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Reportaje:

10 productos con estrella

Llevan décadas mandando en el mercado. Destinados a higiene, tratamiento o color, estos básicos convencen por calidad, precio o conveniencia. No están todos los que son, pero sí son todos los que están.

01 Jabón Heno de Pravia, de Gal. La espuma de cada día

Salvador Echeandía Gal quedó prendado del olor a heno recién cortado cuando visitó la localidad asturiana de Pravia en 1903. Tras dos años de investigación, consiguió recrear aquel 'instante asturiano' en un jabón de tocador, que marcó un hito porque supo unir las propiedades del producto (logró que su olor se asociara al concepto limpieza) con la buena presentación, un buen perfume y una moderna acción publicitaria. Para vestir la pastilla de jabón, Echeandía recurrió a un envoltorio adornado con ramas de olivo (el ingrediente principal de la fórmula), le dio el color amarillo del heno al secarse, y la pastilla fue verde como el heno al crecer. Madame Pompadour fue una de sus fieles. Ella fue la protagonista de uno de los carteles publicitarios del dibujante Federico Ribas. Rafael Penagos, Santiago Rusiñol, Salvador Bartolozzi... también dejaron sus huellas en la cartelería de los años veinte y treinta. Fue tan exitoso el producto que Benito Pérez Galdós lo nombra en sus 'Episodios Nacionales' y el premio Nobel de 1922, Jacinto Benavente, alaba su uso en la prensa. Aunque la gama se ha ampliado, la pastilla continúa con la misma fórmula y apariencia que en 1905.

02 Máscara de pestañas, de Rimmel London. Subrayar la mirada

El cosmetólogo y perfumista francés Eugene Rimmel (1820-1897), afincado en Londres, y su padre crearon una pasta a base de plantas que tenía la propiedad de fijar los cabellos y mantenerlos en su sitio, lo que ahorraba trabajo a los hombres de finales del siglo XIX, que pasaban horas hasta lograr dar la forma de moda a sus bigotes. Como el producto tuvo gran éxito, uno de los empleados de Rimmel tuvo la idea de usarlo para realzar las pestañas de las mujeres, y perfeccionó la fórmula consiguiendo la primera máscara no tóxica; por eso aún hoy a la máscara de pestañas se le llama 'rimmel' en muchos países. La marca ha tenido muchos dueños desde que en 1940 se vendió a la familia Caplin. Coty es la actual propietaria, y la 'top' Kate Moss es la imagen de sus productos. La casa sigue investigando cómo conseguir pestañas largas, peinadas y con aspecto sedoso. Su último lanzamiento: las máscaras Extra Super Lash y Volume Flash, con las que Shakira presume de mirada. Rimmel fue además autor, en 1865, de una amena historia de la perfumería: 'El libro de los perfumes' (Hiperión), básico para enamorados de la cosmética.

03 Barra de labios, de Margaret Astor. Bueno, bonito y barato

Calidad y tendencia a precios asequibles. Ésta ha sido y es la filosofía de la que fuera la creadora de Margaret Astor, una de las marcas cosméticas más populares del mundo. Margaret (1938-1975) era una estilista que pertenecía a una de las sagas de inmigrantes alemanes más poderosas de América: los Astor, dueños del famoso hotel Waldorf Astoria, en Nueva York. Astor lanzó su marca en 1952 en Alemania y diez años después conquistó España con su paleta de sombras, sus esmaltes para uñas y, sobre todo, con su barra de labios, que se convirtió en un clásico de la época. ¿Quién no ha usado su famoso carmín 109? En esos años lanzaron su gama Long Lasting, uno de los primeros labiales de larga duración, que evitaba los continuos retoques. En 2002, la campaña publicitaria avalada por el eslogan 'Simple irresistible', basada en el famoso 'hit' de Robert Palmer, devolvió el aire 'sexy' y glamouroso a una marca que en 1991 fue la primera en pasar del salón de belleza al supermercado. Hoy tienen 102 tonos de labios, 50 de uñas y 45 de ojos. La casa, con la modelo Nieves Álvarez como imagen en España, apuesta por los labios carnosos e hidratados. Y como siempre, a buen precio.

04 Laca Elnett, de L'Oréal Paris. Cada pelo en su sitio

'Porque tú lo vales'. Es el eterno eslogan de una laca que lleva desde 1961 adaptándose a las modas. ¿Su secreto? Ser la primera laca con sistema de microdifusión que "cuida el cabello y se elimina tras un suave cepillado, dando al cabello un efecto sedoso". Los profesionales la llaman el 'arma de oro', por el envase, que apenas ha cambiado en cuatro décadas. Elnett consiguió las ondas perfectas en el estilo Va Va Voom, que encandiló a Brigitte Bardot y Grace Kelly en los primeros sesenta. En 1968 nace un microdifusor revolucionario, patentado, que marca los cortes geométricos de iconos como Twiggy; se atreve igualmente con las ondas, los volúmenes de los setenta y los estilos geométricos y esculpidos de los ochenta. La nueva Elnett Fijación Fuerte nace en 1987 con la promesa de esculpir sin dejar efecto pegajoso. En 1998 se desarrolla Elnett Flexible, que asegura movilidad en el cabello sin apelmazar. Hoy, la marca se adapta a cada tipo de cabello y aunque se asocia a la laca de nuestras madres, Cindy Crawford, Jennifer Aniston, Claudia Schiffer, Laetitia Casta y, aho­ra, nuestra Penélope Cruz son incondicionales de la marca.

05 Chanel Nº 5. Un buen número

Mientras la película 'El chico', de Charlie Chaplin, llenaba las salas de la América de 1921, Mademoiselle Chanel se reunía con el perfumista Ernest Beaux en París. Coco le había pedido que creara "un perfume de mujer con olor a mujer", y Beaux le propuso dos series de fragancias en frascos numerados. Ella eligió la muestra número cinco y su elección determinó el olor de las mujeres de medio mundo, aunque en principio el perfume era simplemente un regalo para sus clientas de alta costura e íntimos, que no tenía intención de comercializar. La leyenda dice que Beaux encontró la inspiración durante el regreso de una campaña militar en la que tuvo que atravesar el Círculo Polar. El perfumista intentó capturar el frescor de los ríos y lagos. Chanel Nº 5 es el primer perfume que mezcló esencias de flores con aldehídos, sustancias obtenidas por síntesis química que dan a las materias primas naturales mayor ligereza. Eternamente asociado a Marilyn Monroe, su fragancia sigue enamorando 87 años después. Se presenta en varias concentraciones: perfume, 'eau de toilette' y 'eau de parfum'. El último es obra de Jacques Polge, actual perfumista de Chanel.

06 Crema Nivea. Culto por la lata azul

En la Alemania de los años veinte no había familia que no usara una crema "blanca como la nieve", significado latino de 'nivea'. El producto se había gestado en 1911, cuando el farmacéutico Óscar Troplowitz y el dermatólogo Paul Gerson se pusieron a remover en una mantequera agua, aceite, glicerina, ácido cítrico y un nuevo ingrediente. Se trataba de 'eucerit', un agente emulsionante que combina agua y aceite para formar una base estable y duradera. Las señoras, que hasta entonces se arreglaban con agua, ja­bón y polvos para hidratarse, estaban entusiasmadas, y los caballeros encontraron en ella el primer 'after shave'. En 1925, el 'casting' para encontrar la chica Nivea revolucionó el país. Miles de jovencitas posaron en traje de baño para conseguir los 300 marcos del premio. La guerra hace que hasta 1946 Nivea se venda sólo en envase de cartón, pero se garantiza el suministro en hospitales y guarderías. El culto a la lata reaparece en los cincuenta y sesenta, y triunfa comercializándose en 94 países. Hoy se vende en todo el mundo y es uno de los productos cosméticos sobre los que se han escrito más tesis doctorales del planeta.

07 Polvos Terracotta, de Guerlain Paris. Sol en el estuche

Conseguir el eterno bronceado y un aspecto joven, fresco y saludable. Ése era el objetivo de la prestigiosa casa francesa Guerlain al reinventar una antigua fórmula egipcia para dar "un tono a sol y arena del desierto al rostro". En 1984 nacía Terracotta Poudre Bronzante, los primeros polvos bronceadores. Su reto no era sólo simplificar el proceso de maquillaje del rostro, sino que estaban concebidos para lo que el mundo de la moda llama 'contour': enfatizar y corregir los ángulos del rostro. El tono número dos revolucionó el mercado y los 'polvos de sol' inundaron los tocadores de los ochenta. Cuatro años después se crea la línea masculina, a la que se apuntan Warren Beatty, George Harrison, Harrison Ford y varios candidatos a la presidencia de EE UU. Las estadísticas revelaban que los senadores tenían más probabilidad de ser elegidos con una imagen juvenil y bronceada. En los noventa, Terracotta se extiende al cuerpo con un autobronceador que hidrata y protege. En 2000 pasa a labios y ojos. Seis años después, la marca crea dos gamas de colores para rubias y morenas. En 2007, los polvos se transforman en un 'spray' y el producto se convierte en uno de los más famosos del mundo.

08 Eight Hour Skin Protectant, de Elizabeth Arden. Secreto a voces

En los años treinta, Elizabeth Arden sacó al mercado la crema Ardena ?ahora, Eight Hour Skin Protectant?, un bálsamo de uso múltiple para las irritaciones leves y para suavizar y proteger la piel seca, escamada o con grietas. El bálsamo se utilizaba en hospitales infantiles contra las quemaduras y tomó su nombre de una fiel clienta que aplicó la crema sobre la rodilla dañada de su hijo y comentó a Elizabeth que en ocho horas la piel se había recuperado. Consciente de las propiedades terapéuticas de la pomada, Arden pensó que si funcionaba en sus clientes, también lo haría en las patas de sus equinos (amaba las carreras de caballos). "Pruébala, yo la uso con los caballos", decía su campaña publicitaria. La crema sal­tó de los salones de belleza a los hipódromos, y viceversa. Una publicidad tan extravagante como efectiva. Más de 77 años después sigue siendo un éxito. Medio Hollywood está abonado al producto y los maquilladores lo recomiendan como protector bajo la barra de labios, como hidratante para paliar los efectos del sol o del aire acondicionado; para párpados, manos y cutículas; como calmante tras la depilación, y para definir las cejas y dar personalidad a la mirada.

09 Base líquida de maquillaje, de Max Factor Segunda piel

En 1928, Max Factor recibe un Oscar de la Academia por la creación de Panchromatic, el primer maquillaje que no resultaba pesado ni antinatural ante las cámaras. Atrás quedaba la tienda de fragancias, cremas y pelucas que este polaco, nacido en 1877, abrió en Moscú y le dio fama suficiente para convertirse en el maquillador profesional del zar y de la Ópera Rusa. En 1904 emigra a Estados Unidos, y en 1909 crea Supreme Grasepaint, con 12 gamas de color, su primer maquillaje para cine y teatro, que triunfa en Hollywood. En 1916 lanza la primera gama de cosméticos para el gran público bajo el nombre de Society y además propone el concepto armonía de color. Es decir, por primera vez en la historia del maquillaje, polvos, sombras y barra de labios combinan entre sí. Después del Oscar, Factor exporta sus productos a 81 países promocionándose como "el maquillador de las estrellas". Ava Gardner se convierte en su asesora de belleza en Gran Bretaña. En 1932 elabora nuevas fórmulas de maquillaje para la televisión en blanco y negro. Pan Cake fue el producto estrella, y con él patenta el término make-up. En 1948 lanza el primer maquillaje en barra; crea una línea de hipoalérgicos en los sesenta, y en los setenta alumbra el primer maquillaje resistente al agua. En los noventa, Max Factor, en manos de Procter & Gamble, camina hacia maquillajes frescos, suaves, sin brillos y naturales, el sello de la casa.

10 StriVectin-SD, de Klein-Becker. Bendito malentendido

¡Quién habría pensado que un reductor de estrías corporales se convertiría en el antiarrugas de la década! Cuando los laboratorios Klein-Becker, conocidos por sus tratamientos adelgazantes, lanzaron al mercado su nuevo producto para acabar con las antiestéticas estrías, decidieron distribuir a modo de test algunas muestras entre sus empleados y distribuidores. En las instrucciones de las mismas podía leerse: "crema de uso tópico". Esta indicación provocó un malentendido entre los usuarios, que, por confusión, la utilizaron como crema facial con unos asombrosos resultados: reducía visiblemente las arrugas después de una aplicación gradual y continua. Los químicos de Klein-Becker, sorprendidos por los resultados, decidieron perfeccionar la fórmula ?basada en un complejo extraído de una planta medicinal utilizada en la tradición india de la ayurveda? y se creó StriVectin-SD, una crema hidratante y de agradable olor que luchaba eficazmente contra las arrugas y cicatrices del rostro y era igualmente resolutiva con las estrías del cuerpo. Igualmente se comprobó que disminuía las irregularidades y decoloración de la piel. Una opción tópica frente a los que huyen de medidas más agresivas como el botox y las dermoabrasiones para detener el paso del tiempo. Desde hace casi una década, StriVectin-SD es la crema antiarrugas más vendida en Estados Unidos.