Aguirre cambia la ley y abre la guerra por el control de Caja Madrid

La reforma resta poder a Gallardón y hace que la reelección de Blesa dependa del Gobierno madrileño. -Ángel Acebes entra en el consejo de Cibeles

Dudaron durante mucho tiempo, pero finalmente Esperanza Aguirre y su equipo han decidido abrir sin complejos, en plenas Navidades, la guerra de Caja Madrid, en la que puede llevarse por delante al presidente, Miguel Blesa, y a quien le apoya, Alberto Ruiz-Gallardón. El grupo popular en la asamblea de Madrid acaba de registrar una enmienda a la ley de acompañamiento en la que se modifica la ley de cajas en cuatro puntos clave de gran contenido político.

El primero, y el más importante para el futuro de la caja, consiste en la modificación de la disposición transitoria quinta, la que explica que cualquier consejero que después de 12 años -es el caso de Blesa- quiera seguir, tendrá que ser elegido por la representación que ostenta. Blesa fue elegido hace seis años por la Asamblea de Madrid, controlada por Aguirre. Los abogados de Caja Madrid han hecho una interpretación de la redacción de esa ley, un tanto confusa, según la cual Blesa podría presentarse por otra representación, y Gallardón ya le había ofrecido el ayuntamiento de Madrid para que no tuviera que depender de Aguirre.

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Para que no haya dudas, el equipo de la presidenta ha redactado una reforma para que quede clarísimo que Blesa sólo podrá ser presidente si se presenta por la Asamblea. Traducción política: sólo podrá seguir en septiembre de 2009, cuando cumple mandato, si pacta con Aguirre, obedece sus órdenes en estos meses y ella decide que puede seguir.

De momento, este lunes Blesa ha dado satisfacción a Aguirre incorporando al consejo de administración de Cibeles, la nueva corporación de la caja, al diputado y ex ministro de Interior Ángel Acebes y al ex consejero Manuel Lamela, como ella le había pedido. Los aguirristas no descartan que Blesa siga, pero siempre que sea ateniéndose a las condiciones de la presidenta y olvidándose de pactos con Gallardón y con el PSOE. La reforma, de hecho, no está pactada con los socialistas, que no aceptaron el acuerdo que les ofrecieron los aguirristas para ir juntos contra el alcalde de Madrid.

Por si esto fuera poca declaración de guerra, los aguirristas aprovechan la reforma para limitar el poder de Gallardón, su gran rival político, en las cajas. Lo que hará la nueva ley es limitar al 30% el total de representantes de ayuntamientos que un solo municipio puede tener en el consejo. Madrid tiene en este momento el 70% de esas plazas, por tanto el golpe es durísimo. El otro 40% se repartirá entre otros municipios de Madrid, la mayoría de ellos en manos del PP y controlados por aguirristas. El PP de Madrid controlará así aún más la caja, gracias al excelente resultado que tuvo en las últimas elecciones municipales. Con el golpe a Gallardón Aguirre también deja claro su poder frente a Rajoy, que se había acercado más a las posiciones del alcalde de Madrid en esta gran batalla interna.

La otra reforma reducirá el peso que Izquierda Unida, aliada con Blesa y con Gallardón, tiene en la caja. En ayuntamientos que tienen más de un representante, por ejemplo tres, se suele dar uno a cada partido. Con la reforma el reparto será proporcional, lo que beneficiará a los dos grandes partidos y perjudicará a IU.

Por último, en la parte del consejo donde están representadas asociaciones empresariales, sindicatos y empresas públicas se dará entrada a las universidades privadas y cámaras de comercio.

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