Reportaje:

El músico que acompañó a Brel y a Boulez

Diego Masson, historia viva del sonido contemporáneo, dirige hoy en el Gaiás

"Este hombre es historia viva de la música contemporánea". Luis Soto, flautista y miembro del Taller Atlántico Contemporáneo (TAC), resume de esta forma tan contundente la figura del director Diego Masson, que hoy martes dirigirá los Seráns do TAC, en la Cidade da Cultura. Su definición no es para menos. Se podría decir de Diego Masson (Tossa de Mar, 1935) que ha asistido en primera persona a la eclosión a mitad del siglo XX de lo que ahora llamamos música contemporánea.

Masson es hijo del pintor surrealista André Masson, a quién hace tres años se le dedicó una retrospectiva en Galicia, y su nacimiento en Cataluña se debe a la gran amistad que unió a su padre con el pintor Joan Miró. "Tenían el estudio en París pegado y se conectaban por un hueco. Vino a Cataluña porque estaba muy vinculado a los movimientos anarquistas, pero en cuanto estalló la guerra dedició marcharse", explica en el descanso de uno de los ensayos con el TAC. Diego Masson es una figura importante en el devenir de la música contemporánea o música de vanguardia para otros y cada afirmación suya es como asistir a un pedazo de la historia de la música contada en primera persona: "Éramos jóvenes en los cincuenta y los sesenta y queríamos descubrir cosas nuevas. No había esto que ahora se llama música contemporánea y el primero que abrió el camino fue Pierre Boulez en el 54".

Compuso para Louis Malle, tocó para Edith Piaf y fue amigo de María Casares

Amable y cercano, mientras toma su café en un descanso el director y compositor francés recuerda muchas de las vivencias que compartió con algunos de los músicos que han forjado los cimientos de la música contemporánea. "Mucha gente no sabrá que Pierre Boulez tocaba el piano en el cabaret Folies Bergère y después se iba a componer sus piezas", explica riéndose Masson, que ha convivido con referentes como su amigo del alma John Cage, al que siempre acogía en su casa parisina, o con Luigi Nono, Luciano Berio o el mismo Karlheinz Stockhausen, todos ellos pioneros en los nuevos lenguajes de vanguardia en la música.

La biografía de Diego Masson es tan interesante como inabarcable. Empezó como percusionista y grabó en estudio y formó parte de bandas en directo de leyendas de la música francesa como Jacques Brel, Johny Halliday o la misma Edith Piaf, después de "empezar a los 17 años tocando en clubs de streap-tease de noche y estudiando en el conservatorio de día". Además compuso música para dos películas de Louise Malle, las Narraciones Extraordinarias (1968), que codirigió con Federico Fellini y Roger Vadim, y El unicornio [Black Moon] (1975), una rara película que el cineasta francés rodó en su periplo americano. Y sobre todo fue gran amigo de la actriz gallega María Casares. "Una vez me pidió que la ayudara para preparar algo donde debía cantar. Lo preparamos varias semanas, pero María comprendió que tenía todo el talento del mundo, pero no el don de cantar", rememora Masson, que realizó una gira como músico de escena con la actriz a mediados de los sesenta por Argelia, "donde era absolutamente reverenciada".

Masson abandonó poco a poco su trayectoria como músico y compositor y pasó a la dirección. "No me sentía compositor, me ofrecieron muchas cosas pero prefiero dirigir la buena música de los otros", confiesa este testigo directo de la evolución de la música desde los años cincuenta del pasado siglo. "Entonces esa música era muy difícil de interpretar y se necesitaban muchísimos ensayos, pero ahora con músicos como los que tengo aquí todo funciona muy bien", explica, encantado con la marcha de los ensayos, donde se le ve bajar con celeridad del pedestal de director y dar instrucciones al lado de cada músico.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

"Este hombre es respetado y reverenciado", afirma Diego García, el director habitual del TAC, y artífice de la presencia de Masson en Galicia después de conocerlo en una estancia en Inglaterra. Cuando ofreció a Masson esta posibilidad le dio carta blanca. El maestro francés eligió para esta noche obras de Lucca Francesconi, Dallapiccola y de un autor gallego poco conocido, Carlos López García-Picos, "un compositor con un lenguaje personal y muy vanguardista que merece ser rescatado", explica García. En el concierto también se interpretará una obra del compositor David del Puerto, que a las 18.30 horas tendrá una conversación abierta con Diego Masson en la que el público podrá intervenir. Posteriormente vendrá la introducción del actor Carlos Blanco y al finalizar habrá una degustación gastronómica. "Verlo dirigir será un lujo, pero todavía más va a ser escucharlo antes en primera persona", concluye Luis Soto.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS