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Sector empresarial

Telefónica planea recortar el 20% de su plantilla en España en tres años

La empresa propone un plan de incentivos de 450 millones para sus directivos - El ministro de Trabajo dice que no es "un buen momento" para ese ajuste

Telefónica, la mayor empresa española, planea recortar el 20% de su plantilla en España en los próximos tres años, lo que supondrá la salida de unos 6.000 trabajadores. La medida, anunciada ayer en la convención de inversores que celebró el grupo en Londres, pilló por sorpresa tanto a los sindicatos como al Gobierno. Pasada la medianoche, llegó otra sorpresa. El consejo de administración comunicó que propone tres planes de incentivos valorados en un máximo de 565 millones para directivos y empleados. De ellos, el más jugoso es un plan de premios de hasta 450 millones para 1.900 directivos.

Los sindicatos no tardaron en recordar que no aceptarán un ajuste sin consenso. Y el Ejecutivo, por boca del ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, no ocultó su malestar por un anuncio que pone el punto de mira en la principal asignatura pendiente del Gobierno y la primera preocupación social: el desempleo. "No es un buen momento para un recorte en Telefónica", señaló el ministro.

La empresa justifica la medida por la caída de ingresos en España

UGT exige que las salidas sean voluntarias y no discriminatorias

El plan afectará a unos 6.000 empleados e incluirá externalizaciones

El grupo logró beneficios récord en 2010 y dará su mayor dividendo

El recorte anunciado por Telefónica sería uno más en la larga lista de ajustes laborales que ha llevado al paro a casi cinco millones de ciudadanos, si no fuera porque concurren dos circunstancias que lo hacen especialmente delicado: Telefónica presentó unos beneficios récord de 10.167 millones en 2010 y va a distribuir 7.300 millones en dividendos a sus accionistas, cifras récord en la historia empresarial española.

La compañía argumenta que los ingresos de la filial española han caído con fuerza en los últimos dos años (un 5,9% en 2009 y un 4,4% en 2010) y esa caída ha sido aún más brusca en los negocios tradicionales con mayor margen como el móvil.

Los rivales se han hecho fuertes y Telefónica de España sufre la competencia en todos los terrenos. Y si los ingresos caen, no hay más remedio que reducir los costes, según explicó en la capital británica, Guillermo Ansaldo, el presidente de la filial, que se ha propuesto como meta mantener una cuota de mercado de ingresos de aproximadamente el 48% y el 50% en 2013, centrándose en los clientes de valor.

En principio, el ajuste afectará principalmente a la actividad de telefonía fija e Internet, que ocupa a 28.000 empleados, aunque la plantilla total en España asciende a 32.000 personas, por lo que el recorte puede afectar a una horquilla de entre 5.600 y 6.400 empleados. El recorte incluirá una externalización de servicios, según aseguró Ansaldo.

Telefónica ya anunció el pasado mes de febrero con motivo de la presentación de resultados de 2010 varias medidas para reducir costes. Entre las que están ya en marcha figura una reducción del 6% en mandos directivos intermedios para lo que contaba con una dotación de 202 millones de euros, y desligar paulatinamente la subida de sueldos de la inflación o la de adoptar estructuras más flexibles.

El Gobierno entiende los argumentos de Telefónica pero no disimula su disgusto. "Desde luego no es un buen momento para un recorte de ese tamaño", decía ayer el ministro Valeriano Gómez, que confiaba en que los recortes se hagan por acuerdo dada la "gran tradición de consenso y diálogo en circunstancias similares" de la operadora.

El ministro se refería a los anteriores ERE de Telefónica. El último de ellos, fue aprobado en 2003 por el entonces ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, y permitió a Telefónica reducir en cinco años un tercio de su plantilla en España. A su vencimiento, se habían acogido al mismo un total de 13.900 trabajadores, el 92% de los 15.000 inicialmente contemplados. Zaplana fue fichado por Alierta como asesor y delegado de la compañía en la Unión Europea en abril de 2008. Juan Villalonga, el predecesor en el cargo de Alierta, aplicó en julio de 1999 otro ERE que afectó a 10.849 trabajadores.

Con todo, y como sucedió en las dos anteriores regulaciones, la dirección de Telefónica se ha propuesto mantener la paz social y consensuar los recortes con los sindicatos, como precisó ayer Ansaldo: "La negociación con los sindicatos comenzará muy pronto, inmediatamente".

UGT, el sindicato mayoritario en el comité de Telefónica tras las últimas elecciones sindicales, dijo que no aceptará ninguna medida "unilateral" y que las medidas que se adopten deberán incluir los principios de "universalidad, no discriminación y voluntariedad".

Las críticas al ajuste se produjeron antes de conocerse que Telefónica propondrá a la junta del próximo 18 de mayo que apruebe varios planes de incentivos para sus ejecutivos y empleados. El más importante será el PIP (Performance & Investment Plan), que consiste en la entrega de acciones de Telefónica en concepto de bonus. Beneficiará a unos 1.900 directivos y tendrá una duración total de cinco años. "El importe máximo total destinado al Plan se fija en la cantidad de 450.000.000,00 de euros", explica la empresa. El máximo beneficiario será el presidente de la empresa, César Alierta, que podrá recibir un máximo de 390.496 acciones, valoradas ahora en unos siete millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 2011