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Fallece el cuarto hospitalizado por la explosión de Gavá

Se trata de un joven de 20 años con quemaduras en el 96% de su cuerpo. - La Generalitat confirmó ayer que una fuga de agua originó la explosión de gas

La explosión registrada en la madrugada del pasado miércoles de un edificio en Gavà (Barcelona, 45.000 habitantes) se ha cobrado una nueva víctima mortal entre los hospitalizados. Se trata de un joven de 20 años que tenía quemaduras en el 96% de su cuerpo. Su fallecimiento, que se ha producido a 2.25 horas de esta madrugada, se une a las otras tres defunciones, la de A.F.F, de 60 años, registrada el pasado jueves; y las de F.C.F, de 17, y T.F.F, de 41, este viernes.

Según han informado fuentes del Hospital Universitario Vall d'Hebron, la víctima, F.F.F., estaba en estado crítico en la Unidad de Grandes Quemados y ha muerto como consecuencia de una parada cardiorrespiratoria.

De las 28 personas que tuvieron que ser hospitalizadas el pasado miércoles a consecuencia de la explosión, permanecen ingresadas 18, de las que 13 se encuentran en Vall d'Hebron y cinco en el Hospital de Bellvitge.

Una mujer, su hijo y su nieta embarazada

La jornada de ayer en las urgencias del hospital Vall d'Hebron, en Barcelona -donde permanecen desde hace días cientos de familiares, algunos llegados en autobús desde Granada y Murcia- fue especialmente convulsa. A la primera víctima mortal, Ana María F. F., de 60 años, se sumaban los fallecimientos de su hijo Torcuato F. F., de 41 años, y su nieta Fátima, de 17, que a su vez es sobrina de Torcuato. Los tres sufrían quemaduras en más del 90% de su cuerpo y no lograron superar las heridas, informan Jesús García y Ferrán Balsells.

La joven Fátima, que padecía quemaduras en el 95% del cuerpo, estaba embarazada de tres meses. Vivía con su madre, sus tres hermanos y su marido en el bloque de pisos que, como consecuencia de la explosión, tendrá que ser derribado. El segundo fallecido, Torcuato, tiene dos hijos, que siguen en el hospital.

El ayuntamiento ya ha asignado una nueva vivienda a los inquilinos y les ha entregado 1.000 euros para las pérdidas materiales. Una fuga de agua, detectada minutos antes de la explosión, está en el origen del suceso, según confirmaba ayer el consejero de Interior, Joan Saura.