La reforma constitucional abre una brecha con los nacionalistas
CiU se niega a votar para denunciar la ruptura de un consenso básico - Socialistas y populares solo logran el apoyo de UPN a la iniciativa

Casi nada es ya normal en el Congreso. Quedan tres meses para las elecciones. El PSOE sigue en el Gobierno y el PP en la oposición, pero ayer formaron un sólido bloque para defender en el pleno una reforma constitucional por la vía rápida para limitar el déficit y la deuda de todas las Administraciones. Los nacionalistas catalanes de CiU y los vascos de PNV, formaciones clave en muchas legislaturas de la etapa democrática para conformar mayorías, censuraron con especial dureza a los dos grandes partidos, que pueden necesitar su voto tras las elecciones del 20-N. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran, llegó a denunciar la ruptura del consenso constitucional y decidió por primera vez en su historia no votar. El Gobierno y el PP sacaron adelante la toma en consideración de la iniciativa por 318 votos a favor (solo UPN apoyó a socialistas y populares), 16 en contra (entre ellos el del socialista Antonio Gutiérrez) y 2 abstenciones, de Coalición Canaria. El PSOE argumentó que no había otra opción para calmar a los mercados y garantizar el Estado de bienestar. Los populares presumieron de ser los padres de la idea.


























































