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Sostenibilidad y reinserción para delincuentes

La prisión de Iwahig es la granja penal donde sus más de 3.000 reos pueden vivir con sus familias, trabajar y cobrar un salario

  • Un único guardia vigila, sin inspeccionar, a todos los entran y salen de la prisión sin rejas de la isla filipina de Palawan, penal en el que más de 3.000 condenados reciben formación, trabajo y hasta un salario.
    1Un único guardia vigila, sin inspeccionar, a todos los entran y salen de la prisión sin rejas de la isla filipina de Palawan, penal en el que más de 3.000 condenados reciben formación, trabajo y hasta un salario.
  • Dos centenares de criminales trabajan el campo en la Prisión y Granja Penal de Iwahig; a 14 kilómetros de la capital, Puerto Princesa. : La prisión de Iwahig es la granja penal con mayor producción de Filipinas. Sus 26.000 hectáreas cuentan con arrozales, zonas de pesca, animales, el espeso manglar costero y una cadena montañosa,
    2Dos centenares de criminales trabajan el campo en la Prisión y Granja Penal de Iwahig; a 14 kilómetros de la capital, Puerto Princesa. : La prisión de Iwahig es la granja penal con mayor producción de Filipinas. Sus 26.000 hectáreas cuentan con arrozales, zonas de pesca, animales, el espeso manglar costero y una cadena montañosa,
  • De los más de 3.000 presos, sólo los 400 de máxima seguridad están aislados. Los de grado medio visten camisetas azules y se encargan de las tareas del campo.
    3De los más de 3.000 presos, sólo los 400 de máxima seguridad están aislados. Los de grado medio visten camisetas azules y se encargan de las tareas del campo.
  • Los presos de categoría media reciben un estipendio mensual de de 100 pesos (1,9 euros), mientras que los de mínima seguridad 200 (3,8 euros). El 50% de sus ganancias se almacenan en una cuenta, de donde se extraen cuando acaban sus condenas.
    4Los presos de categoría media reciben un estipendio mensual de de 100 pesos (1,9 euros), mientras que los de mínima seguridad 200 (3,8 euros). El 50% de sus ganancias se almacenan en una cuenta, de donde se extraen cuando acaban sus condenas.
  • Los delincuentes descansan para almorzar, momento en el que se hace el segundo recuento del día. A las 5 de la tarde pasarán revista de nuevo para volver a los barracones.
    5Los delincuentes descansan para almorzar, momento en el que se hace el segundo recuento del día. A las 5 de la tarde pasarán revista de nuevo para volver a los barracones.
  • Oscar Omisol, de 62 años, viste la camiseta beige distintiva de los reclusos de mínima seguridad. Lleva 23 años de condena, dos de ellos como jardinero en Iwahig.
    6Oscar Omisol, de 62 años, viste la camiseta beige distintiva de los reclusos de mínima seguridad. Lleva 23 años de condena, dos de ellos como jardinero en Iwahig.
  • La prisión destina parte de la producción para la dieta de los convictos. Con los ingresos de las reservas restantes, se mantiene a los reos y se gestionan los programas de reinserción.
    7La prisión destina parte de la producción para la dieta de los convictos. Con los ingresos de las reservas restantes, se mantiene a los reos y se gestionan los programas de reinserción.
  • Según el superintendente Antonio C. Cruz, director de la prisión, sólo el 30% de lo recaudado por los programas de trabajo se utiliza para el mantenimiento de los proyectos y para el sustento de los reclusos.
    8Según el superintendente Antonio C. Cruz, director de la prisión, sólo el 30% de lo recaudado por los programas de trabajo se utiliza para el mantenimiento de los proyectos y para el sustento de los reclusos.
  • Furgonetas cargadas con familiares de los reclusos llegan a diario a Iwahig. Algunos se quejan de que sus familias no viven en Palawan y no pueden visitarles.
    9Furgonetas cargadas con familiares de los reclusos llegan a diario a Iwahig. Algunos se quejan de que sus familias no viven en Palawan y no pueden visitarles.
  • Effren Espinosa, de 36 años, está condenado por un apuñalamiento en el que él también recibió varios tajos. Es uno de los pocos convictos con vivienda dentro de Iwahig.
    10Effren Espinosa, de 36 años, está condenado por un apuñalamiento en el que él también recibió varios tajos. Es uno de los pocos convictos con vivienda dentro de Iwahig.
  • Laurence Punciano, de 58 años, fue sentenciado a tres cadenas perpetuas por asesinato. Cumplida su sentencia, no ha abandonado la prisión y ahora es párroco de la Iglesia de Cristo en Iwahig; donde vive con su mujer y sus hijos.
    11Laurence Punciano, de 58 años, fue sentenciado a tres cadenas perpetuas por asesinato. Cumplida su sentencia, no ha abandonado la prisión y ahora es párroco de la Iglesia de Cristo en Iwahig; donde vive con su mujer y sus hijos.
  • Los convictos también venden sus pinturas y trabajos de artesanía a los turistas que llegan al edificio de visitantes.
    12Los convictos también venden sus pinturas y trabajos de artesanía a los turistas que llegan al edificio de visitantes.
  • Un grupo de convictos baila para los turistas a cambio de donativos. Los bailes son una de las atracciones turísticas de la prisión de Iwahig.
    13Un grupo de convictos baila para los turistas a cambio de donativos. Los bailes son una de las atracciones turísticas de la prisión de Iwahig.
  • Rafael, de 29 años, preferiría pasar su condena en otra prisión aunque sabe que las condiciones son peores. Dice que echa de menos las visitas de su familia y que su única compañía es la de los turistas y la de su perro ‘Butch’.
    14Rafael, de 29 años, preferiría pasar su condena en otra prisión aunque sabe que las condiciones son peores. Dice que echa de menos las visitas de su familia y que su única compañía es la de los turistas y la de su perro ‘Butch’.
  • Enrique Ymsom, de 63 años, es uno de los presos de máxima seguridad. Intentó escapar de la prisión hace unos años y ahora es el intendente del edificio que alberga a los criminales más peligrosos de la cárcel de Iwahig.
    15Enrique Ymsom, de 63 años, es uno de los presos de máxima seguridad. Intentó escapar de la prisión hace unos años y ahora es el intendente del edificio que alberga a los criminales más peligrosos de la cárcel de Iwahig.
  • Edwin, de 46 años, vende dulces a las hijas de James Ali en la piscina natural de la prisión de Palawan. James cree que Iwahig es el comienzo de la segunda oportunidad que estos presos merecen.
    16Edwin, de 46 años, vende dulces a las hijas de James Ali en la piscina natural de la prisión de Palawan. James cree que Iwahig es el comienzo de la segunda oportunidad que estos presos merecen.
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