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Un referente mundial en cosmética sostenible con sello ‘made in Spain’

L’Oréal es la empresa líder del mercado de belleza. Sin embargo, su dimensión internacional tiene mucho que ver con el ecosistema de acción en España, sobre todo en operaciones de productos de peluquería. La fábrica de Burgos lleva medio siglo repartiéndolos por muchos rincones del planeta

La Fábrica Internacional de Productos Capilares de L' Oréal en Burgos, responsable de la producción mundial de marcas como Kérastase, es un modelo de eficiencia energética y procesos de circularidad.
La Fábrica Internacional de Productos Capilares de L' Oréal en Burgos, responsable de la producción mundial de marcas como Kérastase, es un modelo de eficiencia energética y procesos de circularidad.

En 2013 la compañía francesa L´Oréal decidió dar un paso al frente lanzando su primer programa de desarrollo sostenible. Los mimbres estaban puestos, junto a los avances tecnológicos, desde años atrás; a mediados de los 90 las inquietudes medioambientales de la multinacional ya se plasmaron en la creación de un laboratorio para medir el impacto de los productos de su portfolio en los ecosistemas naturales. Como antesala, desde 1989 dejaron de testar en animales para erigirse en pioneros del uso de test de nueva generación (mediante placas de piel reconstruida que imita la real). Todo ello resultado de unas inquietudes siempre latentes que, con el cambio de siglo, no han hecho más que ampliarse y cristalizar, sin perder nunca de vista el objetivo preferente de contribuir a la justicia social y ambiental, a través de su actividad en el sector de la cosmética y belleza.

“Se cumple una década desde la presentación de Sharing Beauty With All, campaña global con foco en 2020 que abarcaba desde el abastecimiento hasta la fabricación y packaging de los productos. Sin embargo, lo sostenible siempre ha resonado en nuestra compañía”, comenta Delia García, directora de Sostenibilidad y RSC de la firma, un área específica que se integra en el clúster L´Oréal España y Portugal que en 2022 empezó a impulsar toda esta estrategia de forma conjunta.

La Fábrica Internacional de Productos Capilares de la compañía, responsable de la producción mundial de marcas como Kérastase, es un modelo de eficiencia energética y procesos de circularidad

La compañía ha definido sus compromisos a 2030 en materia de sostenibilidad en el programa L’Oréal for the Future, “un paso más allá que no sólo implica reducir nuestra huella como compañía, sino la de toda nuestra cadena de valor”, incide. Entre las medidas fijadas, se persigue que todas las instalaciones sean neutras en carbono en 2025 y que se use sólo plástico reciclado o de origen biológico al culminar el plazo.

Consciente de que ya no basta con reducir el impacto causado en el entorno, L´Oréal se esmera en traducirlo a números, una cuantificación que se lleva a cabo a través de science based target, y que se suma al sistema de calificación de sus marcas en el etiquetado según el impacto ambiental y social que generan. “En concreto se hace en Garnier, L´Oréal Paris y Biotherm y estamos trabajando para extenderlo a más”, anuncia la directiva.

La multinacional francesa evidencia su compromiso local, circunscrito siempre a ese otro eje prioritario del impacto social, cuya agenda articula con programas como la Escuela de Excelencia Industrial.
La multinacional francesa evidencia su compromiso local, circunscrito siempre a ese otro eje prioritario del impacto social, cuya agenda articula con programas como la Escuela de Excelencia Industrial.

Una fábrica 4.0 ejemplar

Biodiversidad, gestión sostenible del agua y uso circular de los recursos son hoy las prioridades de la empresa en materia ecológica, inquietudes que también vienen de lejos. Como muestra palpable, la Fábrica Internacional de Productos Capilares de L´Oréal en Burgos, una de las más avanzadas del grupo a nivel mundial y todo un referente en innovación social y medioambiental. La instalación celebró hace dos años su 50 aniversario y, por tanto, sus bodas de oro con toda la determinación para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible que alienta la ONU. Son unos cuantos los hitos que así lo atestiguan: en 2015 el centro fue reconocido, gracias a su planta de biomasa, neutro en emisiones de CO2. Ello ha permitido a la compañía dejar de utilizar las antiguas calderas de gas. La biomasa cubre ahora el 100% de las necesidades térmicas de la fábrica. La mayor parte del consumo eléctrico, un 90%, viene suministrado mediante un contrato con certificado de origen de energía renovable.

Ahorro de agua

En 2017 la factoría volvió a ser pionera, en este caso por su gestión del agua de circuito cerrado, que la convierte en la primera fábrica waterloop, condición que se salda con un ahorro anual equivalente al consumo de 700 personas; el 33% del total utilizado es agua reciclada, lo que implica que en 2022 se gastaran 34.058 m3 menos. Además, sus emisiones también han recortado porcentajes; un 20% en concreto las asociadas al transporte, al poner en marcha el corredor sostenible Burgos Green Line que fomenta el tren y el barco frente al avión y camiones pesados.

De forma más general, se calcula que el año pasado se evitaron en la fábrica de Burgos la emisión de 5.829 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, 3.053 por consumo eléctrico y 2.776 de carácter térmico. En cuanto a residuos, su principal reto son los lodos derivados de su proceso productivo (nada menos que un millón de productos al día, con 45 líneas de acondicionamiento y 5.065 referencias), algo que también se ha podido combatir secándolos y mermando su peso al 50% en un secadero construido en 2021 y que funciona con energía solar.

Hace una década L’Oréal lanzó su primer programa de desarrollo sostenible, que se ha ampliado conforme han crecido los desafíos sociales y ambientales, y que hoy se reflejan en ‘L’Oréal for the Future’

Un sinfín de retos y desafíos, “posibles como empresa profundamente involucrada en la investigación científica y que apuesta por la innovación”, en los que L´Oréal implica tanto a su plantilla como a los consumidores finales. “Ellos son nuestros mejores aliados para minimizar el impacto, utilizando opciones de productos que no necesitan aclarado o son rellenables”, detalla la directora de Sostenibilidad y RSC de la firma.

Una vez más, la multinacional francesa evidencia su compromiso local, circunscrito siempre a ese otro eje prioritario del impacto social, cuya agenda articula con programas como la Escuela de Excelencia Industrial –que ha formado a más de 90 personas y tiene una empleabilidad del 75%– y Stem Talent Girl, una iniciativa impulsada por la empresa burgalesa ASTI.

Líder en inversión I+D de la industria de belleza

El centro de producción ubicado en Burgos, que ha despertado el interés de productos de otras divisiones incluso ajenas a las marcas de peluquería (Kérastase, Redken, Matrix, etc), da respuesta a la creciente demanda de soluciones capilares. Nada casual; hablamos de la compañía que más invierte en I+D de toda la industria de belleza, unos 1.000 millones de euros en 2022. Y de éstos, unos 100 millones se adjudican a la regeneración de ecosistemas y al desarrollo de la economía circular.


Como añadido, las denominadas Green Sciences han trasformado la investigación y desarrollo de L'Oréal Groupe para ofrecer cada vez productos más eficaces y a la par respetuosos con el medio ambiente. Para 2030, el 95% de los ingredientes tendrán su origen en fuentes vegetales renovables, minerales abundantes o procesos circulares y el 100% de sus fórmulas serán seguras para el entorno acuático.


Un récord más: ha vuelto a ser la única compañía con calificación Triple A de Carbon Disclosure Project (CDP), por séptima vez. Una prueba más de esa transición profunda es que, como primer anunciante nacional y cuarto mundial, la compañía se ha asociado con la startup Impact + para mitigar también la huella de carbono en su publicidad digital, reduciendo hasta el 40% las emisiones en algunas de sus campañas.

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