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Reportaje:Información privilegiada

Alivio en la campaña para Moltó

Tres exdirectivos citados declaran en la Audiencia a favor del expresidente de CCM

El expresidente de Caja Castilla la Mancha (CCM), Juan Pedro Hernández Moltó, recibió el pasado martes una alegría durante el proceso abierto en la Audiencia Nacional en relación con la denuncia que presentó el PP contra él acusándole de falsificación de documentos, ocultación de información, estafa y administración desleal en la gestión de la entidad. Los tres testigos solicitados por el partido conservador (el ex director financiero de la CCM y actual director general, Gorka Barrondo; Alejandro López, ex secretario general, y Javier Sainz, exdirector de Riesgos) que fueron citados a declarar le dieron un espaldarazo y no respaldaron precisamente los intereses de dicho grupo político.

Las declaraciones de los testigos no han servido para echar más leña al fuego, si era esa la intención. Eso explica que prácticamente hayan pasado desapercibidas. Los tres coincidieron al declarar que las actuaciones de Moltó van, precisamente, por el camino contrario de lo que el PP le acusa. Es decir, según ellos, Moltó no se extralimitó en sus funciones y se limitaba a dar sus opiniones en los órganos en los que intervenía. Tampoco les consta que ocultara el contenido de los informes del Banco de España sobre CCM al Consejo de Administración de la entidad, ni que se concediesen créditos sin pasar por los órganos de control siguiendo los cauces establecidos.

También subrayaron que no tenían conocimiento de que hubiera alteraciones u operaciones no contabilizadas en las cuentas de 2008, ni de la existencia de alteraciones de las cuentas sociales, aunque sí reconocieran que había una concentración de créditos que llamaba la atención. También sostuvieron que las inversiones o proyectos eran presentados normalmente por el departamento comercial y no por el presidente, así como que en la comisión de inversiones no se veían propuestas de concesión de crédito, sino inversiones estratégicas, y en ella no intervenía Moltó, que no formaba parte de la misma. Entre ellos figuran algunos sonados como el aeropuerto de Ciudad Real o las relaciones con empresarios inmobiliarios, especialmente con Luis Portillo, en las que, según los testigos, Moltó nunca dio órdenes a favor o en contra y apenas intervino más allá de entrevistas con clientes posteriores a la aprobación de las operaciones por la comisión ejecutiva, previo informe por el comité de riesgos.

En los círculos políticos manchegos se había significado la coincidencia de la citación de los tres testigos en fechas de campaña electoral y se había atribuido a los buenos oficios del abogado de la acusación Luis Gordillo, exfiscal de la Audiencia Nacional. Según las sospechas, esa coincidencia respondía a una estrategia bien montada por el PP para continuar con los ataques al Gobierno regional del PSOE en la recta final de la carrera hacia los comicios y rematar con nuevos datos contra el expresidente y exdirigente socialista. No quiere decir esto que haya acabado la batalla. Aunque seguramente al PP le hubiera gustado dar más guerra estos días, posiblemente a estas alturas ya considera amortizado el caso, por lo que después puede entrar una fase de relajación.

La cuestión es que, por una razón u otra, el caso CCM no ha tenido tanto protagonismo en la campaña como se podría esperar después del acoso y derribo que lleva el PP con el asunto. El PP convirtió en casus belli la intervención de CCM por parte del Banco de España y la consecuente destitución de Hernández Moltó, exdiputado nacional colocado al frente de la entidad por el PSOE, y todo el Consejo de Administración. Desde antes incluso de aquel 29 de marzo de 2009, el PP manchego, liderado por María Dolores de Cospedal, se abalanzó contra los socialistas regionales con su presidente, José María Barreda, a la cabeza. Los dos se juegan el cetro regional el próximo domingo.

Tampoco es que el PSOE haya mostrado mucho interés en airear estas circunstancias favorables, probablemente porque prefiere no remover nada para no recibir nuevas acometidas. Pero Hernández Moltó ha podido esbozar una sonrisa de oreja a oreja como hacía tiempo que no le salía.

Inhabilitación y multa aún pendientes

Lejos de las peleas políticas, que han sido muchas, para Juan Pedro Hernández Moltó la situación supone un soplo de aire fresco después de tanto tiempo siendo el pimpampum del PP. Moltó, que declaró en la Audiencia en febrero, tiene ahora la oportunidad de resarcirse para dejar claro a sus compañeros de consejo que nunca les engañó y que siempre fue leal con ellos. Uno y otros tienen pendiente la multa, en distinta cuantía, que les impuso el Ministerio de Economía a propuesta del Banco de España por su gestión en CCM. En el caso de Moltó, a la multa de 155.000 euros se añade inhabilitación por cinco años para ocupar cargo público. Y aquí se encuentra otra vez con la Audiencia Nacional, donde está recurrida la sanción. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 2011

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