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El paro español triplica al alemán pese a iniciar la crisis al mismo nivel

El desempleo germano cae al mínimo desde la unificación (7,1%), mientras España roza los cinco millones de parados con un nuevo récord histórico

Una historia reciente de sobreendeudamiento, burbuja inmobiliaria y de excesos contra un pasado inmediato de cuidar a la industria, de competitividad y austeridad. Todo resumen es una exageración, pero la economía española está en medio de una década peligrosa, mientras que la alemana está viviendo una crisis muy productiva. Alemania presentó ayer unos datos de desempleo tajantes: el paro bajó de los tres millones de personas (en un país de más de 80 millones de habitantes) por primera vez en los últimos 19 años. La tasa de paro cayó al mínimo desde la reunificación, al 7,1%, mientras el desempleo español afecta a casi cinco millones de personas, lo que supone en torno al 21% de la población activa, con lo que prácticamente triplica ya el alemán, aunque partía del mismo nivel al inicio de la crisis.

Alemania tomó en la crisis medidas para proteger el empleo industrial

Los mercados de trabajo de España y Alemania simbolizan de alguna manera la divergencia creciente entre el centro y el norte de Europa, que han salido de la crisis con fuerza, y la periferia, inmersa en severos problemas fiscales y con una recuperación lenta, frágil y cada vez más complicada por la subida de los tipos de interés del BCE. Alemania llegó bien equipada a la crisis: hizo profundas reformas en el mercado laboral, la sanidad y las pensiones hace ya más de 10 años -que le costaron el Gobierno al socialdemócrata Gerhard Schröder-, y ha salido del túnel gracias al fenomenal potencial exportador de su industria, que ha encontrado en los mercados emergentes demanda para sus productos.

La economía alemana sufrió un fuerte revés en 2009 -cayó el 4,7%-, pero el año pasado creció al 3,5%, y tanto este año como el próximo los incrementos se situarán holgadamente por encima del 2%. El Bundesbank -el banco central- consideraba en su último informe que "las tendencias positivas fundamentales proseguirán en los próximos meses", y eso se deja notar en el mercado de trabajo, que está batiendo todas las previsiones: solo en abril Alemania creó 37.000 empleos, y las expectativas es que esa tónica continúe por el fuerte tirón de la industria del automóvil.

El contraste con los datos del mercado laboral en España es demoledor. La Encuesta de Población Activa (EPA) que se presenta hoy situará la tasa de paro en torno al 21%, cifras "inasumibles", como reconoció ayer la vicepresidenta Elena Salgado. La última encuesta situaba el número de parados rozando los 4,7 millones, aunque ni Salgado ni el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, contemplan que se alcance el listón de los cinco millones de parados durante este año. El desempleo español no admite comparación con el de ningún otro país desarrollado: las últimas cifras de la OCDE daban un 6,3% para Alemania en febrero, frente al 8,9% de Estados Unidos, una media europea del 9,9% y el 20,5% español.

El principal elemento diferenciador es que Alemania no tuvo una burbuja en la construcción, un sector que se ha llevado un millón de empleos. Pero a esa superburbuja de la vivienda y de endeudamiento privado hay que añadir otros dos factores: "Alemania tuvo la habilidad de poner en marcha medidas para amortiguar la caída del empleo en la industria, y ha mantenido bajo control los costes laborales durante una década", explica Josep Oliver, catedrático de la Autónoma de Barcelona. "Además, en 2008 y 2009 en España aún entraron 700.000 personas en el mercado de trabajo, en buena parte por la inercia de la inmigración de los últimos años", destaca.

Charles Wyplosz, del Graduate Institute de Ginebra, añade que España, a pesar de los últimos cambios, "no ha reformado todo lo que debía su rígido mercado laboral: durante los años del boom la tasa de paro bajó notablemente, pero básicamente con empleo temporal. Cuando la crisis llegó, esos empleos temporales no se renovaron, y el desempleo volvió a despegar. Y no estoy convencido de que se haya aprendido la lección".

El futuro tampoco parece demasiado prometedor: el Gobierno prevé que la economía empiece a crear empleo a final de año, aunque el empleo perdido desde que se inició la destrucción de puestos de trabajo en 2007 -cuando el paro alemán era incluso algo superior al español- no se recuperará hasta 2017, según las previsiones de los expertos. El propio Gobierno contempla en sus previsiones para los próximos años solo una tímida recuperación del mercado laboral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de abril de 2011