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Necrológica:

Ilya Zhitomirskiy, cofundador de la red social Diaspora*

Impulsó en 2009, con apenas 20 años, una plataforma alternativa a Facebook

"Entusiasta de la cultura libre y de una web abierta. He estudiado un montón de locas matemáticas". Así se definía en Twitter Ilya Zhitomirskiy, fundador de una de las más recientes redes sociales, Diaspora* (el asterisco representa la flor germinada de un diente de león). Zhitomirskiy fue hallado muerto el pasado fin de semana en San Francisco (California). Tenía 22 años.

Había nacido en 1989 en Moscú. Su padre y abuelo habían sido matemáticos, y llegó con 11 años a Estados Unidos, cuando sus padres emigraron a este país. En 2007 se graduó en Filadelfia y estudió Matemáticas, Economía y Ciencias de la Computación en las universidades de Tulane y Maryland hasta que recaló en la de Nueva York, donde conoció a Maxwell Salzberg, Daniel Grippi y Raphael Sophaer, con los que lanzó el proyecto Diaspora* cuando apenas le quedaba un semestre para graduarse.

Zhitomirskiy y sus tres colegas querían ofrecer una alternativa a las actuales redes sociales, a las que criticaban su control de los datos de los miembros; en particular, tenían en el punto de mira la gestión de los datos por parte de Facebook. De ahí que Diaspora* se presentara en 2009 como un espacio donde los participantes conservarían el pleno dominio de su intimidad y la confidencialidad de sus datos. Planteada como una solución de código abierto, Zhitomirskiy y sus amigos acudieron a las donaciones a través de Internet para financiar su proyecto. Consiguieron sus objetivos: lograron recaudar 200.000 dólares de unos 6.000 donantes. Curiosamente uno de ellos fue el propio Mark Zuckerberg, patrón de Facebook, que veía en ellos algo de sí mismo cuando, también muy joven, abrió su red social.

Diaspora* nació con la idea de que los internautas, como explicaba el propio Zhitomirskiy, no estuvieran sometidos a los caprichos de las compañías que gestionan las plataformas, algunas de las cuales pueden pretender explotar los datos y contenidos de sus usuarios para sus propios fines. Los internautas ya pueden acceder a Diaspora* por invitación, pero Zhitomirskiy no podrá saber si han conseguido ganar su difícil batalla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de noviembre de 2011