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Ser hijo del sultán de Brunei (y también aparentarlo)

Pertenecer a una de las monarquías más ricas no basta: Azim se reafirma a golpe de chequera

En su 30º cumpleaños, el príncipe ‘fichó’ a la mitad de las divas vivas del siglo XX

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Al príncipe Azim de Brunei. CORDON PRESS

El príncipe Azim, uno de los playboys más cotizados del mundo, ha convertido en reinas de una de sus fastuosas fiestas a las divas de la segunda mitad del siglo XX. Todo apunta a que el joven príncipe quiere escenificar su entrada en la madurez. A un mes de su 30º cumpleaños –el próximo 29 de julio–, el multimillonario hijo del sultán de Brunei comenzó el lunes la celebración del aniversario rodeándose de Pamela Anderson, Faye Dunaway, Raquel Welch, Ma­riah ­Carey, ­Lizzie Jagger, Stephanie Beacham y Jerry Hall, entre otras. Todas ellas se encontraban entre los cientos de invitados que asistieron en el hotel Dorchester de Londres a la velada.

Coqueto y desinhibido, el príncipe no se dejó achantar por la talla de las divas y se cardó cuanto pudo su espesa cabellera para elevar su altura unos centímetros. Con una fortuna estimada por la revista Forbes en 14.000 millones de euros, no han trascendido los regalos que el generoso Azim ha hecho a sus invitadas. Mariah Carey, considerada su cantante favorita, recibió en 2006, tras uno de sus recitales privados, una diadema valorada en 3,5 millones de euros.

Hablar de Azim significa hablar de caprichos millonarios. No hay un artista que se resista a sus encantos; desde Whitney Houston, que amenizó su cumpleaños del año pasado, hasta Madonna o Michael Jackson, a quien cuentan que le pagó 10 millones de dólares en 2007, para que viajara a Brunei a actuar en su 25º aniversario.

Celebró su aniversario rodeado de Pamela Anderson, Faye Dunaway, Raquel Welch, Jerry Hall y su cantante favorita, Ma­riah ­Carey, a quien entregó en 2006 una diadema valorada en 3,5 millones de euros

Fue tal la colección de artistas, modelos y famosos que logró reunir el príncipe en 2009, en medio de una fantasía jamás vista de 6.000 rosas blancas y otros adornos florales por valor de 90.000 euros, que la prensa británica del corazón denominó su celebración “la fiesta del año”. Vass, la floristería de ­Nottingham encargada de la decoración, declaró a The Telegraph que fue el mayor encargo jamás recibido. Azim es el tercero en la línea de sucesión de Hassa­nal Bolkiah, de 65 años, que representa una dinastía con más de seis siglos de reinado en este diminuto país –apenas 5.765 kilómetros cuadrados (algo más que Cantabria)–, que solo accedió a su independencia en 1984, después de casi un siglo (desde 1888) de protectorado británico. Las enormes riquezas de gas y petróleo de Brunei son lo que permite a sus escasos 409.000 habitantes tener una de las mayores rentas per capita del mundo, cercana a los 50.000 dólares.

Azim, que, como su padre, estudió en Reino Unido, es hijo de la segunda esposa del sultán, Mariam, una azafata de la que se divorció en 2003 y a la que retiró todos sus títulos dinásticos. Al contrario que a su hijo, a Hassanal Bolkiah no le gustan los grandes fastos y nunca acude a los cumpleaños de Azim, aunque participó en las dos semanas de celebraciones de la impresionante boda de su hija, la princesa Hajah Majeedah, en 2007, a la que asistieron 2.000 invitados.

Cuentan las malas lenguas que el joven Azim pretende emular a su tío el príncipe Jefri, otro renombrado y extravagante playboy, que fue durante 10 años ministro de Finanzas del sultanato. Jefri Bolkiah tiene más de 2.000 coches –desde Rolls-Royce hasta Ferrari–, 17 jets privados (incluido un helicóptero Comanche de combate), un yate de 60 metros de eslora y dos lanchas. Pero es famoso sobre todo por sus espectaculares fiestas.