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¿Por qué “mojamos el churro”?

¿Y por qué “montamos un pollo”? ¿O nos “comemos el coco”? En ‘Cagando Leches’ te lo explican

Ilustración: David Sánchez

Las utilizamos a diario, pero muchas veces no sabemos nada de ellas. Te enfadas y te cagas en la mar, estás torpe y llevas una torrija encima e, incluso, decimos cosas tan difíciles de explicar como “pollas en vinagre”. El castellanoparlante ibérico medio puede que no se pare a pensar en lo que sale por su boca pero, para un extranjero, estas y otras frases hechas resultan chocantes. Eso mismo le pasó a Héloïse Guerrier, filóloga hispánica y una de las responsables de la editorial de cómics Astiberri, cuando llegó a España hace más de diez años. “Me fascinaron esas expresiones hechas que, aisladas de su contexto, o para alguien de fuera, suenan muy estrambóticas. Me quedaba noqueada”, explica.

Se propuso rastrear sus orígenes y recopilarlas en un libro, para el que contó con las ilustraciones de David Sánchez, autor de Tu me has matado y No cambies nunca, entre otros cómics. “Cuando te paras a pensar detenidamente en las palabras que forman estas expresiones idiomáticas” cuenta Héloïse, “te das cuenta que hay un salto importante entre significado literal y significado figurado, y de allí surge la gracia de todo”. Así nació Con dos huevos, libro inclasificable que unía curiosidad etimológica con unas descacharrantes imágenes en las que se reflejaban algunas de esas escenas absurdas que ha creado nuestra lengua popular.

Con dos huevos se quedó corto. “Como quedaron muchas expresiones en el tintero, continúa Guerrier, “decidimos llevar a cabo un segundo recopilatorio de expresiones castizas tronchantes, Cagando leches”. De nuevo la literalidad de las imágenes aporta un elemento que descoloca e incita a la risa. “Mi objetivo en este trabajo era ser muy literal”, explica David Sánchez, “intentar no ser gracioso o hacer caricaturas, aunque es verdad que el tono de las ilustraciones es más humorístico”.

Pero, ¿qué diferencia estas expresiones de las de otras lenguas? ¿Somos más procaces que los franceses o ingleses, idiomas en los que Cagando leches explica todas las expresiones que recoge? Respuesta corta: sí. “Cada lengua tiene sus expresiones hechas”, explica Héloïse, “tipo “It’s raining cats and dogs” en inglés, o “construire des châteaux en Espagne” en francés, pero me parece que las expresiones del lenguaje coloquial en castellano son bastante más crudas y contundentes”. “Además, continúa, “me llamaba mucho la atención que bastantes expresiones se relacionan con lo escatológico, la comida o la religión. Creo que las expresiones coloquiales populares dicen bastante sobre una cultura, su tabúes y sus obsesiones”. Piénsenlo cada vez que digan cosas como “hostias como panes” o “cágate lorito”.

Otra cualidad de Cagando leches es descubrir mediante la distancia las imágenes extrañas o retorcidas que se han construido de forma natural y colectiva en el castellano. “Me llamaba la atención el lado surrealista, casi inquietante que podían cobrar algunas palabras tomadas al pie de la letra”, dice Héloïse. Hablamos de “los cojones de corbata” o la citada “pollas en vinagre”, una de las favoritas de la coautora: “es verdad que es una expresión muy malsonante, pero en realidad ¡no tiene nada que ver con los genitales masculinos!”. En efecto, esas "pollas" no son sino el ave también conocido como gallineta, que se cocina en escabeche en algunas zonas de España. Pero incluso aquí se encontraron con alguna limitación; hubo una expresión intraducible a imágenes. “No tengo el chichi para farolillos", cuenta David. “La verdad es que no vi una manera de ilustrar esto que me convenciese, y eso que le di varias vueltas porque era una expresión que Héloïse quería en el libro”. Ya ven: a veces creamos imágenes verbales que son irreproducibles.

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