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Van Rompuy respalda el nuevo recorte de Italia

El Gobierno italiano, que el sábado aseguró contar con el visto bueno del Banco Central Europeo (BCE) y de la canciller alemana, Angel Merkel, a su nuevo plan de ajuste, anunciado el viernes, recibió ayer los parabienes del Consejo Europeo. "Apoyo plenamente y saludo las medidas financieras oportunas y rigurosas" impulsadas por Italia, indicó Herman Van Rompuy tras haber mantenido una conversación telefónica con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, informa Efe. "Esas medidas aprobadas son crucialmente importantes no solo para Italia sino para toda la eurozona", indicó.

El Gobierno italiano aprobó un nuevo plan de ajuste de 45.500 millones de euros con el que pretende alcanzar el equilibrio presupuestario en 2013 y calmar la inquietud de los mercados sobre la situación que atraviesan las finanzas públicas del país.

El ajuste incluye una sobretasa para las rentas más altas, así como la supresión de las provincias más pequeñas (algo más de una treintena) y ayuntamientos (cerca de 2.000), así como el retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años para hombres y mujeres (ahora ellos se retiran a los 65 y ellas, a los 60), entre otras medidas.

Huelga

El plan es una suerte de enemigo común para todos los sectores: oposición política, sindicatos y patronal. La líder de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL, en sus siglas en italiano), Sussana Camusso, arremetió contra las medidas en una entrevista con el diario La Repubblica y anunció que la huelga será decidida el 23 agosto junto a la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores (CISL) y la Unión Italiana del Trabajo (UIL). Camusso criticó que "una vez más son golpeados los más débiles, que son los que pagan los impuestos" y criticó al ministro Sacconi "por hacer peligrar el contrato nacional".

Desde Alemania, el ministro alemán de Finanzas, Wolf-gang Schäuble, ha rechazado expresamente la fórmula de crear títulos de deuda común europea, los llamados eurobonos. Schäuble dijo que los eurobonos no son deseables "mientras cada país desarrolle su propia política de finanzas". En declaraciones a Der Spiegel, rechazó también las ayudas ilimitadas a los países de la eurozona afectados por la crisis de la deuda y advirtió de que "no habrá una salvación a cualquier precio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de agosto de 2011