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Los argentinos suman el pan de cada día a su cesta "nacional y popular"

Fotografía del 27 de junio de 2013 en la que se observa una panadería del centro de Buenos Aires.
Fotografía del 27 de junio de 2013 en la que se observa una panadería del centro de Buenos Aires.EFE

Los argentinos sumarán a partir del próximo lunes a su cesta "nacional y popular" su pan de cada día gracias a un acuerdo entre molinos y panaderos para producir este alimento básico a precios asequibles, después de que su coste se disparara por la escasez de trigo.

De la mano de este acuerdo sectorial que cuenta con la bendición del Gobierno, el pan, que se vende hasta por 20 pesos (3,7 dólares) por kilo en algunas panaderías, se comercializará a 10 pesos (1,8 dólares) por kilo.

El nuevo precio es fruto de un acuerdo alcanzado entre el Centro de Industriales Panaderos de Buenos Aires y la Federación Argentina de la Industria Molinera.

Los molinos se comprometieron a proveer a las panaderías harina a precio de costo para la elaboración de este pan, que en Argentina se denomina "Felipe" y es similar al pan francés pero algo pequeño.

"Así, entre el sector privado, molineros y panaderos haremos el esfuerzo de tener este tipo de pan para que en ninguna mesa de los argentinos falte este tan básico alimento en ninguna parte del país", aseguraron los panaderos en un comunicado.

Coincidiendo con el acuerdo, desde el Gobierno animan a los consumidores a preparar pan casero para ahorrar.

"Es muy amplia la variedad de panes que pueden cocinarse de manera sencilla y rápida. A una receta básica de pan puede agregarse un número grande de otros ingredientes, para diversificar sabores y gustos sin excederse en el uso de sal", señala la página web de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor que, además, ofrece un par de recetas de panecillos con semillas.

El precio del pan se ha disparado en las últimas semanas ante la débil oferta de trigo en el mercado local tras una cosecha de apenas 9 millones de toneladas, la peor zafra triguera en décadas.

Fotografía del 27 de junio de 2013 en la que se observa una panadería del centro de Buenos Aires.
Fotografía del 27 de junio de 2013 en la que se observa una panadería del centro de Buenos Aires.EFE

El sector agropecuario, que este mes volvió a las protestas con una huelga comercial de cinco días, responsabiliza del problema al Gobierno por sus intervenciones en los mercados de granos y por la caída de la siembra de trigo frente al avance del cultivo de soja.

"La situación actual está fuertemente determinada por la retención especulativa del cereal en manos de los grandes productores y exportadores, que en verdad no están cumpliendo con las cantidades que deben destinarse al mercado interno", sostuvo el titular de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, Eduardo Fernández.

Pese a la pésima campaña triguera, la Federación Argentina de la Industria Molinera asegura que el abastecimiento de harina para el mercado doméstico está garantizado, aunque admite una caída del 9 % en la molienda total de las empresas debido a la merma en las exportaciones de harina.

Más allá de las políticas agropecuarias, la necesidad de un acuerdo para lanzar al mercado un pan a un precio asequible está en línea con otras iniciativas similares impulsadas por el Gobierno en un contexto de alza de precios, cuyo alcance real es eje de amplias divergencias entre el ente oficial de estadísticas y las consultoras privadas.

Esta suerte de "pan para todos" se suma a "ropa para todos", "pescado para todos", "verduras para todos", "carne para todos" y otros similares que dan título a los intentos oficiales por poner en el mercado productos baratos -"nacionales y populares" como les llaman- para contener el alza de los verdaderos formadores de precios.

Un esfuerzo que economistas y opositores consideran insuficiente para frenar la inflación, cuyas causas son complejas y múltiples.

"En el que era el país de las vacas y el trigo, con Cristina ni la carne ni el pan son para todos", afirmó Vilma Ripoll, candidata a diputada por un grupo de izquierda, que ha sido la primera en poner el pan sobre la mesa del debate electoral.

A su juicio, la solución pasa por "atacar a los formadores de precios, a los monopolios trigueros y anular por completo el IVA al pan, la harina y demás productos de la canasta familiar".

Natalia Kidd

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