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Necrológica:'IN MEMORIAM'

Jaime Moll Roqueta, callado y generoso sabio del libro antiguo

El jueves pasado fallecía en Madrid Jaime Moll Roqueta. Quizá a la mayoría nada les diga este nombre, pero Jaume Moll Roqueta era la máxima autoridad española en historia del libro y de la edición y un reputado musicólogo; un sabio callado y generoso que sabía todo lo que hay que saber de los impresos antiguos españoles.

Nacido en Barcelona en 1926, se licenció en Filosofía y Letras, especialidad de Historia, en la Universidad de su ciudad natal en 1948. Inmediatamente se centró en el estudio de la música española medieval y renacentista, bajo la tutela de Higinio Anglés y Miguel Querol. En esa etapa dejó una gavilla de estudios modélicos sobre músicos españoles renacentistas, como Cristóbal de Morales o Luis Venegas Henestrosa, y sobre los antifonarios visigóticos y mozárabes medievales.

El bibliotecario de la RAE era la máxima autoridad española en historia del libro

En 1954 ingresó en el cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos. Muchos le recordarán en esta nueva etapa de su carrera profesional como director de la biblioteca de la Real Academia de la Lengua. Fue en ese periodo cuando empezó sus investigaciones sobre la historia del libro antiguo español. En 1979 publicó un trabajo nuclear en la historiografía española sobre la materia: Problemas bibliográficos del libro del Siglo de Oro. Esta aportación supuso un antes y un después en la manera de entender el libro español antiguo. La claridad de exposición, los ejemplos y la metodología aplicada marcaron a todos los que leyeron aquellas páginas. A este luminoso estudio siguió una larga treintena de trabajos similares, siempre sobre los problemas editoriales de la producción impresa de los autores más relevantes de nuestras letras áureas.

En 1984 dio la noticia editorial del primer tratado de imprenta español, la Institución y origen del arte de la imprenta y reglas generales para los componedores de Alonso Víctor de Paredes, impreso hacia 1684 por el propio autor en tirada de un solo ejemplar; se trata del primer manual sobre la materia publicado en Europa y su significación ha sido fundamental para todos los estudios posteriores.

Poco dado a la publicidad y al trasiego público de los honores, prefería refugiarse en las bibliotecas y en los archivos, donde su figura silenciosa, persiguiendo un dato, una tipografía o una variante, era familiar para quienes comparten la labor callada de la erudición.

Costaba arrancarle un artículo, siempre pendiente de una comprobación; de ahí que su abundante bibliografía ande desperdigada en libros colectivos y revistas, que cada cierto tiempo reunía en un volumen, como De la imprenta al lector. Estudios sobre el libro español de los siglos XVI al XVIII (1994) o Problemas bibliográficos del libro del Siglo de Oro (2011).

Le conocí como profesor de la vieja Escuela de Documentalistas en la Biblioteca Nacional y más tarde, a partir de 1982, como catedrático de Bibliografía de la Universidad Complutense de Madrid. Desde entonces me honró con su amistad, con su saber y con su generosidad; generosidad que a nadie negaba cuando se acercaban a la estatura de sus conocimientos, porque cuando alguien tenía un problema sobre cualquier aspecto de un libro español antiguo había que contar, necesariamente, con la opinión y la sabiduría de Jaime Moll.

Su pérdida es irreparable, porque sabía todo lo que había que saber de ese artefacto incomparable que llamamos libro y con él se van las claves de tantas cosas que se nos han quedado para siempre pendientes.

Víctor Infantes es catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de octubre de 2011