Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Concertados sin alumnos 'especiales'

La falta de medios de la escuela concertada empuja a los escolares que tienen necesidades singulares a concentrarse en los centros públicos

Los alumnos de centros educativos concertados tienen "todos los deberes que los demás, pero muchos menos derechos". Así lo resume alguien que conoce bien el funcionamiento de estas instituciones: Jorge Villarino, presidente de la Congapa, la asociación que aglutina en Galicia a los padres de este tipo de colegios e institutos. Esto hace, según explica él y corroboran otras fuentes del sector, que cuando un alumno con una necesidad especial tiene que optar por enseñanza pública o privada se suela decantar por la primera, ya que estos centros cuentan con mejor infraestructura y más personal para ser atendidos.

La Federación Provincial de Centros de Anpas de Colegios Públicos de Lugo (Fapacel) denunció ayer que los 10 centros concertados de la ciudad no ofrecen el 15% de plazas estipuladas para alumnos con deficiencias en idiomas y con necesidades especiales. "La mayoría de ellos se concentran en cuatro colegios públicos donde se crean guetos", según explica su presidenta, Elvira Lombao.

Educación dice que hay un margen en la asignación de los centros para este fin

Pero no es exactamente eso lo que sucede, según otras fuentes. La Consellería de Educación explica que los conciertos exigen la oferta de un número de plazas, pero que no siempre tienen demanda, por lo que se cierran las matrículas sin ser cubiertas. Lo mismo argumenta Villarino, quien explica que es muy frecuente que queden desiertas. "Si se miran las listas de los colegios se puede comprobar que ya tienen adjudicadas las plazas, excepto las de necesidades educativas especiales. Si nadie las reclama, hay una reunión de la comisión local de escolarización y se liberan. ¿Por qué no se piden? Porque a nosotros no nos cubre la consellería orientadores y un montón de cosas, así que lo que ofrece un colegio público es superior. Pero si un alumno pide plaza en un concertado se le dará muy fácilmente", resume Villarino.

Educación explica que en la dotación presupuestaria para cada centro, que se hace por aulas y alumnos, se deja siempre un margen para que se puedan contratar a pedagogos o profesores especiales para alumnos que los requieran. Sin embargo, esta holgura presupuestaria es fija, no tiene en cuenta la demanda, por lo que los medios pueden quedarse escasos si hay muchos escolares con estas necesidades.

Educación maneja desde tiempos del bipartito una partida anual de 300.000 euros. Los alrededor de 250 colegios concertados pueden optar a una proporción de esta cantidad siempre que conste en su matrícula algún menor con trastornos de conducta o alguna discapacidad. El máximo es de 10.000 euros por centro y con ellos se pueden sufragar infraestructuras para adaptarlas a los alumnos que así lo necesiten. Villarino se queja, sin embargo, de que en la concertada todos los extras tienen que ser sufragados por los padres y que por eso, además de los niños con necesidades especiales, muchos otros padres se decantan por la enseñanza pública. "Tiene ayudas en comedores, transporte", enumera.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Padres de Centros Públicos de Galicia, Virgilio Gantes, asegura que no habría problema en que todos los niños con necesidades especiales estudiasen en estos colegios si no fuera porque "tampoco hay medios": "Tenemos colegios de matriculación preferente y ni siquiera mandan cuidadores. En muchos centros con comedor escolar, el cuidador solo está asignado para el horario lectivo. Si el niño quiere acudir no puede o tiene que ser atendido por su madre o por algún familiar".

Este problema se agrava en los concertados, donde el número de inmigrantes también suele ser reducido porque carecen del personal necesario para atenderlos cuando llegan sin saber hablar el idioma. En el día a día, en la mayoría de las ocasiones tienen que avanzar gracias a la buena voluntad de los profesores o a las ayudas que les prestan sus compañeros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de abril de 2011