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Reconocimiento facial, termografía e inteligencia artificial. Así será la vuelta al trabajo presencial

El retorno a las oficinas plantea grandes retos sanitarios. ¿Qué soluciones ofrece la tecnología?

Una cámara termográfica mide la temperatura de los trabajadores. Ampliar foto
Una cámara termográfica mide la temperatura de los trabajadores.

La desescalada avanza y miles de ciudadanos ya están volviendo a sus puestos habituales en sus empresas. Aunque el teletrabajo perdurará y seguirá siendo una opción viable, la incorporación laboral va a más, y previsiblemente culminará cuando las Comunidades Autónomas entren en la última fase de la desescalada. Empleados y compañías habrán de lidiar con la llamada nueva normalidad, una situación repleta de condiciones, requisitos e interrogantes por resolver.

"Hay una inquietud generalizada. Es muy lógico: la sociedad quiere saber cómo va a volver al trabajo y quiere hacerlo en condiciones de seguridad", afirma José Daniel García Espinel, director de Innovación de Prosegur. García Espinel se dedica a desarrollar soluciones para que las empresas puedan afrontar este retorno con todas las salvaguardas y cumpliendo el dictado de las autoridades. En esta misión, entiende, la tecnología tiene un papel primordial. Es un facilitador. "Nos puede ayudar sin necesidad de estar pendientes", afirma. ¿Qué soluciones se están viendo hoy en las oficinas?

Reconocimiento facial y la temperatura al instante

En un escenario hipotético, lo primero que un ciudadano hace al llegar a su centro de trabajo es validar su identidad en el control de acceso. Pero hoy las operaciones que impliquen un contacto físico no son recomendables por el riesgo que entrañan de transmisión del virus. "Por ello, todas las tecnologías touchless [sin contacto] son de gran ayuda en estos momentos", señala José Daniel García Espinel.

Existen varios métodos que posibilitan que un trabajador fiche sin tocar nada, algo que sí sucedía con sistemas como las tarjetas de acceso personales o el escaneo de huella digitales. Una de las alternativas es el reconocimiento facial, una tecnología que ya funciona en múltiples oficinas y que certificará que uno es quien dice ser en menos de un segundo. Estos dispositivos permiten almacenar un máximo de 30.000 caras y se pueden conectar tanto a un servidor local como a la nube.

Puesto de control de temperatura en el acceso de una empresa.
Puesto de control de temperatura en el acceso de una empresa.

Tras corroborar nuestra identidad aún queda otra cosa por hacer. Como ya es habitual en multitud de recintos públicos y privados, el control de la temperatura se ha convertido en algo rutinario. En una empresa, en función del caudal de trabajadores que quieren acceder a un edificio, este control se llevará a cabo con dispositivos termográficos, que miden la temperatura sin necesidad de quebrantar la distancia de seguridad. Existen de dos clases: portátiles, indicados para el chequeo individual de personas; y fijos, destinados a grupos que quieran acceder a la vez.

Si la persona que quiera entrar al centro de trabajo no está registrada por la empresa, existen tótems de autogestión que, mediante apps y el uso de códigos QR, cotejan los datos de la visita, autorizan su acceso y evitan que se formen colas en la entrada del recinto.

Inteligencia artificial para guardar la distancia social

Una vez dentro de las oficinas hay un deber básico que cumplir: mantener la distancia de seguridad. Algo sencillo en teoría pero que factores como la falta de costumbre y el ajetreo del ritmo laboral pueden complicar. Para ello, existen sistemas de videovigilancia que, mediante algoritmos de inteligencia artificial, detectan y alertan de aglomeraciones o incumplimientos de dicha distancia. También tienen la capacidad de distinguir si los trabajadores están usando mascarillas y equipos de protección individual. "Es el método menos intrusivo y más fácilmente adoptable", detalla García Espinel desde Prosegur, que añade que existen también wearables (objetos de uso cotidiano con tecnología incorporada) o accesorios portátiles que pueden medir la temperatura corporal.

Ante cualquier incidencia, el sistema emite un aviso al centro de control, donde se pueden monitorizar miles de eventos simultáneamente. "Hay un punto clave. Toda esta tecnología está muy bien, pero tiene que estar gestionada, centralizada y coordinada desde un centro de control", explica García Espinel desde Prosegur. "Tener una empresa detrás que ejerza ese papel de manera remota aporta un valor añadido enorme y da confianza a nuestros clientes".

Innovación para adelantarse al futuro

Integrantes de Xandar Kardian, la 'startup' surcoreana finalista del programa Come In.
Integrantes de Xandar Kardian, la 'startup' surcoreana finalista del programa Come In.

"Sabemos relativamente qué nos ha pasado y prevemos qué nos puede pasar. Pero probablemente pasen cosas que no tenemos tan claras", conjetura José Daniel García Espinel, director de Innovación de Prosegur. En un intento por adelantarse a lo que está por venir, la empresa puso en marcha el programa de innovación abierta Come In, para que el ecosistema emprendedor lanzase soluciones a potenciales problemas de seguridad en la era poscovid. En dos semanas acumularon más de 80 propuestas llegadas de todo el mundo. La finalista resultó Xardan Kardian, una startup surcoreana que ha desarrollado una tecnología que detecta microvibraciones, tales como las que producen la respiración o los latidos del corazón, y que permite medir aforos estancia por estancia. Con esta tecnología, especifica García Espinel, "se podría contabilizar, por ejemplo, cuántas personas hay en cada momento ocupando un conjunto de mesas".

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