Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Un titular temerario?

El encabezado de un artículo de la revista ‘Buenavida’ sobre la acupuntura provoca numerosas quejas

El jueves 22 de marzo la portada de la edición digital de este periódico recogía un amplio reportaje de la revista  Buenavida titulado: La acupuntura no sirve para nada (ni siquiera para las contracturas). El sumario que acompañaba al título no era menos contundente: “Estas son las evidencias científicas: no le curará la depresión, ni la artritis reumatoide, ni las migrañas... Pero hay especialistas que siguen utilizándola”. Lo firmaba Cristina Bisbal Delgado, colaboradora de dicha revista, especializada en temas de salud.

 Ese mismo día y en el plazo de unas pocas horas recibí varios mensajes de protesta. Mensajes que fueron aumentando en días sucesivos. La mayoría de ellos están firmados por médicos de hospitales y clínicas de Barcelona, Zaragoza, Sevilla o País Vasco, que defienden la utilidad de esta terapia alternativa y discuten el rigor de lo expresado por Bisbal Delgado en su texto.

 Marian Lorente, profesora de anatomía de la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña (UVIC-UCC) y médico de la clínica Teknon, basa su protesta en el número y la calidad de centros universitarios y hospitalarios que en Estados Unidos y en Europa utilizan la acupuntura. “El mejor hospital del mundo en tratamiento del cáncer MD Anderson, tiene dedicado a este tema un gran equipo y le siguen de cerca prestigiosos científicos reconocidos haciendo investigación y asistencia”, señala. La señora Lorente incluye enlaces a diversos estudios que defienden la eficacia de esta terapia.

       Otro de los lectores que me han escrito, Carlos Pumarón, médico neurofisiólogo clínico, de Zaragoza, escribe: “La acupuntura es una verdadera neuromodulación”, y cita en apoyo de su afirmación “la revisión de artículos de la revista International Review of Neurobiology [que figuran] en su número 111”. Por su parte, Rafael Cobos Romana, médico especialista en Tratamiento del Dolor del Hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, y Jorge Vas, investigador y responsable de la Unidad de Tratamiento del Dolor en el centro médico Doña Mercedes de Dos Hermanas (Sevilla), han reparado en que la afirmación de la periodista de que la acupuntura es escasamente eficaz para combatir la migraña es la opuesta a la conclusión de los estudios Cochrane en los que dice basarse. “La Cochrane”, precisa Rafael Cobos, “en la última revisión sobre migraña, afirma respecto a la acupuntura: ‘Los ensayos disponibles también sugieren que la acupuntura puede ser al menos similarmente efectiva al tratamiento con medicamentos profilácticos’.

Y añade: “La guía clínica más referida en la actualidad es la NICE del Servicio Británico de Salud y en el capítulo dedicado a la migraña, con o sin aura, recomienda la aplicación de la acupuntura de manera protocolaria (...) Una afirmación tan rotunda, como la del título en cuestión, es sesgada y no corresponde a la realidad, por lo tanto, es la emisión, cuando menos, de un juicio temerario”.

En parecidos términos se expresa Juan Miguel Sáez, médico anestesiólogo en la unidad del dolor de un hospital del País Vasco. “La acupuntura se halla en pleno desarrollo en Occidente y tiene sus virtudes y defectos como todo. Sirve en unos casos y en otros no. Su estudio está en desarrollo, hasta tal punto que la Food and Drug Administration (FDA) americana ha recomendado a los médicos su aprendizaje para el tratamiento del dolor”.

He remitido las quejas a la directora de la revista Buenavida. En su nombre responde a ellas Idoia Sota, responsable de la web. Sota reitera la veracidad de lo expuesto en el artículo sobre la base de “las revisiones de estudios realizadas por una organización independiente y de prestigio como Cochrane Collaboration, pero también la OMS y el Ministerio de Sanidad”. Lo que permite concluir que, ‘la acupuntura solo ha conseguido una evidencia mayor que el placebo y, como mucho moderada, en casos muy concretos. Sanidad cita: el dolor dental posoperatorio, la cefalea frecuente del tipo tensional episódica o crónica, ataques de migraña, control de náuseas y vómitos posoperatorios y los inducidos por la quimioterapia. La OMS reconoce que se ha probado su eficacia en el tratamiento del dolor, como de hecho se explica en el artículo’.

El artículo no ofrece datos como para sustentar un titular tan categórico

       Idoia Sota niega que la estadounidense FDA haya recomendado que los médicos incorporen la acupuntura a sus tratamientos: “Hasta la fecha, la FDA solo ha introducido una propuesta que debe debatirse internamente antes de su aprobación, incluyendo la acupuntura en una enumeración de terapias no farmacológicas”. Tampoco considera un argumento suficiente a favor de la acupuntura que se practique en centros médicos de prestigio o se le dedique atención en universidades. “La evidencia científica no se obtiene por los centros en los que se practica una terapia. También hay clínicas donde se practica Reiki sin que haya ninguna evidencia de su funcionamiento”, señala. En cuanto a los estudios que aporta una de las lectoras, señala: “Son estudios publicados por los mismos autores. Una revisión de estudios de calidad exige variedad de autores, científicos independientes, que realicen estudios de diferentes tipologías: longitudinales, de cohortes, con muestras amplias..., en distintos países con diferentes particularidades”.

La acupuntura es, ciertamente, una terapia controvertida, y no es mi intención, obviamente, entrar a debatir aquí su eficacia. Mi propósito es analizar las quejas que rechazan la validez del titular del artículo, quejas que considero fundadas en términos periodísticos. Considero que el artículo no ofrece datos como para sustentar un titular tan categórico. De hecho, en el texto se señala que “la OMS reconoce que se ha probado su eficacia en el tratamiento del dolor”, y se admite también que puede tener un papel positivo en el tratamiento del insomnio, por ejemplo.

Los titulares reflejan lo fundamental de una noticia, reportaje o información. Y no deben añadir ningún grado más a la evidencia que se recoge en ellos.