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Muere el inventor del 'frisbee'

Del popular disco de plástico se han vendido millones de unidades desde 1950

El padre del frisbee, Fred Morrison, falleció el 9 de febrero en su residencia de Utah a causa de un cáncer de pulmón. Este inventor comenzó vendiendo platillos volantes de plástico en ferias en los años cuarenta y acabó disfrutando de por vida de los royalties de su creación, cuyo nombre comercial quedó fijado en Estados Unidos en 1957 como frisbee. Hoy en día es mucho más que un juguete, es un deporte nacional en EE UU con una historia muy disputada.

Morrison nació en 1920 en Utah. Antes que inventor, fue héroe de guerra. Al final de la II Guerra Mundial, pasó 48 días preso en un campo de prisioneros nazi. Luego regresó a EE UU, donde decidió responder a la fascinación que sentía por los objetos voladores. Lo primero que había lanzado al aire, según él mismo recordó en innumerables entrevistas, fue una bandeja de palomitas de maíz en el día de Acción de Gracias de 1937. Posteriormente experimentó con bases metálicas para tartas. Los mejoró e incluso llegó a crear un molde para comercializarlos. Era ya a finales de los cuarenta, tras la guerra, en la época en la que se decía que un objeto volador no identificado se había estrellado en el desierto en Nuevo Méjico.

El nombre de su primera línea de discos en plástico, que puso en venta en 1948, fue Flyin-Saucers, Platillos Voladores. Luego cambió el diseño y le cambió el nombre por el de Pluto Platter. Con esa marca comercial, en una feria, lo descubrió la empresa fabricante de juguetes de plásticos Wham-O, que compró la patente, concediéndole a Morrison los royalties de por vida. Los ejecutivos de Wham-O, en un viaje a la costa este de EE UU, descubrieron que los alumnos de la Universidad de Yale jugaban a lanzarse las bases de latón de las tartas que fabricaba la empresa frisbee Pie Co., cuya forma era muy similar a la del platillo volante de Morrison. De ese modo, decidieron tomar el nombre, modificándolo a frisbee para evitar problemas con la patente. "Yo pensaba que el de frisbee era un nombre terrible", le dijo Morrison al periódico USA Today en 2007. "Pensé que era de locos".

La creación de Morrison, después de un inicio tímido, se convirtió en un titán del juego. Hasta la fecha, Wham-O ha vendido más de 200 millones de frisbees originales, según fuentes de la empresa. Y no es sólo un juego de niños. Es un deporte y una cultura. Existe una federación norteamericana de ultimate frisbee, que representa a 27.000 amantes de ese deporte, una suerte de rubgy jugado con un platillo. Y hay una modalidad de golf que se juega no con las clásicas bolas blancas, sino con platillos en miniatura.

Morrison sabía que a muchas personas les fascina el vuelo de un platillo. Es algo tan antiguo como la humanidad, según algunos expertos en antropología. "Nuevas y fiables muestras arqueológicas muestran que el lanzamiento de objetos planos giratorios comenzó en los inicios del Pleistoceno con el lanzamiento de rocas", escribía la eminencia del frisbee, el psiquiatra Stancil E. D. Johnson, en una erudita columna de opinión en el diario The New York Times en 1976. "Pero el frisbee moderno, el discus plasticus, apareció en el inicio de la II Guerra Mundial, como un sector de negocio de tiempos de paz, gracias a los muchos usos de ese nuevo material: el plástico. La historia querrá, sin duda, que con el advenimiento del frisbee el plástico haya alcanzado su apogeo de utilidad y belleza".

Es ésta la segunda ocasión en que los diarios norteamericanos han certificado la muerte de un inventor del frisbee. La primera fue en agosto de 2002. El Times escribió entonces el obituario de "Ed Headrick, que diseñó y patentó el frisbee moderno". En aquella necrología, Morrison quedaba retratado como el dueño de la patente, más que como el padre del verdadero frisbee, dado que Headrick "modificó el Pluto Platter, un juguete con forma de disco pensado para niños, en un deporte para adolescentes y adultos. Walter Frederick Morrison había inventado el disco y lo había vendido a Wham-O en 1955. El nombre del señor Morrison quedó en la patente registrada en 1957, y se hizo rico con los royalties del frisbee".

La batalla por la paternidad del artilugio viene de hace décadas. Morrison fue el primero en registrar comercialmente el disco. Cuando se lo vendió a Wham-O, Headrick, que trabajaba en la empresa, pulió el diamante en bruto: añadió una serie de surcos concéntricos en su superficie superior para facilitar y prolongar el tiempo de giro en el aire. Morrison llegó a publicar una historia del invento para defender su autoría, titulada El Platillo plano vuela recto. Tras su muerte, muchos aficionados le han despedido como al verdadero padre del frisbee.