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Entrevista:

Felipe González: "La descentralización explica el dinamismo de España"

El ex presidente hace balance de los últimos 30 años en un número especial que publica hoy 'Cinco Días'

El ex presidente del Gobierno Felipe González rompe una lanza en favor del proceso autonómico vivido por España en la entrevista exclusiva incluida en el libro conmemorativo del 30 aniversario de 'CincoDías', que se ofrece hoy viernes junto al diario. Presidente del Gobierno entre 1982 y 1996, forma con el Rey y Adolfo Suárez el trípode fundamental para entender estos 30 Años de Economía en Democracia. Actualmente preside el Grupo de Reflexión sobre el Futuro de Europa.

Felipe González (Sevilla, 1942) es un conocedor profundo de España, pero su proyección internacional, y especialmente europea, crece con los años. Viaja continuamente -"caliento poco el sillón", dice de pie ante sumesa de despacho- y, desde su experiencia, despliega el ímpetu inconformista del que sabe que siempre hay cosas por mejorar. En su opinión, laUnión Europea ha perdido impulso y está convencido de que la revolución tecnológica es la llave para que el Viejo Continente pueda recuperar su peso en el mundo. Le angustia que quienes decidan no comprendan de verdad el fenómeno de la globalización.

PREGUNTA. Los españoles iniciamos en 1978 un sueño con la Constitución, ¿en qué medida se ha cumplido?

RESPUESTA. En gran medida, a pesar del ambiente actual. Nadie puede negar que España ha tenido en estos 30 años el periodo de mayor éxito de modernización, crecimiento, de redistribución de ingresos. España ha tenido éxito en este ciclo histórico como nunca lo había tenido en la edad contemporánea.

P. Hay quien opina que el Estado de las autonomías ha traído problemas difíciles de resolver, como la exacerbación de los nacionalismos o la ruptura de la unidad de mercado. ¿Ha sido una buena idea el Estado de las autonomías?

R. El saldo de la descentralización ha sido tan bueno que explica el dinamismo especial de la economía española y de su proceso productivo. Tenemos problemas de coordinación que hay que mejorar, pero no de redistribución del poder. Porque nada de ésta ha mermado la relevancia del poder central. Se ha redistribuido mucho, pero en procesos electorales como el del pasado marzo vemos cómo el poder central sigue siendo para la percepción de los ciudadanos, y creo que para la realidad, más relevante que el local o el autonómico.

P. Describa en pocas palabras las diferencias entre la España de hace 30 años y la actual.

R. La España de hace 30 años estaba sometida a gravísimas tensiones involucionistas, amenaza de terrorismo y falta de expectativas de quienes defendían el estatus que estábamos superando, pero también a una fortísima corriente de esperanza, que ha sido por fortuna mayoritaria y es la que nos ha impulsado hasta hoy.

P. Casi la mitad de esos 30 años de economía en democracia estuvo usted al frente del Gobierno, ¿hay algo de lo que esté verdaderamente satisfecho?

R. De lo que más satisfecho estoy es de que durante esa etapa los españoles se reconciliaron con su pasaporte; es decir, con su identidad. La gente se sentía a gusto en su propia piel. Pero temo que eso no queda para siempre, y que hay que cuidarlo permanentemente. Ahora se ha descuidado, y hay cierta confusión en ese terreno. Todo lo demás igual. Yo llegué con 4.500 dólares de renta per cápita y salí con 15.000 y estamos en 30.000.