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Trabajar por la comunidad

Buscan ganar dinero y, al mismo tiempo, generar un beneficio social o medioambiental

Dos empleados pintan una barra de bar en el taller de la tienda barcelonesa L'estoc, que fabrica mobiliario con materiales reciclados.
Dos empleados pintan una barra de bar en el taller de la tienda barcelonesa L'estoc, que fabrica mobiliario con materiales reciclados.

Aunque en España no existe una figura legal para las empresas de impacto social, al estilo de las community interest companies de Reino Unido o las impresas sociales de Italia, existen organizaciones que, además de buscar un beneficio económico en su actividad, pretenden influir positivamente en los lugares donde actúan.

01. Alma Natura: Repoblando las zonas rurales españolas

De los aproximadamente 8.300 pueblos que hay en España, casi 3.000 están despoblados. Y es que, aunque en los últimos años hemos presenciado la vuelta a los pueblos, la cantidad de personas que ha dado ese paso es prácticamente insignificante en un país donde el 80% de la población vive en ciudades. Para intentar reactivar las zonas rurales, Alma Natura trabaja desde 1997 con cuatro ejes de intervención: empleo, educación, salud y tecnología. Con 16 empleados, en 2016 facturó cerca de 300.000 euros, tras ayudar a 3.150 personas de 90 localidades, 34 más que en 2015.

El modelo de negocio de esta empresa de impacto social, reconocida con el sello internacional benefit corporation (otorgado a las compañías que innovan para maximizar su influencia positiva en los empleados, en las comunidades que sirven y en el medio ambiente), se basa en los acuerdos público-privados. “Normalmente vivimos de la responsabilidad social de las grandes corporaciones, que subvencionan los proyectos que queremos poner en marcha para solucionar un problema”, explica Juan José Manzano, responsable de comunicación y desarrollo de la firma.

02. Koiki: Envíos ecológicos y también sociales

El e-commerce es un sector que crece al ritmo del 30% anual y es capaz de crear 15.000 puestos de mensajeros en tres años. Koiki quiere aprovechar esta tendencia para generar empleo entre personas con discapacidad intelectual, en riesgo de exclusión y con problemas de salud mental. Los contratan a través de asociaciones y fundaciones. Además, su actividad aporta un plus al medio ambiente ya que solo emplea la bicicleta, el vehículo eléctrico (o las piernas) como medio de transporte en la ‘última milla’; también crean centros de entrega comunes en las zonas donde tienen reparto. "Lo que buscamos es que, en lugar de realizar 50 trayectos al mismo barrio desde los centros de entrega, se realice solo un viaje a un centro más local, para, desde ahí, repartir al resto. Así hemos verificado que por cada envío ahorramos medio kilo de CO2", resume Aitor Ojanguren, fundador de Koiki.

Presente en 15 ciudades con 67 centros, aunque por ahora solo están en activo 25, prevén atender a final de año 25 provincias más. Sus acuerdos con plataformas de e-commerce, como el portal de vinos Bodeboca o Privalia, y empresas de mensajería, como DHL o Zeleris, llevaron su facturación a 50.000 euros en 2016. Este año piensan alcanzar los 250.000. ¿Su promesa? Seguir dejando a elección del cliente la hora de entrega.

03. Hemper: Mochilas de cáñamo made in Nepal

“Tras hacer un voluntariado en Nepal, no queríamos desligarnos de las comunidades a las que habíamos prestado ayuda, pero queríamos que fuese sostenible en el tiempo y eso implicaba no hacerlo con donaciones”, afirma Carlos Sandoval, uno de los seis fundadores de Hemper. El terrible terremoto ocurrido en el país obligó a las poblaciones rurales a desplazarse a Katmandú. “Son personas que solo conocen los métodos tradicionales de trabajo y que se encontraron con dificultades de integración social y cultural”, añade.

Fue entonces cuando a través de una pequeña asociación, Sana Foundation, crearon Hemper. Un e-commerce de mochilas que elaboran en cáñamo nueve personas en riesgo de exclusión social afectadas por el terremoto. Su sueldo es de entre 250 y 300 euros (la media del país es 200 euros). Desde el comienzo de su actividad en 2015 han facturado 75.000 euros.

04. L’estoc: Muebles que acogen y reciclan por igual

Mesas a partir de palés, bovinas y puertas antiguas, una persiana convertida en banco o una ventana en cabecero. Mobiliario realizado artesanalmente a partir de material reciclado y por personal con discapacidad intelectual, apostando así por su inclusión laboral. Este es el concepto de L’estoc, un taller y tienda ubicado en Barcelona. “La carpintería artesanal con montajes sencillos está muy acorde con las capacidades de este colectivo y le ayuda a aumentar su creatividad y a sentirse dentro de la sociedad”, explica Jordu Mayals, su fundador.

¿Sus clientes? Además del público individual, hoteles, restaurantes y empresas. Cuenta con cinco personas contratadas más personal en prácticas de la Fundación Nou Xamfra y de la Escuela Montserrat. L’estoc acaba de elaborar su mueble número 1.000 y en 2016 facturó 128.000 euros, cifra que prevé llevar a 150.000 este ejercicio. Un estudio sobre el retorno social de la inversión, realizado por la Fundación La Caixa, dice que por cada euro invertido por L’estoc se genera un retorno de 5,41 euros en forma de impacto social. Ecoembes la ha reconocido con el premio a la mejor iniciativa social.

05. Novicap: Financiación alternativa a otros tipos de interés

"Aunque actualmente los pagos de los contratos públicos se han reducido a 90 días, ese tiempo puede resultar un problema para una pequeña empresa a la hora de mantenerse en el mercado o crecer”. Así justifica la existencia de Novicap Marc Macià, uno de sus socios fundadores. Novicap es una plataforma online que permite a las empresas anticipar el cobro de sus facturas y pagarés con entidades públicas o compañías con una facturación superior a tres millones de euros y a un tipo de interés que varía entre el 3% y el 8%.

Hasta ahí podría parecer un servicio de confirming o factoring, aunque Macià insiste en que hay diferencias como la flexibilidad, la no existencia de un banco en el contrato, las comisiones inferiores o los acuerdos limitados al contrato que quiera el cliente anticipar. Pero, además, Novicap acaba de fundar su división Foundation, en la que ofrece la misma actividad pero a un tipo de interés reducido (del 2% al 5%). Hasta ahora ha efectuado 2.000 operaciones con más de 300 compañías ubicadas en España y Reino Unido.