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La policía pone en libertad al ex agente acusado de asesinar a su novia y a sus dos hijas

Los investigadores creen ahora que la mujer asesinó a las niñas y luego se quitó la vida

Palma de Mallorca / Madrid

La Policía Nacional ha puesto en libertad hoy a Pablo Riquelme, un agente retirado de 58 años que fue detenido ayer como sospechoso de la muerte a tiros de su novia, García Darimón, de unos 40 años, y de las dos hijas de ésta, Carolina, de 8, y Samanta, de 12 años. Fuentes de la investigación han indicado como hipótesis más probable que la mujer asesinara a sus hijas y luego se quitara la vida en el domicilio de la familia, en Palma de Mallorca.

Las balas fueron disparadas el jueves con la pistola de Riquelme, según informa Andreu Manresa. El ex agente, que fue el que alertó a la policía del suceso, se mostró desconsolado por las muertes. Tras su detención, fue interrogado durante casi 24 horas, y después se le puso en libertad.

Riquelme ha declarado que la noche del jueves durmió fuera de la casa que compartía con la mujer y sus dos hijas. Cuando regresó, ayer a mediodía, encontró los tres cadáveres. Los cuerpos estaban vestidos con ropa de calle, tendidos en sus respectivas camas con al menos un disparo "certero" en cada uno.

Riquelme era subinspector de policía en segunda actividad (además tiene un taller de lavado) y pareja desde hace cuatro años de Ligia, nacida en la República Dominicana y con nacionalidad española. Divorciado de dos matrimonios anteriores en los que fue padre de cinco hijos, explicó al principio que creía que la madre había dado muerte a las niñas y que se había suicidado. Sin embargo, la policía le detuvo ante las contradicciones que presentaba su relato.

El hallazgo de un almohadón agujereado y lleno de sangre cerca de la cabeza del cadáver de Ligia, la posición de su cuerpo en la cama y cómo quedó colocada la pistola usada levantaron también las sospechas de los investigadores. El informe del médico forense aportó más incógnitas.

Las muertes ocurrieron el jueves y, ayer, mientras yacían en su casa los tres cadáveres, el sospechoso mantuvo hasta pasadas las dos y media de la tarde su jornada laboral habitual. Acudió al garaje de lavado y engrase de su propiedad y tomó un café en el bar. Luego salió a pasear con dos de sus hijas, recién llegadas de su domicilio materno en Murcia. Por la noche el ex policía evitó el hogar familiar y pernoctó con las dos menores en una casa que posee en el centro de Mallorca.