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Necrológica:

Bill Hunter, entre soldados y travestis

El actor australiano rodó 110 títulos

"Mientras un director me dijera dónde ponerme y qué decir, yo estaba feliz. Cualquiera que diga que hay algo más detrás, está lleno de mierda". Bill Hunter (1940, Melbourne) resumía así lo que significaba el mundo del celuloide en una de sus últimas entrevistas. Este legendario actor australiano ha fallecido y, para muchos, Australia se ha quedado huérfana.

Hunter murió el 21 de mayo, a los 71 años y tras una breve lucha contra un cáncer inoperable en Melbourne, la misma ciudad que le vio nacer. Cien producciones cinematográficas y televisivas componen su legado.

En sus primeros años, el destino de Hunter no parecía estar encauzado al mundo del cine. Fue miembro del equipo australiano de natación con el que estuvo apunto de participar en los Juegos Olímpicos de verano de 1956. Una meningitis se lo impidió, obligándole a seguir otro camino.

Tan solo doce meses después debutó en el cine como extra, en el film Shiralee (1957), tras el cual consiguió ser el doble de Gregory Peck, un nadador en la película La hora final (1959). Hunter explicaba que era actor gracias a Peck: "Le vi repetir una escena 27 veces. Y pensé: yo lo puedo hacer mejor". Y se puso manos a la obra. Hizo un curso de arte dramático con el que consiguió una beca en la Northampton Repertory Company (RADA) de Inglaterra, y en 1966 se estrenó en televisión con dos episodios en la mítica serie Doctor Who. De vuelta a casa, participó en series televisivas donde interpretó a "tíos duros", policías o criminales. En sus inicios en el cine, se metió en la piel de un oficial sádico en Mad Dog Morgan (1976), protagonizada por Dennis Hopper en el papel del forajido más famoso de Australia, aunque muchos le recuerdan por su rol de comandante australiano, bigote perfecto y gran templanza, en Gallipoli, de Peter Weir (1981), junto a Mel Gibson.

El éxito internacional tendría que esperar hasta 1994, año en el que le llegaría un merecido reconocimiento de la mano de dos de sus papeles más relevantes: un político corrupto, mujeriego y padre del novio en la película La boda de Muriel, y su interpretación del mecánico Bob, que arreglaba la camioneta de los travestis protagonistas de Las aventuras de Priscilla, reina del desierto, dirigida por Stephan Elliot.

En 2003, puso la voz al dentista que secuestra al pez payaso en Buscando a Nemo. Una de sus últimas apariciones fue en la cinta Australia (2008), protagonizada por Nicole Kidman y en la miniserie de la HBO The pacific (2010). Ambas participaciones fueron papeles menores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de junio de 2011