Entrevista:JUANMA ITURRIAGA y FELIPE REYES | BALONCESTO

"Este Madrid tiene mucho futuro"

El Madrid vuelve a la final a cuatro tras 15 años de ausencia en la temporada en la que su entrenador, Ettore Messina, se despidió antes de tiempo. Iturriaga, que ganó dos Copas de Europa con el equipo blanco, y Reyes, que aspira a la primera, hablan del gran reto

Final a cuatro de la EuroligaEntre ambos suman 19 temporadas (12, el veterano; siete, el actual pívot) en el Madrid. Juanma Iturriaga (Bilbao, 1959) y Felipe Reyes (Córdoba, 1980) reflexionan acerca de un equipo que ha puesto fin a tres lustros de ausencia de la máxima competición europea de baloncesto en una temporada marcada por la marcha de Ettore Messina. "Él tendría sus razones, pero no fue el mejor momento para dejar el equipo. La presión tras su marcha fue durísima para un grupo tan joven, pero esa misma presión nos ha hecho crecer", afirma Reyes. Sus compañeros y él buscarán renovar, a partir del viernes en Barcelona, aquella imagen que amarillea en las hemerotecas en la que se ve a Arvydas Sabonis levantando, en 1995 y en Zaragoza, la octava Copa de Europa. En las semifinales de la final a cuatro espera el Maccabi de Tel Aviv.

Reyes: "A pesar de la juventud, demostramos carácter y ambición en las citas importantes"
Iturriaga: "Hay una base para construir y eso debe dar tranquilidad"

Felipe Reyes. Que un entrenador se marche a mitad de temporada no es normal. Cuando superamos al Valencia, en los cuartos, dije que para mí era igual de importante que haber ganado un Mundial o un Europeo. Aquellos partidos fueron los más difíciles de mi carrera... Me jugaba el prestigio. Si hubiéramos perdido tras irse Messina, la gente se nos habría echado encima. Nos habría señalado como culpables y nos habría tocado tragar.

Juanma Iturriaga. Con su huida varió el foco. Cuando un entrenador se va y, además, no explica muy bien los motivos, el análisis es complicado y existe una tendencia habitual a culpabilizar a los jugadores. Eso se vio en el primer partido, en el que la afición les dedicó una enorme pitada. Ante el Valencia estaba en juego incluso el futuro. Hay un núcleo muy majo para hacer un proyecto con cierta base, pero en este club te quedas sin la final otra vez y lo mismo el año que viene volvemos a fichar seis jugadores, cambiamos de entrenador y seguimos en una dinámica que se ha demostrado que no funciona. La sensación que tengo es que hay una base para construir algo interesante y esto debe dar tranquilidad.

F. R. Somos un equipo joven, con mucho futuro y con mucho margen de mejora.

J. I. Además, en la montaña rusa que habéis vivido, habéis ganado todos los partidos que debíais ganar, salvo la final de la Copa. El problema es que eso luego no concuerda con esos días de pájara.

F. R. Hemos ganado en canchas dificilísimas, como Siena, Belgrado... A pesar de la juventud, hemos demostrado carácter y ambición en los momentos importantes. Otros días es verdad que no hemos dado la imagen que teníamos que dar. Esa juventud, a veces, nos traiciona.

J. I. El liderazgo tipo Braveheart, todos detrás de mí, está pasado de moda. Los buenos equipos cuentan con un liderazgo compartido. Pero este equipo ha dado la sensación de que en los días malos no hay nadie capaz de variar esa dinámica.

F. R. Aquí lo importante es ser una piña. Quizá es cierto que no tenemos un líder, pero tenemos un grupo muy bueno y nos apoyamos entre todos. Hay un gran ambiente y eso se traslada a la cancha. Son muy importantes los jugadores nacionales. Cuando hay gente de distintos países, es complicado hacer grupo. Ahora somos muchos los españoles. Así es más fácil encontrar la unión y la química.

J. I. El que haya una mayoría nacional da cohesión, una idea y, sobre todo, una identificación de la gente. La ACB cambia tanto que es imposible grabar en la memoria un equipo, ya no te digo un quinteto. Pero, al menos, hay que tener gente que lleve cuatro o cinco años, que sea un equipo reconocible. Los equipos bandera, como el Madrid y el Barça, deben tener una columna nacional propia, de cantera... Eso da beneficios.

F. R. Uno de los objetivos que nos planteamos al comienzo está conseguido, pero todos somos conscientes de que, si ahora somos un desastre en la final a cuatro, tiraremos todo por la borda. Hay que ser ambiciosos. No vale con llegar. Nos jugamos mucho más que una Euroliga. Nos jugamos que la gente se ilusione con este equipo y estos jugadores. Eso sería muy bueno para el futuro. Hay que demostrar que podemos luchar y competir.

J. I. La idea de que el Madrid tiene que ganar pasa primero por competir y este curso está compitiendo y cada vez mejor. Ante la final a cuatro, ojalá la gane el Madrid, pero sobre todo me encantaría que compitiese y no perdiera la ocasión de seguir creciendo. Hay mucha gente que está ilusionada. Hay una apuesta clara por los jóvenes. A partir de ahí se sigue construyendo compitiendo y no dando pasos atrás ni dudando del modelo.

F. R. Tenemos ganas, ambición, carácter, talento..., y no nos arrugamos ante nadie. Cuando juegas finales y no las peleas, es un desastre. Si no ganas, pero compites, la gente lo valora. Lo que no perdonan es que no lo des todo.

J. I. Los seguidores quieren tener la confianza y la ilusión de que su equipo va a estar peleando por los títulos. Que cuando llegue la hora de la verdad va a estar ahí. Habrá veces que gane y otras que no, pero estará compitiendo. Los 15 años de sequía dicen que esto no lo ha cumplido el Madrid.

F. R. La suerte es importante.

J. I. El proyecto de Joan Plaza fue muy interesante, pero el fichaje de Papadopoulos acabó convirtiéndose en una pesadilla por rendimiento y falta de adaptación. Ha faltado ese empujón. Este Madrid no creo que sea el mejor de los últimos 15 años, pero influyen muchas cosas. Y en este tiempo los culpables han ido desde el rendimiento hasta una mala gestión pasando en alguna ocasión por la mala suerte. Era una estadística que había que romper. Era una mochila que se iba llenando. Esa tensión extrema se notó ante el Valencia.

F. R. El problema es que cada vez hay más equipos con capacidad para luchar en Europa. El nivel es más alto y más igualado. La mochila pesaba mucho y esta temporada más que nunca por los 15 años sin estar en la final y por todo. Es duro tener que ver la final a cuatro por la tele todos los años. El cuerpo te pide estar allí.

J. I. En esos momentos desearías que se jugase en otro planeta. Pero también debe ser motivador acumular esa rabia. ¿El hecho de que sea en Barcelona os pone?

F. R. Lo que quieres es jugarla. El Barça era favorito para ganarla, y jugarla nosotros y que no estén ellos es un aliciente más. Pero será incluso peor que sea en Barcelona porque la gente apoyará a cualquiera de los otros equipos.

J. I. Hay un mito con la palabra autogestión de un equipo, pues automáticamente se asocia a la idea de que van por libre. Pero los jugadores tienen que tener un alto grado de autogestión. Los que juegan son ellos. Los equipos demasiado marcados por los entrenadores no son lo ideal. Si son la voz de su amo y se va a mitad de temporada, se quedan diciendo: "Ahora, ¿qué hacemos?".

F. R. Tras la marcha de Ettore, todos tuvimos que ayudar a Lele [Emanuele Molin]. Para él era un cambio muy brusco y todos teníamos que apoyarle. Pero el periodo de adaptación ya ha pasado y es un entrenador de carácter que se sabe imponer. Él solo se basta. Este equipo está formado por buena gente.

J. I. Lo que sí tenéis es una desventaja de experiencia, de haber estado allí. Salvo Prigioni [cuatro] y Vidal [dos], para el resto es la primera final a cuatro. Cada competición tiene sus tiempos, sus códigos. A los demás se les supone cierta ventaja a la hora de manejar esos aspectos, pero cada partido es un mundo y más para este Madrid tan impredecible.

F. R. El Panathinaikos llega muy reforzado después de eliminar al Barcelona, pero el nivel está muy igualado. No veo un favorito claro. El Montepaschi es el equipo más agresivo de Europa en la defensa y en el ataque tiene mucha calidad, y el Maccabi es potentísimo físicamente. El ir de tapados nos puede ayudar. Estamos contentos con la posición en la que llegamos. Si jugamos como sabemos, podemos ganar a cualquiera. Necesitamos dos buenos partidos.

J. I. Del Maccabi me preocupa Schortsanitis. Tendréis vuestra táctica, pero me le imagino moviéndose por la zona... Como coja a Tomic, tan delgadito, puede mandarlo a la grada. Te veo más a ti fajándote con él.

F. R. Es duro, pero sin maldad. Se carga pronto de faltas personales. Habrá que atacarle y ayudar todos en la defensa para que un tipo tan grande no nos haga daño. Pero tienen muchísima calidad: Pargo; cuatros que corren mucho, como Eliyahu; tiradores como Bluthenthal, aleros como Eidson...

J. I. Esta Euroliga es el paso que le queda al madridismo para dormir tranquilo. Dentro de 50 años se preguntará: "¿Te acuerdas de 2011, cuando Casillas levantó su primera Copa del Rey y Felipe su primera Euroliga?". Tú, que tienes un Mundial, un Europeo, una plata olímpica con la selección...

F. R. Sería bonito. No me puedo quejar de lo que tengo y ojalá pueda aumentarlo con esta Euroliga. Es la competición que me falta. Va a ser muy difícil, pero ahora estamos más cerca que nunca.

Felipe Reyes y Juanma Iturriaga, en la cancha de entrenamientos del Madrid.
Felipe Reyes y Juanma Iturriaga, en la cancha de entrenamientos del Madrid.CRISTÓBAL mANUEL

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Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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