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Los ahorradores se abrazan de nuevo al ladrillo

La inversión inmobiliaria se ha triplicado en solo dos años, según confirma la Encuesta

de Confianza de JP Morgan

Vista de un escaparate de una inmobiliaria en Madrid.
Vista de un escaparate de una inmobiliaria en Madrid. EFE

Los españoles aman las casas por encima de todas las cosas. La crisis económica dejó en papel mojado uno de los mantras más manidos de las últimas décadas, aquel que aseguraba que “el valor de los pisos nunca cae”. A pesar de la pérdida de la inocencia que supuso para muchos el pinchazo de la burbuja, los ciudadanos vuelven a abrazarse con fuerza al ladrillo. La encuesta de confianza del inversor en España, que elabora trimestralmente JP Morgan Asset Management, refleja cómo los ahorradores que aseguran haber invertido en el sector inmobiliario se han triplicado en tan solo dos años. El 18,6% de los participantes en este trabajo reconocen tener exposición a esta clase de activo frente al 5,9% de principios de 2017. La recuperación económica, los tipos de interés ultrabajos y la llegada de capital foráneo estarían detrás de la renovada fe por los pisos.

Otra de las grandes conclusiones de la encuesta de la gestora estadounidense es que el inversor español tiene el miedo metido en el cuerpo. La fuerte caída de las Bolsas en el tramo final de 2018 aún resuena, como demuestra la caída del índice de confianza del inversor. Este indicador, que se conforma con las previsiones de los inversores sobre lo que harán los mercados en el próximo semestre, acentuó entre enero y marzo pasado la caída de los últimos trimestres, situándose en el 0,3%, su nivel más bajo desde el cuarto trimestre de 2016. Esta aversión al riesgo, sin embargo, ha impedido a muchos beneficiarse del importante rebote de la renta variable en el arranque del año y pone de manifiesto el retraso con el que el pequeño se mueve en las diferentes fases del mercado: se sube a la ola cuando la fase alcista está muy avanzada, y se baja en el momento en el que se empieza a vislumbrar la siguiente ola.

Los ahorradores se abrazan de nuevo al ladrillo

Mayor pesimismo

Un mercado que demanda cintura

La fuerte subida de las Bolsas en los cuatro primeros meses de 2019 ha sorprendido incluso hasta a los más optimistas. “El escenario de recesión económica no se ha cumplido. Es cierto que muchos indicadores económicos se han deteriorado, pero debido a las medidas fiscales y monetarias que se han aplicado, el entorno macro sigue siendo favorable para los inversores. Además, los resultados empresariales también acompañan”, explica Manuel Arroyo, director de estrategia de JP Morgan Asset Management para España y Portugal.

Los bancos centrales siguen siendo, una vez más, determinantes en el devenir del precio de los activos. La decisión de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo de pisar el freno en la senda de la normalización monetaria ha venido como agua de abril para los mercados, que ven cómo seguirán disfrutando de tipos de interés muy bajos por más tiempo. “Los múltiplos a los que cotizan las Bolsas se han recuperado tras la caída de las valoraciones que vimos al finalizar 2018. A partir de ahora hay que ir con cautela. No esperamos un mercado bajista, pero es muy difícil que las Bolsas sigan subiendo como lo han hecho en los últimos meses”, reconoce Arroyo. “Mientras esperamos un movimiento lateral en renta fija, en el mercado de acciones habrá oportunidades, pero cobrará más importancia que nunca un estilo de gestión activa. Esperamos importantes diferencias en la evolución sectorial y entre países, por lo que conviene ser selectivo si queremos obtener rentabilidades”. En cuanto a las preferencias geográficas de

JP Morgan AM, la gestora sigue dando prioridad al mercado estadounidense, “porque es el que tiene mayor visibilidad económica y de resultados empresariales”.

El grupo de los pesimistas —ven “probable” o “muy probable”— que prevé que la Bolsa caiga en los próximos seis meses representa el 26% de los encuestados por JP Morgan AM, frente al 24% de la oleada anterior. En el caso de los optimistas —apuestan por una revalorización de los mercados—, su peso descendió desde el 31% hasta representar el 27,4% del total. El grupo que asegura que los índices bursátiles se mantendrán en los niveles actuales se incrementó ligeramente hasta suponer el 46,6%.

Cuando a los ahorradores se les pregunta sobre cuál es la Bolsa donde esperan un mejor comportamiento en los próximos meses, la renta variable europea sigue siendo la opción preferida. El mercado español se mantiene en segundo puesto en cuanto a atractivo, aunque durante el primer trimestre de 2019 ha experimentado una pérdida de potencial a ojos de los inversores. El mercado estadounidense es la tercera opción, seguido por las Bolsas asiáticas.

Cuando el miedo se instala en la mente (y en el bolsillo) del ahorrador, este puede llegar a tomar decisiones que, desde el punto de vista estrictamente financiero, no tienen mucho sentido. A pesar de que los tipos de interés van a seguir durante más tiempo próximos al 0%, son los depósitos y las cuentas corrientes los productos de inversión que más dinero recibirán en los próximos semestres. También es significativo el repunte del número de ahorradores que asegura que a medio plazo no invertirá en ningún activo. Quizás ambas dinámicas se explican con las respuestas que dan los encuestados cuando se les pregunta qué es lo que más valoran a la hora de invertir: el 46% reconoce que su principal objetivo es “no perder dinero”; el 29,3% asegura que está dispuesto a lograr menos rentabilidad a cambio de “cierta seguridad”, y solo el 24,8% tiene como meta obtener la “máxima rentabilidad” posible.

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