2021, ¿el año de la recuperación?

Aunque la economía volverá a la senda de crecimiento gracias al efecto de la vacuna contra la covid-19 aún persisten riesgos que pueden empañar la salida de la crisis

La luz al final del túnel ya empieza a verse. Se prevé que la economía salga del bache el próximo año después del mazazo sufrido este 2020, como consecuencia de la pandemia. La vacuna contra la covid-19 ha avivado las expectativas sobre la recuperación hasta tal punto que algunas instituciones y firmas de análisis han mejorado sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para los próximos dos años. El rebote, sin embargo, será incompleto. Los riesgos aún no se han disipado: la llegada de una tercera ola de contagios, un alza en la insolvencia de las empresas, la finalización de las ayudas asociadas a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y a los autónomos meterán presión a la reactivación económica.

Los primeros meses de 2021 estarán llenos de dudas, advierten los expertos. “Mientras exista el riesgo de una nueva ola de contagios la incertidumbre dominará las decisiones de los agentes económicos”, asegura Noelle Cajigas, socia responsable de Mercados de la consultora KPMG en España. Este temor se irá diluyendo a medida que avance la campaña de vacunación, que se iniciará en enero, según los planes anunciados por el Gobierno. “Esperamos un fuerte crecimiento en el segundo y en el tercer trimestre del próximo año entre las economías de la zona euro”, explica Jessica Hinds, economista de Europa de Capital Economics, consultora con sede en Londres. Además, el país habrá aprendido de los repuntes anteriores.

El esperado levantamiento de las restricciones será muy beneficioso para España, en particular para el sector turístico, que representa más de un 12% del PIB, resalta Hinds. Si ello ocurre, las previsiones más optimistas podrían alcanzar buen puerto. El Banco de España, por ejemplo, calcula que el PIB repuntará entre el 4,2% y el 8,6% el año que viene. Su estimación, modificada hace unos días, ha aumentado ligeramente respecto a la de septiembre (cuando esperaba entre el 4,1% y el 7,3%). Pero es menor a la prevista por el Gobierno, que vaticina un avance de hasta el 9,8% gracias al efecto multiplicador del Fondo de Recuperación Europeo. “Lo que sí sabemos es que cuando caemos muchísimo, después crecemos rápidamente”, avala Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas.

Los distintos confinamientos y las restricciones de movimiento han dejado una impronta en el desarrollo del país. Este año, el PIB español descenderá un 12,8%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que será la mayor caída de las economías en desarrollo. La segunda ola de contagios después del verano podría llevar una nueva contracción de la actividad económica en los últimos tres meses de este año, y así retrasar la recuperación hasta abril de 2021. “Entonces habremos visto una W en la curva de la recuperación de la economía”, dice Hinds. Ello implica un escenario de doble recesión.

Después de una brutal caída del 17,8% entre abril y junio, como consecuencia del confinamiento, y tras un rebote del 16,7% en el tercer trimestre (julio-septiembre), la economía española podría contraerse en el periodo de octubre a diciembre. El retroceso podría llegar a ser hasta del 3%, de acuerdo con las previsiones del Consejo General de Economistas. ¿La razón? El sector servicios (del que dependen casi ocho de cada 10 empleos en el país) ha tenido una actividad un 40% inferior respecto a antes de la pandemia. El Banco de España, por su parte, espera que la economía oscile en este último tramo del año entre un repunte del 0,6% y una caída del 3%. En cambio, el Gobierno prevé un aumento del 2,4%.

La importancia del Fondo de Recuperación Europeo

El ritmo del cuarto trimestre incide en las perspectivas del próximo año, coinciden los analistas. A principios de 2021, se estima que el avance de la economía sea aún débil. La clave de la recuperación está en dos factores: la magnitud que pueda tener una tercera ola de contagios, si es que la hay, y el impacto del Fondo de Recuperación. Para 2021, el Gobierno español ha proyectado un gasto público de 550.484 millones de euros, lo que supone un incremento del 19,4% respecto al gasto presupuestado en el plan de 2020. De esta cantidad total, 26.634 millones corresponden al Fondo de Recuperación Europeo.

Además, dentro de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 se contempla una transferencia directa de 8.000 millones de euros a las comunidades autónomas procedentes del programa REACT-EU, que también forma parte del Fondo de Recuperación Europeo. Se trata de unos presupuestos claramente expansivos que se asientan sobre unas previsiones macroeconómicas optimistas, ya que auguran un crecimiento del 9,8% del PIB para 2021.

El proceso de recuperación económica se consolidará en 2022 con un avance de entre el 3,9% y el 4,8%, según el Banco de España. Pero el PIB no reconquistará por completo el terreno perdido en esta crisis hasta 2023, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Las esperanzas a todas estas previsiones están puestas en el remedio médico contra la covid-19. “Sin la superación de la pandemia no es posible volver a la normalidad”, recalca Cajigas. De hecho, el lanzamiento de la campaña de vacunación en Europa a principios del próximo año salvaría la temporada turística de verano de España, con un gasto de los visitantes extranjeros que podría ser alrededor del 80% de los niveles de 2019, frente a un 20% de este año, dice Hinds.

“Esto agregaría 2,5 puntos porcentuales a nuestro pronóstico actual de crecimiento del PIB de 4,5%”, dice la analista. Además, los hogares están acumulando un fuerte volumen de ahorro que podría salir a luz si los consumidores recuperan la confianza, afirma Cajigas. “Para ello es fundamental la evolución del empleo a medida que vaya mejorando la situación sanitaria”, considera la experta. Sin embargo, el terreno donde se asentará la recuperación es inestable. Las pequeñas y medianas empresas, que por lo general cuentan con menos recursos financieros y contribuyen a más del 70% del empleo en el país, están luchando para mantenerse a flote, según un análisis del FMI. Muchas compañías están al borde de la insolvencia, y en caso de caer en la bancarrota podrían generar un tsunami de despidos.

El Banco de España espera que la tasa de paro en el país se ubique entre el 15,7% y el 16,2% al cierre de este año. En 2021, cuando se terminen las ayudas asociadas a los ERTE y a los autónomos, la institución prevé una subida hasta llegar a entre un 17,1% y un 20,5%. En 2022 bajaría a una horquilla de entre el 14% y el 18,1%. “Las heridas que dejará la covid-19 en las economías tardarán en cicatrizar”, comenta Cajigas. “Extender el esquema del ERTE más allá de enero también brindaría a las empresas y a los empleados más certeza para el próximo año”, indica Hinds. Estos apoyos, de los que se ha beneficiado aproximadamente el 22% de los asalariados en el momento más crítico, otorgaron ingresos y liquidez para limitar los efectos de la pandemia, afirman los expertos del FMI.

Un proceso lento

En este mar de expectativas, lo único certero es que el proceso de recuperación será lento. No solo para España, sino para toda la Unión Europea. Muestra de ello ha sido el anuncio reciente del Banco Central Europeo (BCE) de acrecentar (hasta los 1,85 billones de euros) y alargar (hasta 2022) el plan de compra de deuda ligado a la crisis sanitaria, que garantiza una financiación barata a los Gobiernos. “Se le da más oxígeno a la economía para seguir respirando”, dice Pich. “El BCE ha lanzado dos mensajes. Le está diciendo a los mercados financieros que habrá un largo periodo de tipos de interés bajos y que además la recuperación llevará su tiempo”, agrega el experto.

De esta manera, el mayor endeudamiento que han asumido los Estados para hacer frente a la crisis económica no será una carga tan pesada. El Gobierno prevé que 2020 cierre con una deuda equivalente al 118,8% del PIB, más de 23 puntos por encima de la tasa de 2019 y la ratio más elevada desde inicios del siglo pasado.

El anuncio del BCE se da después de corregir la caída del PIB de la eurozona hasta el 7,3% este año frente al 8% augurado en septiembre, y de revisar el crecimiento, de solo el 3,9% en 2021, bastante inferior al 5% que se contemplaba hace tres meses. “Hay que tener en cuenta que el proceso de inmunización de toda la población será lento y seguramente llevará buena parte del año que viene, por tanto es preciso tener un poco de paciencia”, concluye Cajigas.

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