Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tres años después del mayor atentado - 11-M

'Vacío Azul' en honor a las víctimas

Los Reyes inauguran el monumento, realizado con las piezas de vidrio más grandes del mundo

Las piezas de vidrio macizo más grandes del mundo conforman un imponente cilindro plantado frente a la estación de Atocha. Es el Monumento a las Víctimas del 11-M. La escultura, que mide precisamente 11 metros, contiene la sala Vacío azul, en la que se pueden leer los mensajes escritos tras los atentados. Al mediodía se ha retirado la inmensa lona que la cubría y ha quedado inaugurada por los Reyes, cuando se cumplen tres años de la brutal matanza. Previamente, la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, ha depositado una corona de laurel en la lápida de la Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol.

Ante casi un millar de víctimas y familiares, a los que se ha acomodado en unas sillas, Don Juan Carlos y doña Sofía han presidido una sobria, sencilla y emotiva ceremonia de inauguración del monumento, una estructura irregular construida a base de grandes piezas de vidrio óptico transparente adheridas a la estructura por un pegamento acrílico y sin acero. En el acto, que ha comenzado a las 11.45 y ha concluido a las 12.20 con gritos de "Viva el Rey" y Viva "España" por parte del público, no ha habido palabras, sólo tres minutos de silencio y el sonido de un violonchelo que interpretaba El Canto de los Pájaros de Pau Casals -como se hizo en la inauguración, el 11 de marzo de 2005, del Bosque de los ausentes, hoy Bosque del recuerdo a petición de las víctimas-.

De riguroso luto, los Reyes han depositado una corona de laurel con una cinta de la bandera de España a los pies del monumento. Junto los monarcas y los Príncipes de Asturias, han asistido José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, que se han visto las caras después de que el PP reuniera ayer a 337.000 personas en Madrid, según cálculos de este periódico, en protesta por la política antiterrorista del Ejecutivo. Sin intercambiar palabra, se han limitado a saludarse con un breve apretón de manos durante los saludos protocolarios al finalizar el acto. También han acudido Pedro Solbes, Miguel Ángel Moratinos, Magdalena Álvarez, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz-Gallardón, Manuel Marín, Javier Marín y Concepción Dancausa, entre otras personalidades.

Perpetuar la memoria

La escultura está formada por una cúpula cilíndrica de vidrio de 11 metros de altura, construida con unas piezas especiales de 30x20x7 centímetros, las medidas más grandes que este material permite, según indica Esaú Acosta, arquitecto del estudio Fascinante Aroma a Manzana (FAM), ganador del concurso para diseñar el monumento en homenaje a las víctimas. El monumento, que ha estado tapado estos días con una gran lona, se erige frente a la entrada del AVE de la Estación de Atocha. Mauro Gil-Fournier, otro de los componentes de FAM junto a Esaú Acosta, Raquel Buj, Pedro Colón de Carvajal y Miguel Jaenicke, explica que la escultura deberá ser visitada "desde abajo" para apreciar "el aire y la atmósfera que se respira desde la sala interior" y entender así su significado.

Gil-Fournier asegura que sólo desde el interior de esta sala bajo rasante, de casi 500 metros cuadrados y que han denominado Vacío Azul, se hace "visible" y se puede entender el sentido del monumento, a pesar de que su parte de arriba, compuesta por una cúpula de vidrio, es "la que mejor se va a ver". La columna de vidrio que conforma el monumento tiene dos partes íntimamente relacionadas y carentes de sentido una sin la otra. En concreto, una cúpula irregular de vidrio y una sala justo debajo de ella -una membrana de un material denominado ETFE-, desde donde se podrá leer los mensajes escritos en las inmediaciones de las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, así como en la calle Téllez.

Esta sala estará asilada del ruido exterior, por lo que el silencio y la luz son sus protagonistas. En total, el monumento pesa 160 toneladas y es totalmente transparente e incoloro, ya que los bloques de vidrio macizo van pegados unos a otros con un pegamento adhesivo especial. Gil-Fournier indica que el diseño de la escultura nació "de la expresión y del sentimiento común de la sociedad" tras los atentados, así como del intento de transmitir la "inmaterialidad" de esos sentimientos y de "hacerlos eternos". También apunta que al ver desde abajo los mensajes, estos "flotan" alrededor de los visitantes. Su objetivo es que "permanezcan allí para siempre".

"Aznar, a La Haya"

La división política no ha perdonado ni al acto central de recuerdo del 11-M. El incidente más destacable se ha producido cuando una de las víctimas que presenciaba la inauguración ha enseñado una pancarta contra la gestión política de los atentados de los entonces ministro de Interior, Ángel Acebes, y presidente del Gobierno, José María Aznar.

Así, con los nombres de los dos mandatarios populares escritos en letras rojas, en la pancarta se podía leer: "11-M. Acebes, prisión por negligencia criminal. Aznar, proceso en el Tribunal Internacional de la Haya". Esta protesta ha provocado una algarabía entre los asistentes, divididos entre quienes le recriminaban y quienes le apoyaban.

Además, la llegada del presidente del Gobierno ha sido recibida, igualmente, con división. Aunque la mayoría ha aplaudido al jefe del Ejecutivo, también se han podido oír algunos gritos, éstos más aislados, de 'fuera, fuera'.No ha ocurrido lo mismo con la llegada de llos Reyes y los Príncipes de Asturias y los autobuses de las víctimas, que han sido recibidos con sonoros aplausos.

Al finalizar el acto, se ha producido otro momento de tensión cuando un grupo de personas ha proferido graves insultos contra Zapatero, al que han llamado "cabrón" e "hijo de puta". Otra parte de los asistentes ha respondido verbalmente a estos ataques. Finalmente, ambos grupos se han disuelto sin que el enfrentamiento haya ido a mayores.

Más información