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Entrevista:CARMEN MACHI | Protagonista de 'Rescatando a Sara'

"No me embarcaría en una serie que durara 10 años"

A Carmen Machi le resulta complicado quitarse el sambenito de Aída, su personaje en la veterana comedia de Telecinco, pero la actriz (Madrid, 1963) borda los papeles dramáticos, como ha demostrado en teatro con La tortuga de Darwin o en cine, donde ha trabajado a las órdenes de Pedro Almodóvar (Hable con ella, Los abrazos rotos). Ahora, acaba de volver a la televisión en la miniserie de Antena 3 Rescatando a Sara. Machi se ha puesto en la piel de Leticia Moracho, una madre como cualquier otra que, de la noche a la mañana, se ve obligada a pedir ayuda a ministros, embajadores y cónsules para poder recuperar a su hija secuestrada por su padre en Irak.

Pregunta. "No estoy cansada de la televisión, quien está cansada de mí es ella", dijo usted en 2008 y ahora regresa con Rescatando a Sara ¿Siente que la televisión la vuelve a querer?

La actriz vuelve a la televisión en un telefilme sobre una historia real

R. No recuerdo haber dicho eso, pero no tengo la sensación de volver a ningún sitio. Yo soy actriz y hago cine, teatro y televisión, no hay que darle más trascendencia.

P.¿Qué van a encontrar los espectadores en este telefilme?

P. La miniserie comienza con la relación de amor entre la española Leticia Moracho y un hombre musulmán. Tras 16 años de convivencia y una hija se separan. Entonces, el padre secuestra a la niña y se la lleva a Basora, en plena guerra del Golfo, en 2006. El telefilme está basado en hechos reales y se inspira en la novela que escribió Javier Preciado. El periodista de investigación del espacio de Mercedes Milá [Diario de...] se implicó en la historia y ayudó muchísimo a la familia. Después de tres años de lucha terrible y contra toda esperanza este caso tuvo un final feliz, pero hay 1.500 casos parecidos sin resolver.

P. ¿Y cómo se enrola Carmen Machi en este proyecto?

R. Manuel Ríos, director de Rescatando a Sara, y yo teníamos cuentas laborales pendientes. Y como conoce mis inquietudes, cuando se presentó el proyecto de Bocaboca, muy atractivo aunque desgarrador, eché para adelante. Es la primera vez que participo en una película para televisión y me ha resultado muy enriquecedor interpretar a un personaje real, pero no famoso.

R. Leticia Moracho es toda una madre coraje y usted sabe mucho de ello, porque en Aída también tenía que bregar lo suyo.

R. Yo no soy madre, pero puedo imaginar lo que debe ser que te arranquen la entraña. Es una madre coraje, desde luego, pero también es una mujer muy enamorada que después se queda seca, vacía y enfrentándose a la venganza más cruel, que es que le quiten a su hija y no saber si está viva o muerta. Gracias a su coraje y obsesión logró que volviera a España.

P. ¿Conocer a Moracho le ha influido a la hora de construir el personaje?

R. Por supuesto, mucho. Toda su odisea está documentada, grabada incluso con cámara oculta, y todo ese material demuestra que la realidad supera la ficción. Lo que me fascinó de esta mujer fue su valentía y serenidad y yo quería interpretar a Leticia así, sin aspavientos ni histrionismos. Curiosamente, un día Leticia le dijo a su hija que si alguna vez su historia se llevaba a la pantalla quería que fuera yo la protagonista.

R. ¿Cómo retrata el telefilme un país, Irak, una religión, la musulmana, y unas costumbres muy alejadas del mundo occidental?

R. Con mucho respeto a su religión, su fe, su cultura, sus costumbres... El padre no piensa que está cometiendo ningún crimen. Según el Corán él es el dueño y poseedor de la niña.

P. La audiencia que está acostumbrada a verla en papeles cómicos como el de Aída quizá se sorprende con este registro más dramático. ¿Usted está más hecha para hacer reír o para hacer llorar?

R. Los dos son importantes y hay que hacerlos desde la verdad. Hacer reír presenta más dificultades que el drama pero se valora poco. Yo me siento igual de cómoda en una faceta que en otra, pero este rodaje ha sido muy intenso, dramático y me ha dejado muy revuelta.

P. Aída contará con usted como invitada especial en cuatro capítulos. ¿En qué condiciones volvería a una serie de largo recorrido?

R. Que no durara diez años. Me llaman a menudo para series y es una bendición en un momento tan tremendo. Pero solo me embarcaría en una serie que me dejara huecos. No me apetece hipotecarme, necesito respirar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de julio de 2011