de carbono en Acción de Gracias

La actriz se alojaba en una casa junto a un lago en California con otros 12 amigos y familiares: "Es una historia estúpidamente dramática pero me siento muy afortunada"

Anna Faris
La actriz Anna Faris en abril de 2018. GTRESONLINE

Si el tradicional día de Acción de Gracias es una fecha marcada en rojo en el calendario de millones de estadounidenses, para Anna Faris la celebración de este año ha sido doblemente especial, porque ha conseguido salir viva de la misma. Como ella misma ha contado, casi no sobrevive: ella, sus amigos y familiares sufrieron un escape de monóxido de carbono.

Ella misma lo ha explicado en un mensaje de agradecimiento a través de su cuenta de Twitter. "No sé bien cómo expresar mi gratitud hacia el departamento de bomberos del norte del lago Tahoe. Nos salvaron del monóxido de carbono. Es una historia estúpidamente dramática pero me siento muy afortunada", ha contado a su medio millón de seguidores.

Faris, de 43 años, es una conocida actriz cómica y es exmujer del también actor Chris Pratt. La intérprete decidió pasar las fiestas con sus allegados en una casa que alquilaron en el conocido lago californiano, donde se alojaron hasta 13 personas, como explica la revista People. 

Al parecer, varios de los invitados se empezaron a encontrar mal, algo que achacaron a la altitud de la zona, como ha explicado el departamento de bomberos del lago en un comunicado. Entonces decidieron trasladar a dos de los presentes que peor se encontraban al hospital. Y fue allí donde dieron con la cuestión: no era la altura, sino el monóxido de carbono. Entonces fue cuando llamaron a los 11 restantes para asegurarse de cómo estaban. Entre ellos no se encontraba Jack, el hijo que Faris tiene en común con Pratt, que estaba pasando las vacaciones con su padre y con la nueva esposa de este, Katherine Schwarzenegger.

Cuando los bomberos aparecieron en el lugar para comprobar si la cantidad de gas era la correcta descubrieron que había seis veces más de la recomendada, pese a que los allí presentes ya habían abierto las ventanas y las puertas para ventilar. Como todos tenían síntomas, se les trató allí mismo, y dos más fueron evacuados hasta el hospital. No se identificó el origen del gas, pero la casa no tenía alarmas específicas instaladas.

El monóxido de carbono es un gas letal y que no se aprecia, al no tener olor ni color. Quien lo inhala va sintiendo sueño y cansancio, incluso una sensación de ebriedad. Se produce por la mala combustión de chimeneas, estufas, calderas... al quemar materiales como butano, propano, gasolina, queroseno, carbón, petróleo o madera. De ahí que sea fundamental comprobar que esos aparatos funcionan correctamente y que el lugar en el que se instalan está bien ventilado.

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