Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sandra Ibarra: “El cáncer no me ha cambiado la vida, la he cambiado yo”

La modelo Sandra Ibarra dedica su tiempo a ayudar a los afectados de esta enfermedad tras haber sufrido dos leucemias. Además, ha creado una fundación con el objetivo de recaudar fondos

La modelo Sandra Ibarra.
La modelo Sandra Ibarra.

Las compras navideñas solidarias permiten a muchos niños en todo el mundo acceder a la educación o que mujeres en riesgo de exclusión social tengan un trabajo digno. Es otra forma de regalar. Porque la contrapartida de ese pequeño gesto puede ser mejorar la vida de los más desfavorecidos con educación, salud, nutrición, alfabetización, trabajo digno... World Duty Free donará dos euros a Aldeas Infantiles por cada paquete de miniturrones Carremi que se venda en sus establecimientos de los aeropuertos españoles; la compra de pañuelos estampados con obras de la pintora brasileña Christina Oiticica ayuda a las mujeres supervivientes de violencia de género y/o en riesgo de exclusión y los elaboran en los talleres de moda ética Lal La Buya de Melilla; con las tazas de Greenpeace apoyamos sus campañas para mejorar el medio ambiente en todo el planeta; con la compra de una camiseta aportamos recursos para atender a los animales abandonados que acoge El Refugio en Madrid... Con estos y otros muchos artículos se contribuye directamente a que las organizaciones solidarias puedan desarrollar sus proyectos.

"Tengo el músculo del optimismo muy desarrollado". Esta frase bien podría ser la tarjeta de presentación de Sandra Ibarra, de 43 años, la modelo que tras sobrevivir a dos leucemias —la primera, a los 20 años— decidió dedicar su vida a luchar contra el cáncer y a ayudar a personas que lo sufren. En 2008 creó la Fundación Sandra Ibarra con el fin de recaudar fondos para la investigación, y acaba de poner en marcha la Escuela de Supervivientes. Supervivientes de cáncer, claro, como ella.

¿Qué se siente cuando se es un referente en la lucha contra el cáncer?

Soy una privilegiada. Tuve la fortuna de que la quimioterapia funcionó y que, además, me pudieran hacer un trasplante de médula de mi hermano. A los tres meses estaba participando en un desfile de la Asociación Española contra el Cáncer. Ese desfile se convirtió en noticia. Fue noticia que una modelo de Medina del Campo (Valladolid) se hubiera curado de una enfermedad casi innombrable. Cumplí 21 años y lo que celebré fue el hecho de haber llegado a cumplirlos. Ese es el matiz con el que empecé a vivir. Pero siete años después, cuando era feliz trabajando y dedicándome a los demás, tuve una recaída. Me hicieron otro trasplante de médula y, con los astros a favor, me volví a curar. Fue cuando decidí crear la Fundación Sandra Ibarra.

¿En qué le ha cambiado la vida una experiencia tan dura?

El cáncer no me ha cambiado la vida, la he cambiado yo. En torno al cáncer hay muchos mitos. Uno de ellos es que la actitud es muy importante, pero para qué no es importante. Al final, se trata de lo que tú decides hacer con lo que te está pasando. He aprendido a afrontar la adversidad como parte de la vida y tengo muy desarrollado el músculo del optimismo.

¿Qué labores realiza la fundación?

La fundación permite hacer campañas de prevención, dar becas de investigación —hemos entregado ya más de un millón de euros—, firmar acuerdos económicos con distintas entidades... Hemos cambiado la forma de abordar el cáncer y esto me hace feliz.

Recientemente ha visto la luz el proyecto Escuela de Supervivientes, ¿en qué consiste?

Todavía queda el estigma de la enfermedad pero cada vez somos más las personas que nos curamos. Y ha surgido un nuevo perfil, el que yo represento ahora, que es el de superviviente de cáncer. Queremos hacer un registro de supervivientes, que no existe. Se calcula que en España hay 1,5 millones y vamos a identificar sus necesidades, tanto físicas y sociales como emocionales o laborales, que ahora no se contemplan, y a trabajar para abordarlas. Queremos que se cree una atención sanitaria específica para tratar las secuelas de los tratamientos, que se considere la supervivencia como otra fase y que se convierta en noticia la gente que se cura, porque se registra la muerte pero no la vida.

Acaba de presentar Diario de vida, un libro que recoge el testimonio de 27 supervivientes...

Ha sido maravilloso el encuentro con personas que, como digo en el prólogo del libro, escrito por Juan Ramón Lucas, me han hecho sentirme pequeña a su lado con sus historias fascinantes. Es una publicación muy especial en la que se pueden leer las vivencias de estos supervivientes, ver sus fotografías y escucharles, ya que incluye un vídeo de cada testimonio.

¿Qué tipo de regalos hace?

Regalos solidarios porque es en lo que creo. Cuando compramos una camiseta solidaria estamos haciendo una cadena de valor maravillosa, pero aún no tenemos conciencia de ello.

Más información