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Más salud en el fondo de los mares

Las acciones de Red Eléctrica están impregnadas de compromiso con el medio ambiente, la comunidad y el progreso

Barco del proyecto El Bosque para salvar a la posidonia, especie mediterránea en peligro de extinción, en las islas Baleares.
Barco del proyecto El Bosque para salvar a la posidonia, especie mediterránea en peligro de extinción, en las islas Baleares.

Apenas miden un centímetro de ancho y rara vez superan el metro y medio de altura, pero son los seres vivos más longevos del planeta, un pequeño tesoro bajo las aguas del mar Mediterráneo que contribuye al control de la calidad de las aguas y de la línea de costa, son capaces de capturar más CO2 que ningún otro bosque, de producir más oxígeno que la selva amazónica y son un ecosistema esencial, hogar de numerosas especies marinas. Es la posidonia, una planta marina que solo existe en la costa mediterránea y que cuenta con su mayor extensión en las islas Baleares: 55.795 hectáreas de pradera. Una de ellas, la del parque natural de las Salinas, es patrimonio de la humanidad desde 1999. A pesar de todo, sobre la especie sobrevuela la amenaza de la extinción; el turismo, la contaminación y el arrastre que producen las cadenas y las anclas de los barcos son los principales responsables.

Son esas praderas, desde hace unos años, una de las preocupaciones de Red Eléctrica de España (REE), la empresa que se encarga de crear y gestionar las autopistas por donde pasa la electricidad en el país, y con un sólido compromiso con la sostenibilidad. Vicente González, responsable de ese departamento, explica cómo, en 2013, al crear los puntos de llegada de los dos extremos de la interconexión eléctrica submarina entre Ibiza y Mallorca, se encontraron con el receso de la planta —que el Gobierno balear estima entre un 30% y un 40% en los últimos años—. “Nuestra misión como empresa también es interferir lo menos posible allí donde tenemos que operar y, más aún, ayudar a mejorar el entorno. No nos limitamos a cumplir, sino que vamos más allá”. Con esa filosofía, en 2014, comenzaron a trabajar con el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea, CSIC-UIB) para promover un proyecto de I+D+i para reforestar ese bosque marino en las bahías de Santa Ponsa (Mallorca) y Talamanca (Ibiza), con resultados que “revelan que la recuperación de este pulmón es posible”, según González.

Un futuro energético sostenible

JOSÉ FOLGADO, PRESIDENTE DE REE

Caminamos hacia un nuevo modelo energético más sostenible, donde Red Eléctrica jugará un papel relevante y que se fundamenta en tres pilares básicos: garantía de suministro, competitividad y sostenibilidad ambiental. La vía para alcanzar estos objetivos de manera equilibrada es actuar en el ahorro y la eficiencia energética, una mayor electrificación de la sociedad y la creciente generación eléctrica de origen renovable.

El uso generalizado de luminarias tipo led, electrodomésticos eficientes y vehículos eléctricos, así como un mayor rigor en la certificación energética de edificios, nos permitirán ganar en eficiencia. Una mayor electrificación en los hogares, los servicios y el transporte facilitará la sustitución de recursos fósiles importados por una fuente autóctona y abundante como las energías renovables, disminuyendo así nuestra factura energética y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los beneficios de las energías renovables son incuestionables, pero tienen el problema de que, por su intermitencia, son difícilmente gestionables. Si bien contamos con el Centro de Control de Energías Renovables de Red Eléctrica, referente en el mundo, es fundamental avanzar en el desarrollo de tecnologías que permitan una mejor gestión de las renovables, como el almacenamiento, incluidas las centrales hidroeléctricas reversibles, y las interconexiones internacionales, indispensables para el mercado interior de la energía.

Los avances y la industria no tienen por qué ser negativos para el planeta; y a veces, es ese progreso el que ayuda a la recuperación del entorno. “Debería ser siempre así”, puntualiza González. Y Fátima Rojas, directora de Sostenibilidad e Innovación de REE, añade: “Este proyecto es una prueba de que la actividad de una empresa no solo ha de ser viable, técnica y económicamente, sino compatible e incluso positiva para el medio ambiente”. Al final, tras ahondar un poco en la actividad de la empresa española, parece ser su razón de ser, al menos la no comercial.

Amén de la posidonia oceánica, REE tiene una larga lista de acciones imposibles de enumerar si no es en un informe y que tocan todos los ámbitos en los que una compañía puede contribuir a un futuro más sostenible: su propia gestión interna, el compromiso ambiental, la inversión social en las comunidades donde trabaja o el bienestar de sus empleados. “Es algo que está muy ligado a la estrategia transversal y que va desde lo abstracto, como es la filosofía, hasta lo concreto, las acciones que la materializan”, destaca Rojas. Un ejercicio continuo de involucrarse con el entorno que aterriza en más de 500 actividades anuales en el ámbito social.

Buceador del proyecto El Bosque
Buceador del proyecto El Bosque

Dentro de la propia empresa trabajan por la igualdad de oportunidades, facilitan la conciliación, promocionan la flexibilidad, un entorno saludable y la actividad física y el deporte; han puesto en marcha planes de movilidad sostenible, políticas de prevención de riesgos o cursos relacionados con la alimentación, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer de mama. “También llevamos ese compromiso a la sociedad: mantenemos convenios con Ayuntamientos y entidades para dar respuesta a las necesidades propias de los municipios, tenemos una exposición itinerante, Una autopista detrás del enchufe, para dar a conocer cómo funciona el sistema eléctrico y cómo utilizar la electricidad de manera responsable, que está asociada a un programa educativo con colegios, y creamos un juego educativo para usar en las aulas…”, enumera la directora de Sostenibilidad.

Además de las acciones relacionadas con la protección de la biodiversidad, como la reforestación de zonas degradadas y la promoción de numerosos proyectos para la conservación de la avifauna, con especial atención a especies amenazadas como el águila pescadora en Andalucía o el águila de Bonelli en Mallorca.

Números guía

“El 7, el 9 y el 13”, apunta Fátima Rojas, haciendo alusión a los tres objetivos de desarrollo sostenible (ODS) con los que tienen una mayor relación: energía asequible y no contaminante; industria, innovación e infraestructura, y acción por el clima, respectivamente. Sin embargo, la realidad es que REE colabora con muchos otros, como el 11, relacionado con ciudades y comunidades sostenibles; el 14, que hace referencia a la vida submarina, o el 15, sobre ecosistemas terrestres. Además, el pasado mayo actualizó su compromiso en la lucha contra el cambio climático con la renovación del Plan de Acción 2015-2020-2030, adaptándolo al nuevo panorama internacional, y aprobó el Plan de Acción 2017-2021 de biodiversidad.

Centro de control de redes eléctricas en la sede central de la compañía en Madrid.
Centro de control de redes eléctricas en la sede central de la compañía en Madrid.

REE se encarga de crear y operar los caminos por los que pasa la electricidad en España, construye esas carreteras y gestiona su tráfico; en esa tarea está apostando por intervenir lo menos posible en los lugares donde ya tiene infraestructuras y donde construye nuevas, porque estas sean lo más asequibles posible y por reducir la contaminación. Por cumplir el ODS 7. “Cuanto más electrificado esté el sistema y mejor interconectado con el resto de Europa, mayor será la posibilidad de incorporar renovables”, dice Rojas.

“Tenemos el mejor mallado de red del mundo”, cuenta Vicente González. El mallado es la “telaraña” que conforma la red eléctrica en España, ese tejido denso, con múltiples conexiones, permite que los fallos sean mínimos. “Cuantos más puntos de conexión hay entre las subestaciones, más calidad en el servicio. El servicio es más robusto ante las perturbaciones, porque si la energía no puede ir por un camino concreto, tendrá otro por el que circular; y se puede realizar el mantenimiento sin tener que cortar el suministro”, explica González. Esa es su contribución ante el ODS 9.

Niños participan en una jornada de sensibilización ambiental.
Niños participan en una jornada de sensibilización ambiental.

El cambio climático, por mucho que haya quien lo niegue, existe; lo corroboran los datos. La temperatura global ha ido aumentando desde 1880 y desde los ochenta se han registrado los 20 años más calurosos de la historia de la Tierra. Los datos del World Resources Institute colocaban a la energía como la responsable de mayor porcentaje de emisiones en 2016, un 27%. En España, el pasado año se emitieron, según las estimaciones del Observatorio de la Sostenibilidad, alrededor de 329 millones de toneladas de CO2 equivalente. La visión de conjunto que ha incorporado a su ADN ha valido a REE, este 2017, el reconocimiento como empresa líder en sostenibilidad en el mundo dentro de los sectores de agua, electricidad y gas, según el Índice Dow Jones de Sostenibilidad (DJSI), el más prestigioso actualmente y que distingue a las compañías que demuestran un desempeño de sus funciones superior en cuanto a criterios no solo económicos, sino también ambientales y sociales.

Son muchos los desafíos a los que la compañía se enfrenta y a los que hace frente, al menos, en la medida de sus posibilidades; lo que se traduce en ese amplio abanico de acciones y una conciencia férrea. “Si no visualizamos el futuro para comprometernos en el presente, no somos perdurables”. Cambios y pasos hacia delante que cualquier empresa debería recorrer, al menos, para dar al planeta lo que el planeta ofrece.

Los datos

1.907 toneladas evitadas de CO2 en 2016

3.040 km de líneas eléctricas señalizadas con salvapájaros

87% de cumplimiento del programa ambiental

12 convenios con Administraciones públicas y 1,2 millones de euros de presupuesto en la lucha contra los incendios forestales

638.145 árboles plantados en su programa El bosque

761 hectáreas recuperadas

La compensación del equivalente de 183.483 toneladas de CO2 en emisiones

1.795.914 euros de inversión

12 bosques

 

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