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INICIATIVAS | CiberP@ís

Ganga hotelera en el móvil

Emprendedores españoles crean Blink, una aplicación para buscar habitación a última hora con descuentos

Quedarse tirado en una ciudad o acabar en una lujosa suite con un ligue inesperado ya no tiene que salir por un ojo de la cara. Blink, una nueva aplicación para teléfonos móviles con sistema iOS (Apple) y Android (Google), ofrece cada día a partir de las doce del mediodía y hasta las tres de la madrugada más de 200 hoteles en 23 ciudades para alojarse esa misma noche con rebajas que pueden llegar hasta un 70%. La única condición: reservar y pagar desde el móvil en cuatro clics.

La propuesta no es nueva, pero acaba de aterrizar en España. En Estados Unidos la aplicación HotelTonight empezó en diciembre de 2010 y causa sensación, con más de un millón de descargas y 12 millones de dólares de inversión. A Rebeca Minguela y Alex Pérez, ingenieros y MBA por las universidades norteamericanas de Harvard y Stanford, la idea les pareció tan redonda que decidieron lanzar algo parecido en España.

En 2010, el 3% de las reservas se hicieron con móvil. El pasado año subieron al 10%

Así nació Blink a finales del octubre pasado. Hoy cuenta con el acuerdo de 200 hoteles en seis países europeos, entre ellos en España, con establecimientos de 12 ciudades. Cada día, a partir de las doce, los alojamientos escogen el número de habitaciones libres que ofrecen y su descuento.

Blink cierra acuerdos con unos 15 hoteles por ciudad y les obliga a un mínimo de un 10% de rebaja sobre el precio de Internet. Por encima, lo que quieran. Las cuatro mejores ofertas son las que al final aparecen disponibles en la aplicación.

"Hemos creado un sistema de subasta para que los hoteles compitan entre ellos y ofrezcan el mejor precio. Al consumidor le interesa porque puede alojarse en sitios de calidad ahorrándose hasta un 70%, y al hotel también porque si no la habitación quedará vacía", explica el consejero delegado de la empresa, Miguel Ortega, ingeniero de 30 años de edad.

La ocupación media diaria de los hoteles europeos, asegura el promotor, es solo del 60%, es decir, que tienen un 40% de habitaciones libres para jugar con descuentos.

¿Quién utiliza este servicio? Minguela sonríe. "Sabemos que una buena parte de las reservas que se realizan en Estados Unidos a través de HotelTonight se hacen a ultimísima hora, a partir de las doce de la noche... imagina". Claro que no todo es lujuria o desesperación. También hay viajeros de negocio en modo ahorrador y turistas que improvisan. "Es cuestión de cambiar el chip. Si sabes que siempre tendrás un hotel barato y de calidad esa misma noche, puedes esperar".

Minguela y Pérez dan pocos datos económicos. Por cada reserva Blink se lleva una comisión, pero no revelan qué cantidad. En Estados Unidos aplicaciones similares se embolsan entre un 15% y un 25%. El resto es para el hotel. En España la aplicación Blink supera ya las 45.000 descargas en solo tres meses y logró en varias ocasiones ocupar el primer lugar de la tienda de Apple en su categoría de viajes.

Ahora cierran los flecos de una primera ronda de financiación con inversores europeos y de Silicon Valley. La cantidad es un misterio, pero el currículo ayuda: de los 20 empleados de Blink, casi todos tienen estudios y experiencia internacional, tres de ellos bregados en Harvard y Stanford.

"La oportunidad es muy grande. En 2010 un 3% de las reservas mundiales de hoteles se hicieron desde un teléfono móvil. El año pasado ya fue un 10%. Esto solo acaba de empezar", advierte Minguela. Su prioridad es crecer a toda máquina, ser los primeros en conquistar España y Europa y evitar que surjan clones como setas. Y sí, ellos niegan ser a su vez un clon del norteamericano HotelTonight.

"Nuestro modelo es más beneficioso para el hotel y la aplicación más sencilla de usar", dice. Y por si quedan dudas de su fe, añade: "Innovar no es solo crear algo completamente nuevo, también consiste en saber adoptar la innovación de otros sin reinventar la rueda. En España somos malísimos en esto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de febrero de 2012