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El Supremo devuelve el expediente del preso más antiguo

Lo deja sin resolver por falta de datos y ordena dictar un auto más claro.- Miguel Francisco Montes Neiro se encuentra en prisión desde 1976 pese a no tener delitos de sangre

Miguel Francisco Montes Neiro lleva casi 35 años continuados entre rejas. Más de la mitad de su vida. Este andaluz de 61 años es el preso común más antiguo de España. Ayer, el Tribunal Supremo tenía previsto examinar su caso, pero no pudo resolverlo por falta de datos en su expediente de liquidación de condena.

Montes ingresó en prisión el 7 de octubre de 1976 por "desertar" del Ejército y desde entonces ha ido encadenando condenas por 24 delitos menores y por cinco fugas. No tiene ningún delito de sangre, y la pena más alta que le han impuesto ha sido de seis años por un delito contra la salud pública. Hoy está enfermo de hepatitis y cáncer. "Está muy nervioso, con mucho estrés. Ayer me llamó varias veces para ver si había alguna novedad. Deciden algo muy importante para su vida", comentaba por la mañana su hermana Encarnación, antes de conocer la decisión del Supremo.

Con 16 años ya pisó la cárcel por un robo del que siempre se declaró inocente, pero desde 1976 hasta hoy solo ha gozado de libertad 1.400 días, lo que han durado sus evasiones de prisión. La última fuga se produjo en noviembre de 2009, al intentar aprovechar un permiso penitenciario para asistir al velatorio de su madre en Granada. "Se tomó una pastilla para dormir y, cuando se levantó, vio a sus hijas -que hoy tienen 13 y 15 años y nunca han conocido a su padre en libertad- y fue a comprarles churros para desayunar. Es lo que ansía, hacer cosas normales, cotidianas", cuenta Encarnación, que justifica cada una de sus huídas. La más espectacular fue en 1986, cuando intentó ahorcarse y se despertó en la morgue, de donde no dudó en escapar.

Montes cree que la fuga o la muerte es la única manera que tiene de quedar libre. Lo afirmaba en una carta que hizo pública en 2009: "Así no hay quien viva o quiera vivir". El preso ha intentado suicidarse en varias ocasiones, cuenta su abogado, Félix Ángel Martín García. "Yo no digo que sea un santo, pero es un delincuente común que sólo ha cometido robos en grado de tentativa y algunos delitos menores contra la salud pública", apunta.

Montes no cree en el sistema judicial. Sufrió el último desengaño el 15 de septiembre de 2010. Su abogado recurrió ante la Audiencia de Granada alegando que el preso debía haber quedado libre en 2010 en virtud de la acumulación de condenas. Sin embargo, el tribunal concluyó que la refundición de condenas únicamente podía aplicarse para delitos susceptibles de ser juzgados en el mismo proceso, lo que no era aplicable al caso de Montes.

El Supremo argumenta que son necesarias las fechas de los hechos, de las sentencias, de los delitos y las penas impuestas, los periodos de prisión preventiva y las causas a que han sido abonados. Sin esos y otros elementos no puede pronunciarse, por lo que solo ha podido declarar nula la resolución de la Audiencia de Granada, a la que ordena dictar otra en la que se pronuncie sobre todas las cuestiones planteadas.

La decisión del Supremo complace en parte al abogado Martín García. "Sinceramente no esperaba que fueran a dejar en libertad a Miguel, lo cual va a suponer un mazazo para él, pero el hecho de que insten a la Audiencia a que explique sus cálculos es positivo". El abogado siempre ha sostenido que hay una pena de ocho años de prisión que se debería haber incluido dentro de la resolución que la misma Audiencia dictó en 1999. En ella decretaba que por la acumulación de penas impuestas a Montes entre 1976 y 1986, este únicamente debía cumplir 15 años de cárcel. "Espero que ahora aclaren qué va a pasar con esa condena".

El letrado Martín García confirmó ayer que va a solicitar el indulto al Ministerio del Interior para que Montes pueda quedar en libertad antes de 2021, fecha en la que terminaría de cumplir las condenas por los 24 delitos que ha cometido desde que entró en prisión el 7 de octubre de 1976. Pero de momento, Miguel Francisco Montes continuará en la cárcel de Jaén, deseando ver a sus hijas, de 13 y 15 años, y a su hermana Encarnación y fabricando unas esculturas que compran los celadores y por las que se han llegado a pagar hasta 9.000 euros.

Encarnación confiaba en que con esta nueva revisión su hermano saliera a la calle y ahora teme la posible reacción de este. "Me da pánico lo que pueda pasar porque últimamente tiene muchos ataques de ansiedad, dolores de cabeza...". Además de los varios intentos de fuga, Miguel Francisco acumula en su historial varias tentativas de suicidio. "Si no le dan la libertad ahora... ¿cuándo se la van a dar? Sería demasiado cruel...", comentaba.