La crisis del euro

Barroso condiciona los eurobonos a un mayor control presupuestario

La Comisión reclama al nuevo Gobierno español una reforma laboral "valiente"

El acuerdo sobre el Gobierno económico de la UE aprobado el pasado septiembre, (un paquete de seis medidas legislativas) ya se ha quedado viejo. La profundización de la crisis de la deuda durante los dos últimos meses ha llevado a la Comisión a presentar tres nuevas iniciativas que persiguen reforzar muchísimo más el control de los presupuestos de los Estados de la zona euro, aumentar la vigilancia de los países con dificultades de financiación y promover la mutualización de la deuda. Para Barroso "sin más gobernanza económica es muy difícil, sino imposible, sostener la moneda común".

Barroso dio ayer un nuevo paso adelante en su intento de que la Comisión Europea recupere protagonismo en la gestión de la política económica de la zona euro, un terreno dominado por el directorio de Berlín y París. La tormenta financiera en el mercado de deuda no cesa, pero la Comisión responde con nuevas y más duras medidas de coordinación y control fiscal, impensables hace unos meses.

Bruselas podrá exigir cambios en los Presupuestos nacionales
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En el refuerzo del control presupuestario de los países de la zona euro, la Comisión quiere tener el derecho a "pedir la revisión de los proyectos de presupuestos si considera que incumplen seriamente las obligaciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento". Todo esto se realizará públicamente para asegurar la completa transparencia. En el supuesto de los países sometidos a procedimientos de déficit excesivo (porque han superado lo límites del 3% de déficit o 60% de deuda) los controles serán más rigurosos. A los países de la zona euro se les podrá exigir que constituyan consejos independientes y elaborar sus presupuestos sobre previsiones también independientes.

El presidente de la Comisión Europea, precisó, no obstante, que "los presupuestos nacionales serán elaborados y votados, por supuesto, por los Parlamentos nacionales, que tendrán la última palabra". "La diferencia con la situación actual" añadió, "es que la Comisión tendrá el derecho de emitir una opinión y podrá pedir cambios. Por primera vez los parlamentos nacionales tendrán información de todos los demás países de la zona euro. No debemos oponernos al proceso democrático nacional. Necesitamos ambos", apostilló.

La Comisión también quiere reforzar sus poderes de supervisión fiscal sobre los países que sufren o están amenazados por una grave inestabilidad financiera. En estos casos la Comisión propone que el Consejo tenga el poder de emitir una recomendación a un Estado instándole a que pida asistencia financiera.

Bruselas ha adelantado la presentación del Informe Anual sobre el Crecimiento para 2012, que será analizado por los líderes el próximo día 9 de diciembre. El informe establece las prioridades que deben tener en cuenta los Estados en la elaboración de sus presupuestos y las reformas estructurales a acometer. En relación con este nuevo horizonte que otorgará mayores poderes a la Comisión, el vicepresidente de la Comisión, y comisario de Asuntos Económicos, Monetarios y del euro, Olli Rehn, manifestó que aprovechaba la ocasión "para animar al nuevo Gobierno español a que adopte reformas valientes para modificar el funcionamiento del mercado de trabajo y a que reforme los sistemas de educación y formación con el fin de que las perspectivas de los jóvenes sean mejores". En su opinión, "debe haber algo que va profundamente mal si el paro, de media está por encima del 20%".

La tercera iniciativa es la introducción de los eurobonos que la Comisión condiciona en cualquier caso a un simultáneo refuerzo de la disciplina presupuestaria. La propuesta de la Comisión prevé tres posibilidades; sustitución total de la deuda nacional de los Estados por bonos europeos, sustitución parcial hasta un 60% (en ambos casos habría una garantía solidaria total o parcial de los 17 del euro) y emisión conjunta, pero solo con garantía proporcional a las necesidades de cada Estado. En relación con la oposición de Berlín a esta iniciativa, Barroso, "se mostró animado" por las últimas manifestaciones de Alemania. En su opinión "no hay una oposición absoluta, sino más bien de calendario". Barroso defendió la apertura del debate con su propuesta y aseguró que su intención "no es ir contra nadie y mucho menos contra el Estado es la mayor economía de la zona euro".

Durão Barroso gesticula durante la conferencia de prensa, ayer en Bruselas.
Durão Barroso gesticula durante la conferencia de prensa, ayer en Bruselas.DELMI ÁLVAREZ

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